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Cacería de brujas del gobierno federal contra árabes y musulmanes
Víctimas de la guerra doméstica

14 de febrero de 2003 | Página 2

NICOLE COLSON demuestra cómo los ataques de Ashcroft están destruyendo las vidas de los inmigrantes.

JOHN ASHCROFT dice que la nueva regla haría a EE.UU. "más seguro", mientras que "protege los derechos de individuos que vienen aquí". Debiera preguntarle a Bijan Pirazdeh si él se siente "seguro" o "protegido".

Ashcroft hablaba acerca del Sistema Nacional de Seguridad de Inscripción de Salidas-Entradas, implementado después del 11 de septiembre, que requiere que hombres mayores de 16 años con visas temporarias de varios países se registren con el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, por sus siglas en inglés).

El 16 de diciembre era la fecha límite para aquellos provenientes de Irán, Irak, Siria, Sudán y Libia. Por esto Pirazdeh se presentó a la sede del INS de Los Angeles a las 5 a.m., pensando llenar algunos papeles y entonces dirigirse a su trabajo como ingeniero de tránsito. Pero nunca llegó a su trabajo ese día. Envés fue encarcelado, y ahora enfrenta la deportación.

Pirazdeh no está solo. Tanto como unas 700 personas, la mayoría de California, fueron detenidas como consecuencia de la política de inscripción. Esto porque algunas oficinas del INS decidieron detener a cualquiera con una "irregularidad" de inmigración--aunque la ley actual de inmigración da a los inmigrantes cuyas visas han expirado el derecho de regularizar su status tras pagar una multa y comparecer a una audiencia si éstos tienen lazos familiares en EE.UU., un trabajo y un record limpio.

Pero no esperemos ninguna simpatía por parte del gobierno federal. Cuando miles de manifestantes enojados se reunieron fuera del edificio de la INS en Los Angeles luego de los arrestos, el oficial de relaciones con la comunidad, Jorge Swank, tuvo la desfachatez de decirle a la muchedumbre: "Nosotros sentimos su dolor".

No puede haber dicho esto en serio. Cómo podría Swank sentir el dolor de Shahin Hajizadeh, que describió el ser golpeado por la policía--o los muchos otros que contaron ser apiñados en celdas, forzados a descansar parados y con un frío de nevera.

Swank no sabe nada del dolor de Gisroo Mohajeri, con seis y medio meses de embarazo, cuyo hijo de 16 año de edad, Hossein Ahmadi, fue detenido después de irse a inscribir a insistencia de ella. Y si John Ashcroft se sale con la suya, las detenciones y los arrestos continuarán acumulándose.

A pesar de la ola de protestas, el INS mantuvo su fecha límite de inscripción del 10 de enero para hombres de los Emiratos Arabes Unidos, Corea del Norte, Marruecos, Afganistán y nueve otros países. Tiene por lo menos dos rondas más de inscripciones planificadas para más adelante.

Gente como Abdo, de Yemen, se preguntan si ellos también serán atrapados en la cacería de brujas. Abdo, quien es un conductor de microbuses del aeropuerto de Virginia, fue con su abogado a inscribirse a las oficinas del INS en Arlington.

Ahí le exigieron que subiera al cuarto piso, donde se encuentra la oficina de deportación y detención. Abdo tuvo suerte, y no fue arrestado. Pero centenares más no serán tan afortunados. Por eso los activistas están organizando manifestaciones en las sedes del INS en Nueva York, San Francisco, Chicago y otras ciudades para confrontar cada nueva fecha límite de inscripción con una oposición visible.

Según Hussam Ayloush, director ejecutivo del Concilio de Relaciones Islámicas con América en el sur de California, dijo en una manifestación: "Este nuevo Macartismo contra los musulmanes debe acabarse. ¿Nos van a deportar a todos?"

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