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Gran concentración por los inmigrantes
Caravana por la libertad

Por Yusef Khalil y Jessica Carmona-Baéz | 31 de octubre de 2003 | página 4

MÁS DE 100,000 personas llegaron hasta Flushing Meadows en Queens, Nueva York, para darle la bienvenida a los Viajeros por la Libertad en el mitin más grande pro derechos del inmigrante en la historia de EE.UU. La inmensa demostración fue la culminación de la Caravana por la Libertad de los Trabajadores Inmigrantes.

Durante las dos semanas anteriores, 18 autobuses repletos con 900 inmigrantes y sus partidarios se desparramaron a través de los EE.UU. para llevar el mensaje de legalización y de derechos obreros. Inspirado por las Caravanas de la Libertad del movimiento de derechos civiles de la década de los sesenta, las caravanas hicieron más de 100 paradas desde la costa oeste hasta Nueva York acompañadas de concentraciones y otras acciones.

La meta de la Caravana por la Libertad--que fue inicialmente organizada por el movimiento obrero y luego apoyada por organizaciones de derechos civiles y comunitarias--era el llamar la atención a las luchas de los trabajadores inmigrantes y las injusticias de políticas inmigratorias de EE.UU. Con pancartas que decían "No Más de Segunda Clase" y "Justicia, Amnistía, Libertad", los nuevos Viajeros por la Libertad exigieron status legal para todos los inmigrantes, un proceso transparente para la ciudadanía, el derecho de los inmigrantes a reunificar sus familias y nuevas protecciones en el trabajo.

A pesar de vientos fríos y de aguaceros, la concentración de Nueva York estaba llena de entusiasmo con consignas y música. Las camisetas vistosas, los globos, las pancartas, las banderas y los carteles florecían en la multitud, representando muchas uniones, organizaciones comunitarias, asociaciones religiosas, y grupos de derechos civiles y de los inmigrantes.

Pero lo más llamativo era la gran diversidad de la demostración, que fomentó una atmósfera festiva de esperanza por un futuro mejor. "Esto es una experiencia asombrosa que atesoraré el resto mi vida", dijo un Viajero por la Libertad de Houston. "Ahora que estamos unidos, sé que podemos lograr un cambio".

Un autobús de Seattle traía Viajeros por la Libertad de 22 naciones, que hablaban 14 idiomas diferentes. "Venimos de todo el mundo, viejos y jóvenes, pero todos nosotros compartimos la misma historia", una de las viajeras, Maria, una inmigrante de Jamaica, le dijo a Obrero Socialista.

Maria fue traída a EE.UU. por una familia para trabajar como su niñera. Ella dormía en un sofá en un sótano sin calefacción, y su patrón retenía la mayor parte de su salario como pago por su pasaje de avión. "Sin la Caravana de los Trabajadores Inmigrantes por la Libertad", ella dijo, "no me habría enterado de mis derechos".

Olia Furmully, del Local 616 de la unión SEIU en San Francisco, ha estado luchando por años para traer a sus hijos a EE.UU. de Afganistán. Logró reunificarse con sólo dos de ellos, pero los problemas de inmigración persisten. "Sé que miles han tenido problemas con el servicio de inmigración, así que decidimos venir juntos", ella dijo.

Las leyes de inmigración discriminan también contra las parejas del mismo sexo. Marta Donayre, de Brasil, trabajaba en EE.UU. bajo el programa sumamente restrictivo de Visas H1B. Cuándo perdió su trabajo, no pudo solicitar para quedarse en EE.UU. con su compañera doméstica porque las leyes de inmigración sólo cubren parejas casadas--y el matrimonio es interpretado como aplicable sólo para heterosexuales.

Las tres fuerzas principales detrás de la Caravana son el movimiento obrero organizado, las organizaciones pro derechos del inmigrante y la comunidad religiosa. Pero los activistas también han hecho conexiones con otras luchas. "El movimiento anti-guerra y el movimiento estudiantil necesitan extenderle la mano a los inmigrantes", Marv Davidov, un Viajero por la Libertad de 1961 y de 2003, le expresó a Obrero Socialista.

