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Miles asisten a vigilias clamando por paz

14 de Septiembre de 2001 | Página 1

MIENTRAS LOS políticos claman por la guerra, miles de personas asistieron a vigilias a través del país en duelo por las víctimas de los ataques en Nueva York y Washington--y para demostrar su oposición a más violencia.

En Berkeley, unos 4,000 estudiantes de la Universidad de California asistieron a una "vigilia de libertad de expresión por la paz" poco después de los ataques.

Más de 50 estudiantes y miembros de la comunidad hablaron por micrófono a los asistentes. Algunos hablaron acerca de gente que ellos conocían que murió en los ataques, y unos pocos apoyaron el llamado del Presidente Bush a la guerra. Pero la inmensa mayoría habló contra una respuesta violenta de los EE.UU. y contra la reacción racista contra árabes y musulmanes.

Después de que un estudiante llamó los ataques un "nuevo Pearl Harbor" e instó a la muchedumbre a prepararse para la guerra, el próximo orador dijo, "¿Recuerdan cómo Pearl harbor finalizó? Con la incineración de 100,000 hombres, mujeres y niños en Nagasaki e Hiroshima".

En la Universidad de Iowa en Iowa City, casi 1,000 se sentaron silenciosamente sosteniendo velas y escuchando las declaraciones breves en una vigilia la misma noche. Un puñado de estudiantes que clamaban por la guerra contra las naciones árabes gritaron tanto que no dejaron oír a otros oradores. Pero un activista respondió leyendo un mensaje desagradable puesto en el cubículo de su grupo implicando que los activistas estarían contentos con los ataques.

"No estamos contentos, nosotros estamos horrorizados", él dijo, y fue recibido con un fuerte aplauso. "Nosotros estamos en contra del terrorismo, y en contra de que Bush use esta tragedia para hacer chivos expiatorios de las minorías árabes".

Cientos se reunieron en vigilias en Nueva York el día después de los ataques. Y en Chicago, una vigilia convocada por el Reverendo Jesse Jackson fue concurrida por unas 120 personas.

Los políticos y los sabelotodos de la prensa empujarán el patriotismo. Pero estas concurrencias demuestran que no todos están listos para apoyar el llamado de Bush a la guerra y la creciente reacción racista.

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