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LA IZQUIERDA EN DEBATE
La rebelión Zapatista: Diez años después

MIENTRAS QUE los patrones mexicanos brindaban por el nuevo año el 1 de enero de 1994, más de 2,000 guerrilleros tomaron cuatro pueblos en el estado sureño de Chiapas. Declarando su intención de marchar hasta Ciudad México para derrocar al "mal gobierno", los miembros del hasta entonces desconocido Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) desinflaron la petulancia de la clase gobernante mexicana.

El EZLN decidió hacer su declaración del Día de Año Nuevo hace 10 años porque ese día coincidía con la fecha en que el Tratado de Libre Comercio (TLC, o NAFTA, por sus siglas en inglés) entraba en efecto.

Para los gobernantes de México la membresía en el TLC representaba la esperanza de construir una relación especial--y lucrativa-- con las corporaciones estadounidenses. Pero para los campesinos indígenas y para los agricultores que apoyaban a los Zapatistas, el TLC significaba un "certificado de defunción" porque socavaría su propia producción agrícola, según dijo un guerrillero en una entrevista de radio.

En vez de celebrar la entrada de la economía mexicana al "primer mundo", el gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, desató un ataque militar feroz sobre la población civil de Chiapas. Pero a los pocos días, Salinas se vio forzado a cancelar el ataque, dado que cientos de miles de mexicanos abarrotaron el Zócalo, la plaza donde está la sede del gobierno central, para mostrar su solidaridad con los Zapatistas. El levantamiento Zapatista revivió una izquierda mexicana que había estado inactiva por años y puso sobre relieve la cuestión de los derechos de los 20 millones de indígenas de México.

Para la izquierda mundial, el levantamiento representó el primer gran golpe contra el triunfalismo del mercado libre que había reinado después del colapso de la antigua URSS en 1991. Durante la próxima década, los Zapatistas y su portavoz principal, el frecuentemente citado Subcomandante Marcos, ayudaron a popularizar la incipiente crítica de izquierda de la agenda librecambista de la globalización corporativa, conocida como el "neoliberalismo".

LANCE SELFA y STUART EASTERING examinan el levantamiento Zapatista y su impacto actual.

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"SOMOS UN producto de 500 años de lucha: primero contra la esclavitud, entonces durante la Guerra de Independencia contra España...Entonces para evitar ser absorbidos por el imperialismo norteamericano, entonces para promulgar nuestra constitución y expulsar al imperio francés de nuestra tierra...Después la dictadura de Porfirio Díaz nos negó la justa aplicación de las leyes de la Reforma, y el pueblo se rebeló y surgieron líderes como Villa y Zapata, hombres pobres así como nosotros".

CON ESTAS palabras de su manifiesto, los Zapatistas le anunciaron su existencia al mundo. Reclamando su "derecho inalienable" bajo la constitución mexicana "para alterar o modificar su forma del gobierno", ellos exigieron que el gobierno los reconociera como un beligerante en estado de guerra. Declararon su intención de marchar hasta Ciudad México para establecer "áreas liberadas" donde la población obtendría el "derecho a elegir libre y democráticamente sus propias autoridades administrativas".

Para la mayoría de los observadores, la aparición del EZLN fue una sorpresa. El EZLN surgió de brigadas de autodefensa establecidas para defender a los campesinos del terrorismo sufrido a manos de los barones del café de Chiapas y de los rancheros ganaderos que usaban pistoleros para atacar a los campesinos. Marcos dijo en una entrevista que al transcurrir el tiempo, "los compañeros vieron que no era suficiente el hacer la autodefensa de una sola comunidad: sino el establecer alianzas con otras y para empezar a llevar a contingentes militares y paramilitares a una escala mayor".

