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ELECCIONES EN BRASIL
Triunfa Lula ¿Ahora qué?

Por Eric Ruder | 22 de noviembre de 2002 | Página 3

El candidato de la izquierda, Luiz Inácio "Lula" da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), ganó contundentemente las elecciones presidenciales en Brasil a finales de octubre. "Esto es...un cambio histórico en la trayectoria de este país, que muestra cuánto desea el cambio," dijo Candido Mejora, reconocido analista político brasileño. "Lula ha ganado en cada región del país y en cada estrato de la sociedad."

El antiguo trabajador de fábrica y líder sindical ganó el 61 por ciento del voto--la victoria más abrumadora en la historia brasileña. Su triunfo instala un partido izquierdista en el gobierno de Brasil por primera vez en 40 años. Ahora Lula encarará el inmenso desafío de cumplir con las grandes expectativas de quienes lo eligieron presidente.

Por un lado, los trabajadores, los campesinos sin tierras y los pobres que votaron por Lula esperan ver cumplidas las promesas de aumentar sueldos, crear trabajos y financiar programas que resuelvan la crisis de hambre en el país. Otros votaron por Lula por su postura crítica al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y a la creciente subordinación económica y política de Brasil a los EE.UU.

Pero por otro lado, un sector significativo de la élite brasileña apoyó a Lula también--y espera algo muy diferente. Durante años, la política neoliberal del Presidente Fernando Henrique Cardoso aumentó la pobreza y estancó la economía del país. Ahora estos patrones quieren un presidente que pueda mantener la paz social mientras que aplique medidas de austeridad.

Mientras tanto, los inversionistas extranjeros que sacaron miles de millones de dólares de Brasil en meses anteriores--desvalorizando la moneda del país un 38 por ciento el año pasado--ahora escudriñan cualquier señal de que Lula quizás considere dejar de pagar la deuda masiva que Brasil tiene. Desde hace meses Lula ha fervientemente asegurado a los banqueros que él sí está comprometido a pagar la deuda--y que está receptivo a un tipo de ALCA "más amable, más apacible". Lula escogió a José Alencar como su compañero de lista, un industrialista que no soporta las uniones e hizo una fortuna suministrando a compañías como Walmart con productos textiles baratos mientras pagaba a sus trabajadores un sueldo miserable.

A pesar de estas concesiones a la clase empresarial, los mercados monetarios siguen azotando la economía del país. "Una vez que acaben las elecciones, al Sr. da Silva no le quedará tiempo que perder...sólo al reducir algunas de sus promesas--de aumentar el salario mínimo, de gastar más en programas sociales--él quizás sea capaz de aplacar los temores en el mercado. Sin embargo, son estas mismas políticas, por lo menos en parte, las que produjeron el viraje hacia él. Si fracasa al cumplir con estas promesas, le podría perjudicar al buscar un segundo mandato", se jactó la revista The Economist.

Desde el momento en que Lula asuma el poder en enero, se asomará el potencial de las luchas desde abajo en varios sectores contra los efectos de la crisis brasileña.

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