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¡Argentinazo!

8 de febrero de 2002 | Página 3

Decenas de miles de argentinos se tomaron las calles a finales de enero en la primera gran demostración desde la masivas protestas que derrocaron dos gobiernos en diciembre.

El descontento nacional mostró la continua furia que los trabajadores y los pobres de Argentina tienen contra las durísimas medidas neoliberales llevadas a cabo por dos presidentes que fueron forzados a renunciar. Todavía son apoyadas por el tercer gobierno de Eduardo Duhalde.

En todas las grandes ciudades hubo cacerolazos y grandes demostraciones. En la capital, Buenos Aires, la policía atacó una demostración pacífica, disparando ráfagas de balas de goma y confrontándose con los manifestantes por horas.

Los manifestantes demostraron que el espíritu del Argentinazo de diciembre está aun en pie y saludable.

Durante los primeros años de la década de los 90, Argentina fue el alumno preferido de las políticas económicas neoliberales promovidas por el gobierno de los Estados Unidos y sus sirvientes en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial.

Las meras políticas de libre comercio, privatizaciones, desregulación y austeridad son las que llevaron a Argentina a esta terrible crisis económica. Pero más temible para Washington es el ejemplo dado por los argentinos que el desvelamiento de su agenda económica.

Hartos de un gobierno cuya única respuesta a la recesión fue más austeridad, las masas se levantaron y dijeron NO por medio de masivas protestas por todo el país que culminaron en más de un millón copando las calles de Buenos Aires.

El ex-Presidente Fernando de la Rúa trató de organizar la represión, pero esto no pudo detener las protestas y su gobierno fue forzado a renunciar el 20 de diciembre, para ser seguido en la misma suerte por un segundo gobierno una semana más tarde. Esto da un magnífico ejemplo a los trabajadores alrededor del mundo.

Pero es obvio que el gobierno de Duhalde, que clama ser partidario del cambio, está determinado a resolver la crisis sobre la espalda de los trabajadores.

La alternativa existe. Las protestas de diciembre fueron el resultado de años de organización, principalmente dirigidas por los desempleados, quienes desarrollaron la táctica de bloquear carreteras para arrancarles programas de emergencia para alimentos y trabajo a las autoridades.

Estos piqueteros han comenzado a juntarse en coordinaciones nacionales de organizaciones locales, quienes tienen el poder de tomar en sus propias manos la distribución de comida y otros servicios. Y los trabajadores argentinos, cuyas huelgas generales han paralizado el país siete veces en dos años, pueden sobrepasar a sus líderes sindicales conservadores y ocupar sus fábricas y oficinas.

La lucha en Argentina está mostrando la alternativa a un mundo de miseria y sufrimiento--la lucha por transformar el sistema en uno organizado para cubrir las necesidades de todos y no las demandas de los banqueros y las multinacionales.

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