Por DACA y todo inmigrante

Un movimiento de defensa a los jóvenes indocumentados puede repotenciar la lucha por justicia para todos los inmigrantes.

Protesters march to defend DACA following news of the Trump administration's repeal (Joe Brusky | flickr)

MILES DE jóvenes inmigrantes se inscribieron hace cinco años en el programa de Acción Diferida por Llegadas Infantiles (DACA, por sus siglas en inglés), obtenido sólo tras valientes acciones, en las calles y en las oficinas de senadores, bajo riesgo de arrestos y deportaciones.

Esta semana, DACA fue derogado por un presidente patético, tan cobarde que tuvo que mandar a hacer el anuncio a su Fiscal General, el infame racista Jeff Sessions. Este secuaz gustosamente declaró que el programa quedaría acabado en seis meses.

Sessions afirmó que DACA representa una violación al ''estado de derecho'', aparentemente tan importante para una administración que acaba de perdonar al Sheriff Joe Arpaio de Arizona, organizador de campos de concentración para indocumentados. El Fiscal General tuvo incluso el descaro de responsabilizar a DACA de la difícil situación de los niños inmigrantes que languidecen en los centros de detención a lo largo de la frontera sur.

La derogación de DACA es una descomunal traición a los 800 mil jóvenes que confiaron en el gobierno solicitando un estatus legal temporal, sólo para ver derrumbarse el suelo en el que construyeron sus vidas y las de sus seres queridos.

Después del 5 de octubre, ninguna solicitud de renovación será aceptada, y a partir del 5 de marzo del próximo año, el programa comenzará a desaparecer. Aún más aterrador, según informó el Daily Beast, la administración Trump piensa usar la información otorgada por los jóvenes a DACA para ''encontrarlos y deportarlos''.

El anuncio de la derogación de DACA fue recibido con amplias críticas hasta de políticos centroderechistas y líderes empresariales. Pero aún más importante, fue confrontado por una tormenta de protestas en todo el país. Miles de personas participaron en movilizaciones apresuradamente organizadas en Chicago y San Francisco, cientos de estudiantes salieron marchando de sus escuelas en Arizona y Colorado, y 400 personas se concentraron a bloquear el tráfico en frente de la Torre Trump de Nueva York.

Las protestas reflejan un abrumador apoyo a los jóvenes inmigrantes, también conocidos como los Soñadores, o DREAMers por la Ley DREAM, un fallido proyecto de ley que intento crear un camino a la ciudadanía, además de las protecciones que hasta ahora recibían por el decreto DACA de Obama.

Una reciente encuesta de Politico arrojó que un 84 por ciento de los demócratas, 74 porciento de los independientes y 69 por ciento de los republicanos apoya la permanencia de los Soñadores en el país.

Este generalizado apoyo, junto al aislamiento político de Trump y su jauría de racistas, señala que la posibilidad de revertir la derogación de DACA es enorme, pero sólo si los inmigrantes y sus partidarios usan la ira causada por la acción de Trump para revivir un altivo movimiento de lucha que exija justicia para todos los inmigrantes. Para esto, tocará dejar de confiar en los líderes del Partido Democrático, quienes buscan utilizar a los Soñadores como una moneda de cambio.

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ES CASI imposible determinar, como a menudo ha ocurrido en los últimos ocho meses, si esta última atrocidad trumpista fue socavada por su torpe ejecución, o si a propósito está destinada al fracaso.

Tras meses de especulación sobre lo que Trump haría sobre este altamente popular programa, y después de haber repetidamente prometido abolirlo durante su campaña, el magnate se ocultó con vergüenza mientras que Sessions hacía el anuncio formal, como para pasarle la culpa a otro.

Peor aún, para continuar evadiendo responsabilidad por la derogación de DACA, Trump retardó el cierre del programa para dentro de seis meses e insta al Congreso a aprobar una ley que mantenga el estatus legal de los Soñadores. Al menos esa es su versión, como podemos interpretar tras su incoherente tuit en la mañana del anuncio: ''¡Congreso, prepárate para hacer tu trabajo - DACA!''.

Como señala Amber Phillips del Washington Post:

El presidente Trump puso en manos del Congreso la suerte de 800 mil adultos jóvenes inmigrantes indocumentados. Dicho de otra forma: acaba de pedir a una institución controlada por el Partido Republicano, que no se termina de poner de acuerdo sobre políticas básicas de derecha, como la derogación de Obamacare, la aprobación de un presupuesto o el aumento del techo de la deuda, para aprobar una ley que afirmativamente proteja a los inmigrantes indocumentados.

Más tarde ese día, Trump continuó su verborrea tuiteando que el Congreso ''tiene 6 meses para legalizar DACA'' (aunque ya era un programa legal) y que si eso no sucede, ''voy a revisar esta cuestión''. Lo que sea que quiera decir.

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TRUMP HA estado haciendo malabares con DACA desde que asumió el cargo, balancéandose entre la facción de derecha dura de su gobierno, representada por Sessions y el ex-estratega Steve Bannon, que busca centrar al gobierno en un nacionalismo xenófobo, y los líderes del Partido Republicano, para quienes atacar DACA significaría un suicidio político por su brillante inmoralidad.