Si se pudiera decir qué acontecimiento individual empujó a estos grupos paramilitares a embarcarse rumbo a la insurrección armada esto sería la decisión del gobierno de Salinas en 1992 de revocar el Artículo 27 de la constitución federal. El artículo 27, un producto de la Revolución Mexicana, garantizaba los derechos de los campesinos para peticionar la utilización de tierra privada en desuso o de la tierra del estado.

A partir de la Revolución mexicana (acaecida casi un siglo atrás), la calidad de la tierra distribuida bajo el Artículo 27 había ido empeorando, con sólo cerca de una quinta parte de esta considerada como cultivable. Pero al acabar con el Artículo 27, se esfumó la esperanza de los campesinos de algún día conseguir una parcela de tierra que pudieran considerar como suya.

La revocación del Artículo 27 polarizó a las comunidades indígenas y a las organizaciones campesinas entre los que querían continuar con métodos "pacíficos" de lucha y los que escogieron la "lucha armada". La tendencia que apoyaba la "lucha armada" ganó el debate que surgió sobre cómo responderle al gobierno.

Mucho antes de que el TLC fuera aprobado por el Congreso de EE.UU., el liderato del EZLN había escogido una fecha para el levantamiento. El EZLN se desarrollo a partir de los esfuerzos de la organización maoísta Política Popular (PP). Su teórico principal, el profesor de la Universidad Nacional Autónoma, Adolfo Berlinguer, argumentó que los estudiantes radicales y los intelectuales debían vivir entres las masas y organizarlas.

El Subcomandante Marcos ha dicho que él fue uno de los primeros 12 activistas del PP que se trasladaron a Chiapas en 1983 para organizar una guerra de guerrillas. Los radicales operaban bajo la protección de la iglesia, a menudo acompañando a sacerdotes en misiones religiosas áreas rurales. Ellos exigían "trabajo, tierra, albergue, comida, salud, educación, independencia, libertad, justicia y paz" y prometieron formar un "gobierno libre y democrático". Mientras apelaban al nacionalismo mexicano, también hablaban a favor de la población oprimida de indígenas de México.

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EL LEVANTAMIENTO de Chiapas fue el primer desafío guerrillero de envergadura contra el régimen desde los años setenta. El gobierno procuró suprimir militarmente al EZLN dos veces--la primera en enero de 1994 y la otra en febrero de 1995. Ambas veces, el gobierno fue forzado a retirarse frente a protestas masivas en Ciudad México, en el resto del país y alrededor del mundo.

En mayo de 1994 los Zapatistas forzaron al gobierno a que se reuniera con sus líderes y a que les ofreciera una serie de reformas. Estas incluían demandas generales que iban desde mejoras a los servicios de salud y al saneamiento hasta aumentos en los precios de productos agrícolas. El gobierno también accedió a demandas específicas dirigidas a satisfacer las necesidades de la población indígena de la región, tal como apoyo a emisoras de radio con programación en los idiomas indígenas.

El EZLN, insistió en que la oferta del gobierno era insuficiente, y la rechazó en junio de 1994. Desde entonces, aproximadamente 25,000 tropas rodean a los Zapatistas en las colinas de la selva del Lacandón, mientras que el ejército conduce una guerra de "baja intensidad" contra la población de Chiapas. Después de un par de años de negociaciones intermitentes, el EZLN pensó que había llegado a un acuerdo con los representantes del gobierno del Presidente Ernesto Zedillo en 1996. Este acuerdo, conocido como los Acuerdos de San Andrés, establece autonomía local para los pueblos indígenas de México, así como nuevos derechos educativos, sociales y culturales. Este requiere cambios a las leyes federales, estatales y locales, y a la constitución mexicana. El acuerdo compromete al gobierno mexicano a eliminar "la pobreza, la marginalización y la participación política insuficiente de millones de indígenas mexicanos".

