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"Tenemos que defender nuestros derechos"

5 de abril de 2002 | Página 2

Quizás unas pocas libertades civiles desfiguradas y el someterse un poco a la práctica de "perfiles raciales" (racial profiling) sea el precio justo a pagar para parar el terrorismo. Esa es la justificación popular para la cacería de brujas contra los inmigrantes detenidos--irrespectivo de la retórica legal detrás de la que se esconden Ashcroft y su pandilla.

Pero con miles--la cifra total es desconocida--de hombres árabes detenidos, y a ninguno le han formulado cargos de ningún crimen relacionado con el 11 de septiembre, la justificación se está agotando.

Y lo que es más importante, la justificación es más fácil de cotorrear si uno no tiene familiares o amigos a los que se llevaron los federales hace meses atrás por ninguna razón particular, y de quienes no se ha sabido nada desde entonces.

"Las detenciones y los secuestros en medio de la noche han creado un clima total de temor en las comunidades que han sido señaladas como blancos," dice Subash Kateel, de Desis Rising Up and Moving (DRUM), un grupo basado en Nueva York que ha organizado protestas para presionar al Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN). "Las detenciones son usadas por el gobierno para intimidar a estas comunidades tanto que no se atreven a denunciar públicamente este abuso."

Kateel y otros organizadores dicen que sus grupos reciben llamadas todo el tiempo de parientes de los detenidos--pero que los familiares y amigos están a menudo atemorizados de levan-tar su voz. Esta es una razón por la que las protestas contra las "desapariciones" de Ashcroft han sido pequeñas hasta ahora.

Pero esto ha comenzado a cambiar. En la ciudad de Nueva York, las demostraciones semanales afuera del Centro Metropolitano de Detención en Brooklyn--donde los activistas creen que hay de 30 a 40 detenidos por la investigación del 11 de septiembre--se han duplicado en tamaño a unas 200 o más personas en las últimas semanas.

Aun más, dice Debbie Almontaser, una de las organizadoras de las protestas, las demostraciones se han ido tornando cada vez más multiraciales. "Poco a poco, más gente de otras comunidades ha estado llegando--afro-americanos, latinos, como también gente del sur de Asia y musulmanes", le dijo Almontaser a Obrero Socialista. "Esto demuestra que estos grupos han llegado a confiar en la comunidad en general. Ellos ven ahora que esa gente los apoya--que ya no están solos y que pueden salir a defender sus derechos."

Mientras tanto, DRUM ha organizado demostraciones en el Centro de Detención del SIN en Passaic, N. J. El grupo ha hecho conexiones con algunos de los que están detenidos adentro--y ha conseguido que investigadores de los grupos Amnistía Internacional y Human Rights Watch entren a las facilidades, cosa que se les había prohibido antes por oficiales del SIN. En otras ciudades también hay activistas que están apoyando esta lucha.

Ashcroft y sus compañeros cazadores de brujas están explotando el miedo para así usar de chivos expiatorios a una minoría vulnerable. Pero su ataque contra unos pocos termina apuntando contra todos nosotros. No podemos dejar que se salga con la suya.

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