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El Pentágono usa a los indocumentados como...
Carne de cañón en Irak

Por Nicole Colson | 31 de octubre de 2003 | página 2

Juan Escalante era bueno para pelear la guerra del gobierno de EE.UU. en Irak. Pero no lo suficientemente bueno como para ser un ciudadano estadounidense--de acuerdo a la administración de Bush.

Todo porque este soldado raso de 19 años es un inmigrante indocumentado. Juan llegó de niño a EE.UU. con sus padres a los cuatro años, y después de graduarse de la escuela secundaria, compró una tarjeta verde falsificada y se alistó en el ejércitoQuería salir de su casa para aliviar la carga económica de su familia.

Ahora, sin embargo, el ejército podría darlo de alta--y las autoridades inmigratorias están amenazando con deportar a Juan y sus padres a México.¿Por qué? Porque cuando Juan estaba cumpliendo su misión en el golfo, sus padres solicitaron el hacerse residentes legales--y fueron denegados.

Actualmente, hay más de 37,000 no ciudadanos en servicio activo en las fuerzas armadas--y más de 3,000 han servido en la guerra contra Irak. La verdad cruel es que su mejor oportunidad de lograr la ciudadanía es si mueren en combate.

El año pasado, Bush firmó una orden ejecutiva que facilitaba la solicitud de la ciudadanía para las familias de los no ciudadanos que murieran en acción--y otorgando la ciudadanía por los que mueran en "la guerra contra del terrorismo". Pero el caso de Juan demuestra que si regresas vivo, no vales lo suficiente como para permanecer en las fuerzas armadas--o ni siquiera en el país.

Los latinos son particularmente vistos por el Pentágono como un "mercado" lucrativo para el reclutamiento militar. Según un reportaje publicado recientemente en el periódico británico The Independent, "Oficiales de alto rango del Pentágono han identificado a los latinos como el grupo étnico más prometedor para el reclutamiento, porque sus números están aumentando rápidamente en EE.UU. e incluyen un abundante suplido de hombres de bajo ingreso y de edad militar que tienen muy pocas opciones de empleo o posibilidades educativas".

Esto es una admisión de un hecho ampliamente reconocido--que hay una conscripción de los pobres en EE.UU., con los rangos más bajos del ejército siendo cubiertos por hombres y mujeres jóvenes que se alistan por las promesas de entrenamiento en destrezas de empleo y dinero para la universidad. "Esa es la fuerza motriz--la economía", le dijo al New York Times el General Michael Rochelle, jefe de la Comandancia de Reclutamiento del Ejército en el Fuerte Knox.

Los latinos, quienes sufren de pobreza y desempleo a tazas más altas que los blancos, son particularmente vulnerables a la propaganda del Pentágono. Un pelotón de puertorriqueños, que se puso de nombre "el pelotón perdido" han descrito lo que existe en realidad en Irak.

Un integrante del pelotón mandó una carta al diario El Nuevo Día en San Juan que decía: "(En) ese momento...estamos pasando la pesadilla de la guerra ya que en todo momento nuestras vidas están en peligro y en donde no nos quieren? No ha sido fácil y no lo será, pero alguien tiene que hacerlo. Vinimos aquí a ayudar a los iraquíes, pero ellos no quieren ayuda ninguna, aquí hay que estar para saberlo. Nosotros queremos que nuestro pueblo siga orando por nosotros y que las oraciones lleguen al Pentágono y nos saquen de aquí mañana mismo si es posible. Es tiempo ya de regresar a oír el coquí, ver la lluvia y disfrutar de nuestra isla y familia querida".

Se ha reportado que reclutadores del ejército han viajado a Tijuana, México para reclutar a jóvenes elegibles para entrar a EE.UU.--ofreciéndoles el poder solicitar la ciudadanía inmediatamente. Esto es un chantaje descarado. Por encima de la retórica de "apoya a nuestras tropas", los guerreristas de Washington ven a jóvenes como Juan Escalante meramente como carne de cañón para sus guerras por petróleo e imperio.

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