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VENEZUELA
Apoyados por Washington, el intento de los patrones de tomar el poder fue derrotado por las protestas de las masas
El golpe que fracasó

por Bridget Broderick y Martín Sánchez | 19 de abril de 2002

LA MOVILIZACION de los pobres de Venezuela derrotó el golpe de estado apoyado por los EE.UU. y retornó al poder al líder populista Hugo Chávez Frías.

La Consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice le sermoneó a Chávez acerca de la necesidad de respetar los "procesos constitucionales". Pero los EE.UU. estaba perfectamente feliz de ver a sus alcahuetes en Venezuela derrocar al líder constitucionalmente electo del país. El pueblo venezolano, sin embargo, tenía ideas diferentes.

La crisis que llevó al golpe contra Chávez comenzó el mes pasado con la segunda huelga patronal en cuatro meses. La gerencia de la compañía petrolera del estado, Petróleos de Venezuela (PDVSA), declaró una huelga para protestar los nombramientos de Chávez de sus partidarios a la junta directiva de la compañía.

Los informes noticiosos oscurecieron la distinción entre la gerencia y los trabajadores de oficina por un lado, y los trabajadores de producción de la compañía por el otro, alegando que los "trabajadores del petróleo" se habían ido a la huelga. Pero la gerencia era la fuerza principal implicada.

El 9 de abril, los líderes corruptos de la principal federación sindical de Venezuela, la CTV, instaron a los miembros de las uniones a unirse a los empleados de PDVSA en una huelga general el mismo 9 de abril. La Cámara de Comercio Nacional, Fedecámaras, se unió también. Muchos negocios cerraron sus puertas a sus empleados, y Fedecámaras ofreció pagar sus salarios.

En las secciones pobres de la capital, Caracas, los empleados fueron a trabajar y los trabajadores del sector público, que son miembros de la CTV, hicieron caso omiso a la huelga. Así que esto era una "rebelión popular" cuyos principales "rebeldes" eran los líderes empresariales, los oficiales de la Iglesia Católica y oficiales militares.

El 11 de abril, aproximadamente unos 150,000 manifestantes anti-Chávez marcharon al palacio presidencial y se enfrentaron con la Guardia Nacional y con unos 5,000 partidarios de Chávez. Los informes iniciales de los medios noticiosos reclamaron que francotiradores pro-Chávez abrieron fuego contra los manifestantes por órdenes del presidente, matando a 14 personas e hiriendo a más de 200. Pero investigaciones subsiguientes revelaron que la policía municipal y la oposición anti-Chávez jugaron por lo menos algún papel en el tiroteo.

La confrontación le dio a los adversarios de Chávez la "evidencia" que ellos necesitaban para declarar el fin del mandato popular del presidente. La Guardia Nacional detuvo a Chávez y lo llevó a una base militar. Pedro Carmona, el director de Fedecámaras, fue declarado el nuevo presidente.

Pero después de recibir el reconocimiento de los EE.UU., a Carmona--bajo la presión de partidarios derechistas con conexiones a la CIA, según algunas versiones--se le pasó la mano. Suspendió la constitución, disolvió la Asamblea Nacional y despidió a la Corte Suprema. Repentinamente, la "oposición democrática" se había declarado una dictadura abierta.

Carmona perdió el apoyo de la CTV y de los partidos políticos que esperaban jugar algún papel en una coalición de gobierno. Mientras tanto, la imposición de líderes y políticas por parte de la clase alta enfureció a la gente común venezolana.

Para el 13 de abril, decenas de miles de venezolanos de los barrios pobres y el campo se tiraron a las calles para demostrar su apoyo a Chávez y a la Asamblea Nacional. El sábado, partidarios de Chávez asumieron el control de la estación de televisión del estado y comenzaron a transmitir la cobertura de las protestas en la calle y de los encontronazos con la policía metropolitana y la Guardia Nacional.

La resistencia popular ayudó a dividir el ejército, la mayoría de cuyos oficiales de rangos intermedios había permanecido leal a Chávez, un ex-teniente de la fuerza aérea. Con miles de personas comunes ocupando edificios de gobierno en la capital, la Asamblea Nacional volvió a reunirse y Chávez regresó triunfalmente a Caracas.

¿Podrá satisfacer Chávez sus promesas de cambio?

LA DERROTA del golpe le otorgó al gobierno de Chávez una vida renovada. El presidente anunció una Comisión del Gobierno Federal para establecer un diálogo nacional con la oposición. Pero los patrones de Venezuela no están listos para rendirse. Ellos esperarán por otra oportunidad para volver a atacar.

Chávez podría usar esta oportunidad para empujar su agenda de reformas sociales más hacia la izquierda. Pero Chávez es no un revolucionario. El es un populista que quiere reconciliar varias fuerzas sociales para avanzar su propia agenda nacionalista.

Los arreglos con las élites venezolanas conducirán a Chávez a hacer aún más concesiones a la agenda neoliberal de las que ha hecho hasta el momento. Muchos de los sectores que apoyaron el regreso de Chávez siguen siendo críticos de su control rígido, de la militarización del régimen y de su historial de promesas insatisfechas.

Chávez fue electo presidente porque él representaba una ruptura con el pasado de Venezuela de oligarquía, corrupción y el control del sistema por dos partidos. El ha implementado reformas sociales relativamente moderadas invirtiendo ingresos del petróleo en la educación, el cuidado de la salud y las pequeñas empresas. Pero Chávez no ha gastado la clase de dinero necesaria para superar la gran pobreza del país.

Aunque él use retórica nacionalista para defender derecho de Venezuela a controlar sus recursos, Chávez no se opone a los mercados internacionales. El ha pagado concienzudamente la deuda externa de Venezuela cada mes y ha abierto el país a la exploración petrolera y la inversión por multinacionales extranjeras.

Hoy los venezolanos encaran desempleo, inflación y crimen crecientes, y otros efectos de la pobreza. Necesitan más que la promesa de cambio ofrecida por Chávez. Necesitan la realidad del cambio.

Las y los venezolanos que salieron a las calles para derrotar el golpe pueden organizarse independientemente para lograr un cambio verdadero en sus comunidades y fábricas. La reversión del golpe contra Chávez demuestra donde reside el poder verdadero en la sociedad venezolana--no en los líderes populistas, pero en la masa de pobres y de gente de la clase trabajadora.

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