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EL SENTIDO DEL MARXISMO
Reforma o revolución en el Chile de Allende

Por Bridget Broderick | 15 de agosto de 2003 | Página 3

En el trigésimo aniversario del golpe chileno de 1973, nosotros sin duda veremos crítica bien merecida sobre el golpe militar salvaje de Augusto Pinochet, financiado por el gobierno estadounidense de Richard Nixon, contra el gobierno de Unidad Popular (UP) el 11 de septiembre de 1973.

Lo que es menos probable es que se haga una crítica del gobierno de Salvador Allende, y su papel en desviar el socialismo chileno hacia una vía "pacífica" que terminó más lejos del socialismo desde abajo. Desde 1973 muchos socialistas y activistas han aceptado la explicación que el problema del socialismo chileno entre 1970 y 1973 fue que los trabajadores revolucionarios fueron demasiado radicales provocaron a los golpistas. Pero la historia verdadero es lo opuesto.

Los reformistas como Allende advirtieron que las acciones revolucionarias "violentas" tales como las tomas de fábricas enajenarían a los capitalistas nacionales e internacionales, muchos de los cuales podrían ser "amigos" de la revolucíon socialista. Mientras Allende llamó a que los trabajadores respetaran la Constitución, los tribunales y el parlamento defendieron los intereses de los terratenientes y dueños de fábricas.

Los burgueses chilenos y sus partidarios estadounidenses no se sintieron mínimamente obligados a respetar las instituciones democráticas. El ejército organizó un golpe infructuoso en junio de 1973, y un golpe exitoso en septiembre que acabó con toda pretensión de democracia por años siguientes. El gobierno de Pinochet asesinó a más de 30,000 chilenos, atormentó y encarceló a muchos más, y estableció uno de los régimenes militares más represivos a traves de Latinoamérica. Contrario a los reformistas, los revolucionarios dentro y fuera de la coalición UP tomaron parte en las tomas de fábricas, de tierras, y de centros de distribución.

Cuando los derechistas atacaron al gobierno de Allende con la huelga patronal de 1972, los trabajadores y los pobres defendieron sus derechos formando cordones industriales--el control obrero sobre las fábricas, la distribución de alimentos, del transporte y de las comunidades. Se eligieron representantes a los cordones y se les podía revocar en cualqiuer momento.

Así, en el curso de la lucha, los trabajadores y los campesinos chilenos crearon una forma embrionaria de concilios obreros--un cuerpo político que tomaba decisiones democráticamente basado en las necesidades y deseos de la mayoría de la comunidad. Los reformistas de UP vieron con desden a los cordones, y los oficiales del gobierno los denunciaron. Aunque fueron los cordones que derrotaron a la huelga patronal de 1972, el gobierno instó a sus simpatizantes a rechazaros.

Marx había señalado un siglo antes que la clase dominante nunca rinde su poder pacíficamente--y desecha las "instituciones democráticas" enseguida si estorban los intereses capitalistas. La idea de la reforma gradual no es un camino hacia el cambio social radical, sino una receta para la adaptación a la sociedad existente. En el caso de Chile, esta adaptación resultó ser fatal.

La socialista revolucionaria Rosa Luxemburg concluyó que: "Gente que pronuncía a sí mismo a favor del método de la reforma legislativa en lugar de y en la contradicción a la conquista del poder y la revolución social, no escoge realmente un camino más tranquilo más calmo y más lento a la misma meta, pero a una meta diferente. En vez de tomar un significa el establecimiento de una sociedad nueva, ellos toman un significa la modificación de superficie de la sociedad vieja."

El ala reformista de Allende tenía una meta diferente a la de los revolucionarios que formaron parte de UP. Los revolucionarios lucharon valientemente por el control obrero de la sociedad chilena, y en muchos murieron defendiendo esta visión de una sociedad socialista. Desafortunadamente, los socialistas revolucionarios en Chile no organizaron una alternativa a la vía reformista de Allende. En los momentos decisivos de la revolución, los trabajadores y los campesinos se inclinaron por el gobierno de UP porque no se presentó ninguna alternativa revolucionaria.

La tragedia del Chile de 1973 es que en medio de una revolución en la cual los trabajadores y los campesinos controlaron muchos sectores de la sociedad, la vía chilena los llevó a la adaptación reformista al capitalismo. Los trabajadores no impulsaron la revolución a su conclusión revolucionaria. El costo de esta lección fue brutal para el mundo entero.

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