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VENEZUELA
¿Quién es la oposición anti-democrática en Venezuela?
El por qué del paro patronal

14 de febrero de 2003 | Página 3

BRIDGET BRODERICK examina la realidad de la supuesta "huelga" en Venezuela.

EN UN mundo patas arriba, Venezuela ha padecido un tipo raro de "paro general" desde el 2 de diciembre. No es dirigido por trabajadores exigiendo sueldos más altos, beneficios de salud o reformas políticas.

De hecho, los trabajadores venezolanos y las organizaciones comunitarias han luchado duramente para mantener la economía a flote contra el cierre de las refinerías de petróleo, de escuelas, del acaparamiento de alimentos por parte de los mayoristas y contra la escasez de gasolina para el transporte.

Esta huelga es un paro patronal dirigido por ejecutivos de la compañía nacional de petróleo, por los dueños de las grandes cadenas noticiosas y por capitanes de embarcaciones petroleras, que se han autodenominado la "Coordinadora Democrática".

Pero su huelga es sumamente anti-democrática y está dirigida contra cualquier logro político o económico de los trabajadores venezolanos, de los desempleados, o de los pobres del campo.

El año pasado, cuando el gobierno de Hugo Chávez proclamó las leyes moderadas de reforma agraria, de los nuevos derechos pesqueros, y de más control por el estado sobre Petróleos de Venezuela (PdVSA, la compañía nacional de petróleo), la elite venezolana organizó el primer "paro".

Igualmente excepcional es la actitud de la administración de Bush con respecto al paro actual. Bush no ha hecho un llamado para que se prohíba la huelga en contraste a como prohibió cualquier acción huelguista por parte del sindicato de trabajadores portuarios estadounidenses en la costa del oeste del país el otoño pasado. Al contrario, Bush defendió las demandas de los "huelgistas" venezolanos de nuevas elecciones presidenciales, y alentó la idea de reiniciar las negociaciones mediadas por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Es como si Hugo Chávez no hubiera sido elegido dos veces a la presidencia en los últimos cuatro años, e ignora que la constitución (aprobada de forma abrumadora en 1999) permite un referéndum sobre su presidencia en agosto 2003. La oposición se niega a reconocer esto y exige que el referéndum acontezca según su calendario (en febrero), no el de la constitución.

Bush inicialmente respaldó el reclamo de elecciones adelantadas, pero luego desistió. El proceso negociador es dirigido por el secretario general de la OEA, el colombiano César Gaviria, quien logró su cargo gracias a la presión de EE.UU. Pero las negociaciones han sido infructuosas ya que Gaviria ha tratado de extraerle concesiones a Chávez en un proceso que claramente está parcializado a favor de la oposición.

Chávez todavía cuenta con el apoyo de muchos trabajadores y la mayoría de los pobres, quienes continúan su apoyo a pesar de creciente escasez de alimentos, las filas de ocho horas para comprar gasolina, y el cierre de fábricas y escuelas.

En diciembre, los trabajadores del petróleo y los empleados en otras industrias trabajaron jornadas de 15 horas para contrarrestar el sabotaje industrial de los patrones. Residentes de Caracas y de otras ciudades principales rodearon enojados las sedes de la prensa para exigir el control popular de los canales televisivos y de los periódicos que apoyaban la huelga. Los estudiantes y los profesores se organizaron para mantener abiertas las escuelas y universidades, aunque algunas han tenido que cerrar debido a la falta del combustible.

La oposición esperaba que la cólera del pueblo fuera dirigida contra Chávez, pero le salió el tiro por la culata. Muchos venezolanos han exigido restricciones más severas contra los medios noticiosos, y cárcel para los ejecutivos petroleros, los saboteadores, y los acaparadores de alimentos.

La gente vio el pasado abril qué es lo que la oposición quiere en realidad--un golpe de estado en que la oposición anuló la constitución y el Tribunal Supremo de Justicia, impuso la censura y militares de alto rango recurrieron a la violencia contra los partidarios de Chávez. Chávez pudo regresar a su cargo sólo por los esfuerzos de millones de venezolanos de los vecindarios pobres junto con oficiales militares leales a él.

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DETRAS DE la fachada de la "Coordinadora Democrática", los venezolanos sospechan la influencia de líderes de Acción Democrática (AD) y de COPEI, los dos partidos electorales principales que controlaron la política en el país por 40 años.

Ambos partidos, particularmente AD, están abiertamente desacreditados por el papel fundamental que jugaron en el empobrecimiento del 80 por ciento de la población, mientras que unos pocos líderes corruptos y sus compinches se hicieron ricos con las ganancias petroleras de la nación.

En los años 70, el presidente adeco Carlos Andrés Pérez promovió inmensos proyectos industriales patrocinados por el estado, usando la riqueza de la industria petrolera y varios préstamos extranjeros de envergadura. Los amigotes de la administración escamotearon el dinero, dejando que las industrias fracasaran y hundiendo al país en una deuda gigantesca.