La explicación más dada por los medios de comunicación sobre la popularidad de DACA se centra en que los jóvenes inmigrantes han vivido en EEUU la mayor parte de sus vidas y ''no tuvieron opción'' acerca de inmigrar.

Ciertamente eso es un factor. Pero es un poco exagerado pensar que a los líderes republicanos como Paul Ryan y John McCain les importe un bledo más el destino de una persona morena e indocumentada que el de su madre, trabajadora textil, porque sea estudiante universitaria.

Mucho más determinante es que en la última década los jóvenes inmigrantes lograron construir un poderoso movimiento declarándose ''indocumentados y sin miedo'', exigiendo la dignidad y los derechos que merecen.

En los últimos años, la ala ''moderada'' del Partido Republicano ha llegado a tolerar DACA a regañadientes, no sólo por su popularidad, sino también porque les ayuda a señalar su apoyo para revivir la bipartidista ''Reforma Integral de Inmigración'' que convertiría a millones de trabajadores indocumentados en residentes legales, pero de segunda clase, con un ''camino a la ciudadanía'' engorroso y largo.

Trump hizo campaña como un feroz opositor de cualquier reforma inmigratoria. Sin embargo, al tirar la suerte de DACA al Congreso, él ha reabierto una conversación más amplia sobre la posibilidad de una reforma migratoria, pero con los Soñadores bajo amenaza de redadas, el debate es empujado hacia la derecha.

El senador republicano Bob Corker declaró que la amenaza que enfrentan los jóvenes inmigrantes representa ''una oportunidad para ocuparnos de un montón de otros temas'', incluyendo bombear más dinero a la migra o para el financiamiento al dantesco muro fronterizo de Trump.

Mientras tanto, el xenófobo líder republicano Tom Cotton afirmó que estaría dispuesto a aceptar la legalización de los Soñadores si la Ley RAISE, que reduciría a la mitad la inmigración legal, fuese aprobada. Porque como dicen, la derecha no es antiinmigrante, sino que sólo le preocupa el estado de derecho.

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NO NOS queda claro por ahora si toda esta habladuría dará lugar a negociaciones serias en el Congreso. Lo que sí sabemos es que es inaceptable un intercambio político con la suerte de los Soñadores por una mayor represión contra sus padres y comunidades.

Necesitamos aprovechar este momento de tumulto para revitalizar el movimiento de lucha que con sus increíbles megamarchas detuvo la criminalización masiva de los indocumentados en 2006, y que en 2012 conquistó DACA al implacablemente presionar a los políticos de ambos partidos, especialmente a Barack Obama mientras realizaba su campaña de reelección.

Ya vimos este año como una serie de protestas lograron bloquear la inicial prohibición contra la entrada de musulmanes y la aprobación de un desastroso proyecto legislativo republicano en la salud. Nos va a tomar un movimiento mucho más fuerte para revocar la derogación de DACA, pero sólo si rechazamos el plan "opositor" demócrata de complacientemente mirar con un ojo cómo los republicanos se disparan en el pie y las elecciones de 2018 con el otro

Puede que la derogación de DACA sea altamente impopular, pero como señaló el periodista Matt Taibbi en Rolling Stone, la impopularidad por sí sola aún no ha detenido a Trump. Al revés; el magnate ha sabido aprovechar el apoyo de una sólida minoría para dominar al Partido Republicano y el escenario político nacional. Si no construimos un movimiento que lo desafíe, se saldrá con la suya.

Hay un número de iniciativas que considerar: una marcha nacional, redes de protección y defensa a los inmigrantes y de desafío a las autoridades, agitaciones por la solidaridad del movimiento obrero, aumentar la presión sobre las administraciones universitarias para que declaren su campus santuario, o todo lo anterior.

Pero lo que queda claro es que existe el potencial para la organización de un movimiento a gran escala que atraiga a miles y millones de personas que quieran contundentemente responder al desafío lanzado por Trump.

Este no puede ser sólo un movimiento anti-Trump que subordine sus demandas y luchas al juego electoral de los demócratas.

Trump es ciertamente reprensible y repugnante. Pero Obama deportó a más gente que cualquier otro presidente, y prefirió no dejar bien protegidos a los Soñadores antes de relevar su cargo. Y está todo un sistema político podrido que ha usado a los inmigrantes como rehenes para forzar apoyo a una solución corporativa al tema migratorio que la gran mayoría de la gente no desea.

Aún más, la lucha por DACA no puede ser usada como moneda de cambio, sino que debe estar conectada a la amplia causa de la justicia para todos los inmigrantes.

La verdad es que pocos inmigrantes ''tienen la opción'' de inmigrar a Estados Unidos. No hay razón para que los jóvenes inmigrantes sean vistos como más merecedores de amnistía que sus padres, quienes arriesgaron todo para venir a este país con la esperanza de una mejor vidas para sí mismos y sus familias.

Un poderoso movimiento por los Soñadores puede y debe construir un poderoso movimiento por todos los inmigrantes.

Traducido por Alejandro C. y Orlando Sepúlveda