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LO QUE PENSAMOS
Casa Blanca declara doctrina militar de "golpes preventivos"
Washington en guerra contra el mundo

12 de julio de 2002 | Página 2

"La CIA Obtiene Licencia Para Matar." Si en la portada de Obrero Socialista hubiéramos puesto esto, los políticos belicistas y sus cómplices en los medios de comunicación lo hubieran descartado como un arrebato histérico. Sin embargo éste fue el titular en la portada del Chicago Sun-Times del 17 de junio, un día después de que Bush firmó una orden autorizando al Servicio Secreto americano a liquidar al líder Iraquí Saddam Hussein, en "defensa propia".

Pero Saddam dista de ser el único líder extranjero en la mirilla de Washington. Se espera que Bush pronto devele su política de "ataques preventivos" contra cualquier grupo o país que se interponga en su camino, sobre la base de que "podrían eventualmente cometer actos hostiles". "El presidente Bush ha encomendado a sus más altos oficiales en seguridad nacional para que formulen una doctrina de acción preventiva contra grupos terroristas que intenten desarrollar armas de destrucción masiva, y que sea la fundación de una nueva estrategia de seguridad nacional", informó el New York Times.

En realidad, se trata del más descarado intento por parte de la Casa Blanca para justificar el intervencionismo militar en favor de los intereses corporativos. Sólo basta con mirar a Asia Central, donde Bush utilizó la guerra contra Afganistán para establecer bases militares en cinco países ricos en combustible fósil, los cuáles eran antes parte de la difunta Unión Soviética.

Toda la cantaleta de luchar contra el terrorismo no escondió el anuncio en mayo del proyecto para un oleoducto, por un valor de $2 mil millones, a través de Afganistán. El mismo sería construido por Unocal, la misma compañía que buscó ansiosamente un acuerdo similar con el régimen Talibán. Ahora, para desviar la atención sobre el mal manejo que el gobierno hizo de la información que pudo prevenir los ataques del 11 de septiembre, Bush está avivando la fiebre de guerra una vez más.

Pero los republicanos no son los únicos buitres en Washington. Richard Gephardt (demócrata de Missouri), el líder de la minoría en la Camara de Representantes, quién en 1990 votó contra la Guerra del Golfo contra Irak, declaró que la política homicida de Bush contra Saddam es "la acción apropiada". El senador Joe Biden (demócrata de Delaware), jefe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, también apoya la remoción de Saddam y la ocupación imperialista del suelo Iraquí por "dos, tres, cinco años para dar al país la oportunidad de mantener su integridad territorial".

La nueva doctrina de Washington proveerá justificación para que otros países alrededor del mundo emprendan proyectos similares. Israel probablemente tomará la iniciativa de Bush como una luz verde para lanzar otro ataque genocida contra los palestinos, financiado y apoyado, como siempre, por Washington.

Y eso nos es todo. "Ningún lugar corre un más alto riesgo que el sur asiático", dijo el ex-embajador americano en Croacia Peter Galbraith, quién también apoya la nueva doctrina. "Si India adopta la doctrina americana de prevención, hay riesgos de una guerra nuclear, con consecuencias devastadoras para el mundo. Es un asunto complicado".

Todo esto expone a la "Guerra contra el Terror" por lo que realmente es: una nueva y agresiva fase del imperialismo americano para consolidar su poder político y económico por medio del uso desproporcionado de la fuerza. No podemos permitir que la retórica acerca de la "Guerra contra el Terror" nos ponga a la defensiva. Necesitamos oponernos a la locura militar de Washington ahora, antes de que traiga nuevas atrocidades al mundo.

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