Pérez se postuló otra vez en 1988 con la promesa electoral de confrontar a las instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI). El ganó las elecciones, y luego anunció "El Gran Viraje" en 1989. Fue un paquete de reformas neoliberales que aumentó los precios de la canasta básica, inclusive el combustible (en una nación rica en petróleo).

Enardecidos, los venezolanos tomaron las calles en protestas espontáneas en Caracas y otras ciudades principales. El gobierno de AD ordenó que el ejército disparara contra miles de manifestantes--y se descubrió más tarde las fosas comunes de los asesinados. La revuelta luego llegó a ser conocida como el "Caracazo"--que resultó siendo la primera protesta nacional contra la política neoliberal de "mercado libre" en Latino América.

Hoy en día, el partido AD es tan despreciado que tiene que esconderse detrás de la prensa antichavista y de los oficiales militares de alto rango. Sin embargo, la prensa se ha desprestigiado y perdido su imagen de "objetiva" por el papel que ha jugado en el golpe de abril y en el paro "cívico" actual. Los oficiales militares de alto rango también son denunciados como co-conspiradores en tentativas de golpe durante el último año.

Por eso es qué la oposición recurre como careta a Carlos Ortega, el líder de la principal federación de sindicatos, la Confederación de Trabajadores Venezolanos (CTV), que representa por lo menos 1 millón de trabajadores.

Ortega retiró el apoyo de la federación al último golpe después de la oposición suspendió la constitución. No obstante, Ortega goza de poca legitimidad entre los trabajadores venezolanos y los pobres.

Siendo un líder tradicional de Fedepetrol, la unión principal de los trabajadores petroleros, Ortega lleva mucho tiempo bajo la influencia del partido AD. El gobierno de AD subvencionó la CTV, y miembros de AD eran la mayoría en la confederación. Ellos dirigían los comités más importantes de la CTV y negociaron acuerdos corruptos con corporaciones del estado--especialmente en la industria petrolera.

Fedepetrol hasta controlaba listas de trabajadores que PdVSA podría emplear como trabajadores temporeros--un privilegio usado por los líderes de la unión llenarse bolsillos de dinero. Los sindicalistas más militantes fueron expulsados de las uniones de la CTV en los 1960s, y entonces marginados en los 1970s cuando se les permitió volver a la federación.

En el 1990s, cuando la CTV luchó casi nada en contra las medidas de austeridad neoliberales, la mayoría de los venezolanos consideraba a la federación como el sector social más corrupto del estado. Prácticas corruptas como éstas hicieron que los trabajadores sospecharan de líderes sindicales como Ortega.

Durante los acontecimientos de abril, el liderazgo no Chavista de las uniones del acero, el petróleo, el Metro y los empleados públicos--los sectores más influyentes del movimiento obrero--criticaron la alianza de Ortega con la asociación patronal, Fedecámaras.

Mientras la huelga actual ha reducido o parado la producción en industrias importantes, esto se ha debido al sabotaje de los ejecutivos y la administración, y no a que una cantidad significativa de trabajadores haya participado activamente en los cierres.

Muchas uniones que pertenecen a la CTV no apoyan la huelga, incluyendo a las uniones de los eléctricos, el transporte y los empleados públicos. Los trabajadores miembros de la unión petrolera que dirigía Ortega no han tomado parte en la huelga--aunque los cierres han forzado a muchos trabajadores fuera de las refinerías.

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CHAVEZ TIENE el apoyo de trabajadores y comunidades pobres porque él no representa las viejas tradiciones de los partidos. El ganó las elecciones del 1998 y otra vez en el 2000 con la promesa de transformar la sociedad venezolana para beneficio de las masas, contra la "oligarquía podrida" y por un "capitalismo con una cara humana".

El se ha mantenido en el poder porque la mayoría de los venezolano todavía lo respalda. Cuándo los trabajadores y los residentes de los barrios pobres se organizaron junto con las unidades militares pro-Chávez, y se volcaron en las calles para derrotar el golpe de abril, ellos se radicalizaron durante esos eventos mucho más que durante los tres años anteriores de la presidencia de Chávez.

Sin embargo, Chávez ha sido cauteloso de depender de las masas. El prefiere acudir al ejército--fuerza sobre la que él tiene más control--en vez de recurrir a los trabajadores sindicalizados y a los desempleados. Además, Chávez tiende a vacilar entre negociar con la oposición y denunciarlos; sólo debido a una gran presión desde debajo es que ha escuchado a sus propios partidarios.

Hoy, grupos de trabajadores, de desempleados, organizaciones de estudiantes y comunitarias buscan alternativas políticas que sobrepasan el "Chavismo" y que puedan confrontar a los continuos ataques de la oposición contra sus vidas. Los trabajadores se han organizado por su propia para controlar la producción de petróleo y la transportación, y los residentes de las comunidades han exigido que el gobierno tome los comestibles que están siendo acaparados.

Estas son las acciones políticas que alientan a más personas a tratar de tomar el control de su sociedad, y a encontrar una alternativa verdadera a la versión patas arriba de la democracia de la Coordinador Democrática.

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