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Conserjes de Boston ganan huelga de cuatro semanas
"Nos dimos a respetar"

Por David Brophy | 22 de noviembre de 2002 | Página 4

BOSTON--Luego de un mes de huelga y protestas, los conserjes regresaron a su trabajo después de aprobar un nuevo contrato. Representados por el Local 254 de la Unión Internacional de Empleados de Servicio (SEIU, por sus siglas en inglés), declararon victoria a finales de octubre después de llegar a un acuerdo con las compañías de limpieza más grandes de la ciudad.

El acuerdo extiende los beneficios de salud a 1,000 trabajadores de tiempo parcial y otorga un aumento salarial de hasta 30 por ciento durante los próximos cinco años. Para el 2007, los trabajadores con más de cinco años de experiencia ganarán $13.10 la hora, mientras que los otros ganarán $12.95. Mirando hacia el futuro, el contrato expirará al mismo tiempo que los de otras grandes uniones de la costa del este de los EE.UU., colocando a la unión en una mejor posición de negociación.

Los conserjes también ganaron dos días por enfermedad con goce de sueldo. A pesar de que estos logros no satisfacen el conjunto original de demandas de los trabajadores, todavía hay mucho que celebrar luego de esta huelga sin precedentes.

Después de 25 años de inactividad, la SEIU se ha restablecido como un contendiente de talla. Lo que es más importante, tirándose a las calles por días y días, este grupo de trabajadores inmigrantes que padecen de pobres sueldos han hecho sentir su presencia en los círculos de poder de la ciudad. "Nos dimos a respetar, y eso es mucho", dijo el conserje Nicolás Durán al periódico Boston Globe.

Los conserjes también lucharon exitosamente contra un interdicto sometido por el alcalde Tom Menino pretendiendo negarle el derecho a marchar en las calles. "Muchas personas superaron sus temores de estar políticamente activos", de acuerdo a el organizador de SEIU Aaron Bartley.

Una demostración el fin de semana antes de que se lograra el acuerdo trajo el mensaje de los conserjes a miles de consumidores que hacían sus compras en el Prudential Center, donde quien tiene el contrato de limpieza es Janitronics--una de las corporaciones más hostiles a las demandas de la unión.

Menino intervino para traer las partes a la mesa de negociación--no porque estuviera preocupado por el bienestar de los conserjes, pero para mantenerlos fuera de las calles. Durante la celebración de la victoria de SEIU, Menino fue bienvenido a la plataforma y alabado por oficiales de alto rango de la unión por supuestamente mostrar "liderazgo".

¡¿Liderazgo?! Este es el mismo alcalde que retrasó el ímpetu de los conserjes demorando su huelga por meses y entonces trató de prohibir en los tribunales sus marchas por las calles.

En realidad Menino quiere presentar a Boston como un lugar pintoresco para la Convención Nacional Demócrata del 2004. Con toda su retórica pro-obrera, uno podría pensar que los Demócratas estarían contentos de asociarse con el resurgimiento de la militancia sindical en Boston. ¡Pero ellos prefieren ver a los conserjes limpiando con una aspiradora su centro de convenciones que verlos en la línea de piquetes afuera!

En verdad, el éxito de la huelga dependió de los miles de conserjes que arriesgaron todo para ganar un mejor futuro para sus familias. "Esta no es la última vez que vamos a tener que luchar", dijo José, un conserje del Prudential Center. "Y la próxima vez que haya una huelga, podremos aplicar las lecciones que hemos aprendido de ésta". Como resultado de la huelga, "hay un entendimiento del poder que puede ser creado por el liderato de base", Bartley le dijo a Obrero Socialista.

Desde el principio, la campaña se habría beneficiado de un énfasis más grande en que los conserjes se organizaran para convencer a sus compañeros de trabajo a que se unieran a la huelga--y para apoyarse unos a otros manteniendo las líneas de piquete fuertes. Para José, la lección es sencilla: "tenemos que lograr que todos apoyen la huelga la próxima vez". Bartley señala que "se necesita un envolvimiento más democrático, de la base en el proceso de negociación".

Esto significa aprovechar la red de representantes de base y de coordinadores de piquete que surgieron de la huelga para darle a los conserjes una voz más fuerte en la dirección de su campaña. Necesitamos apropiar el ejemplo que los conserjes nos han dado tomando la energía de su huelga y aplicarla a cada lucha por justicia--desde la lucha contra la guerra en Irak hasta la lucha contra la guerra que los ricos tienen contra los trabajadores pobres.

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