El papel del movimiento obrero en la Caravana es especialmente importante. La confederación nacional de sindicatos, la AFL-CIO, tuvo por mucho tiempo una posición de derecha sobre asuntos de inmigración. Pero uniones tales como HERE, SEIU y UNITE, con muchos inmigrantes entre sus miembros, han tomado la iniciativa para que el movimiento obrero reconozca la importancia de oponerse a las políticas anti-inmigrantes. "La lucha de los trabajadores inmigrantes es nuestra lucha", John Sweeney, Presidente de la AFL-CIO, le dijo a la multitud. "Creemos lo que el Dr. Martin Luther, King, Jr. creía, que la injusticia en cualquier lugar es una amenaza contra la justicia en todas partes".

Después de los reveses de la "guerra contra el terrorismo" de la administración de Bush, con su cacería de brujas contra inmigrantes árabes, la Caravana ha puesto de nuevo bajo la lupa el asunto de los derechos de los inmigrantes. Algunos políticos--especialmente muchos funcionarios del Partido Demócrata que figuraron prominentemente en la mayoría de las concentraciones de la Caravana--han hecho nuevas promesas de apoyo. Ahora nosotros tenemos que forzarlos a que cumplan sus promesas.

Esta lucha no se ganará en un día. Pero el espíritu de la Caravana por la Libertad demuestra el potencial para volver a levantar las luchas que finalmente nos permitan lograr justicia--y no sólo para los inmigrantes, pero también para las muchas otras luchas con que están estrechamente ligadas. Levantando a su bebé de 5 meses de edad--el más joven de los Viajeros por la Libertad--Maria le dijo a Obrero Socialista, "necesitamos construir un movimiento para cambiar a Estados Unidos para él y para las generaciones siguientes".

"La gente está emocionada"

Armando, un refugiado guatemalteco que vive en Seattle hace varios años, trabaja con el sindicato Empleados de los Hoteles y Los Restaurantes (HERE por sus siglas en inglés). Salió de Seattle en un autobús como parte de la "Marcha por la Libertad". Hablamos con él durante una parada en Colorado.

¿Cómo te enteraste de este evento? ¿Por qué decidiste que era tan importante participar?

Yo soy miembro de HERE en Seattle, que hizo una propuesta a sus miembros a ver quien quería ir en el autobús. Para ustedes en Seattle son muchos días de viaje y de estar fuera de su trabajo. Yo estuve leyendo los cuatro puntos de la propuesta para llevar al Congreso [en Washington. D.C.], que son la ciudadanía, la unificación de las familias, el respeto a los trabajadores inmigrantes, y los derechos civiles para todas las razas de EE.UU.

¿Cómo los han recibido en durante su travesía?

Ah, llevamos cuatro días de viaje. Pasamos por diferentes partes del noreste de California y ya habían programas preparados para recibirnos. Ayer pasamos por Idaho, y luego por Salt Lake City en Utah, y fue un programa bien grande como de unas tres mil personas.

¿Cuántas personas van en tu grupo?

Son 50. Este autobús es el más interesante y el mas variadamente étnico porque van 22 diferentes nacionalidades. Hay gente del Medio Oriente, de Rusia, de Ucrania, de México, El Salvador y Guatemala, de Somalia, y hay una anciana de Corea que vivió el holocausto de [la ocupación] de los japoneses. Pero la gente está emocionada porque por primera vez estamos mencionando un trabajo colectivo de todas las comunidades de EE.UU. En el pasado sólo se había enfocado la comunidad latina pero ahora es árabe y toda clase de gente.

¿Cuál ha sido tu experiencia personal como inmigrante?

Anteriormente había una discriminación en contra de nosotros, especialmente los latinos, donde por sólo ser latino y no poder expresarse bien en inglés ha habido una injusticia en contra de nosotros especialmente en los trabajos, pero ahora que estoy organizado en un sindicato miro que la situación es diferente y con mucho gusto estoy aquí en esta caravana de autobuses que van para Washington, D.C.

Es la primera vez que los sindicatos toman esa propuesta de defender los derechos de los inmigrantes, los derechos civiles, y los otros puntos que te mencioné anteriormente. Porque la vez pasada ellos estaban a favor de que se cerrara la frontera, pero ahora ellos [entienden que] cometieron un error y lo reconocen--ahora están a favor de los que sostenemos la economía de EE.UU., que somos los inmigrantes.

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