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EL SENTIDO DEL MARXISMO
Obedece a EEUU o paga el precio

por Paul D'Amato | 18 de abril de 2003 | Página 3

LA PRACTICA del conquistador de culpar a los conquistados por las atrocidades infligidas sobre ellos es tan antigua como la conquista misma. El infame Requerimiento Español de 1513 es quizás el mejor ejemplo.

Es llamado "requerimiento" porque la ley real española requería que este documento fuera leído a la población indígena antes de iniciar hostilidades contra ellos. Esto se hacía en latín o español, en presencia de un notario. El conquistador se paraba ante ellos y leía el Requerimiento, el que decía:

"Os pedimos...que reconozcáis a la Iglesia como la regidora y superiora de todo el mundo...Pero si vosotros no lo hacéis, o maliciosamente hacéis demora...entraremos poderosamente en vuestra tierra, y haremos guerra contra vosotros de todas formas y maneras en que podamos, y seréis sometidos al yugo y obediencia de la Iglesia y de su alteza. Nosotros tomaremos vuestras personas, vuestras esposas e hijos, y haremos esclavos de ellos, y como tal los venderemos y desecharemos así como su alteza decida; seréis despojados de vuestros bienes, y haremos tanto mal y daño como podamos, como a vasallos que no obedecen, y que rehusan a obedecer a su señor, y lo resisten y contradicen. Y protestamos que las muertes y las pérdidas que devendrán de vuestra desobediencia son vuestra culpa, y no de su alteza, ni nuestra, ni de estos caballeros que vienen con nosotros".

¿Qué tan diferente puede ser esto del presente, donde nos encontramos a la administración de Bush adviertiéndole a Irak que no ponga a sus ciudadanos en peligro cuando las arrolladoras fuerzas destructoras de EE.UU. lleguen para la matanza?

"Los generales en Irak deben entender claramente que su conducta tendrá consecuencias", advirtió Bush. "Si ellos escogen, si la fuerza es necesaria, comportarse de una manera que ponga en peligro la vida de sus propios ciudadanos, así como también a los ciudadanos de países vecinos, habrá consecuencias. Ellos serán los responsables".

Esto vuelca la lógica patas arriba. A un país que estaba a punto de ser sumergido en bombas y misiles se le hacía aparecer como si sus propios planes de defensa fueran los que "pusieran en peligro" al pueblo iraquí, y no las bombas de los EE.UU.

Esta torcida lógica culpa a las víctimas de la guerra por su propio sufrimiento. Así, por ejemplo, en 1997, el sub-Secretario de Estado de Clinton, James Rubin, dijo de las sanciones impuestas por las Naciones Unidas contra Irak, "Si la Comisión Especial [que conducía las inspecciones de armas] no puede hacer su trabajo, yo no veo cómo puede ser la culpa de cualquier otro país que las sanciones todavía se mantengan. Sólo puede ser culpa de Saddam Hussein".

La lógica era sencilla. Saddam Hussein, un aliado de EE.UU. en la región, se soltó de las sogas americanas y se rehusó a reconocer a EE.UU. como "el regidor y superior del mundo entero". Vencido en una matanza unilateral en 1991, Irak fue forzado por EE.UU. a aceptar los inspectores de armas y a someterse a desgastadoras sanciones económicas y militares que le negó al país los recursos y equipos necesarios para reconstruir la infraestructura destruida del país, aumentando dramáticamente la tasa de mortalidad infantil.

Cualquier tentativa por parte de Saddam Hussein de resistir estas humillantes condiciones era presentada como la desfachatez de un loco astuto, que reforzaba la necesidad de sanciones, de bombardeos, y ahora, de su reemplazo por un títere controlado por EE.UU.

Esta es la lógica: Tú, que eres parte del país conquistado, debes obedecer a los conquistadores, y si no, nosotros te destruimos y tú eres el culpable.

Debemos tener claro en esta guerra quién es el agredido y quién el verdadero agresor. Como fueron los españoles en las Américas, EE.UU. en Irak no es un libertador, sino el conquistador.

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