Sin embargo, después de firmar los Acuerdos, el gobierno de Zedillo dio marcha atrás y se negó a implementar el acuerdo. Mientras tanto, el ejército intensificó su "guerra sucia" contra la población civil de Chiapas en una tentativa de socavar el apoyo a los rebeldes. El incidente más brutal ocurrió en diciembre de 1997, en la aldea de Acteal, donde 45 civiles, inclusive 36 mujeres y niños, fueron asesinados por paramilitares apoyados por el gobierno. La masacre de Acteal tuvo como resultado la renuncia del gobierno del Ministro del Interior y del gobernador de Chiapas, que luego se supo que había tenido conocimiento previo de la masacre.

El EZLN respondió al impasse y al aumento en la violencia tratando de movilizar un apoyo más amplio del público mexicano. En 1999, organizó un consulta nacional sobre la cuestión de los derechos indígenas y la implementación de los Acuerdos de San Andrés. Más de 3 millones de mexicanos tomaron parte en la consulta, y el 95 por ciento de ellos endosó las demandas del EZLN.

Cuándo corrió como el candidato del "cambio" en 2000, el actual Presidente mexicano Vicente Fox, de la entonces oposición derechista del Partido de Acción Nacional (PAN), prometió que resolvería el impasse con los Zapatistas en "15 minutos". Poco después de tomar el poder en diciembre de 2000, Fox se comprometió a someter los Acuerdos de San Andrés al Congreso en cuál el PAN no tenía una mayoría. Para recaudar apoyo para la aprobación de los Acuerdos, los Zapatistas y sus partidarios llevaron a cabo una caravana de 16 días, que llevó a Marcos y a otros comandantes del EZLN desde Chiapas hasta Ciudad México entre febrero y marzo de 2001. En cada parada de la ruta, las multitudes entusiasmadas que apoyaban al EZLN y a los Acuerdos recibieron la caravana. Tanto como un cuarto de un millón de personas se congregaron en el Zócalo de Ciudad México en solidaridad con las demandas de los Zapatistas.

Mas el Congreso destajó los Acuerdos y los Zapatistas regresaron a Chiapas con las manos vacías. Excepto por unas pocas ocasiones, desde entonces, los Zapatistas y el Subcomandante Marcos se han mantenido al margen de los acontecimientos políticos. Treinta y ocho comunidades pro EZLN subsisten en Chiapas con en el apoyo de organizaciones no gubernamentales europeas y de EE.UU.

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UNA DÉCADA después del levantamiento, muchas de las advertencias de los Zapatistas se han convertido en realidad. Los sueldos reales de los trabajadores mexicanos han caído 20 por ciento desde 1994, luego de que la economía casi colapsó a mediados de los noventa y con una crisis internacional que comenzó a extenderse poco después.

Cientos de miles de agricultores mexicanos han sido empujados de sus tierras y el país ahora importa maíz para sus tortillas. Estas condiciones terribles hicieron que se tiraran miles de agricultores a las calles a principios de 2003, y que las uniones más grandes amenazaran con una huelga general contra el plan de Fox de aumentar los impuestos a productos de primera necesidad. Las protestas culminaron en las demostraciones que ayudaron a hundir la reunión cumbre de la Organización Mundial del Comercio el pasado septiembre en Cancún.

El levantamiento Zapatista ayudó también a forzar la apertura del sistema político mexicano. Como resultado, el partido de gobierno, el PRI, perdió su primera elección presidencial en siete décadas en 2000. A pesar de que no fue la única fuente del movimiento global contra el fundamentalismo librecambista que se extendió a través de la década de los 90, el EZLN fue ciertamente parte de esa lucha.

Pero a pesar de todo esto, el EZLN hoy está aislado en las montañas de Chiapas, incapaz de lograr que el gobierno implemente los Acuerdos de San Andrés. Es evidente que los Zapatistas han perdido el ímpetu político que los sostuvo en los primeros años después de su levantamiento. Un combatiente del EZLN entrevistado durante los primeros días de la rebelión, de acuerdo a informes dijo que él luchaba por "el socialismo como Cuba, sólo que mejor".

Pero los Zapatistas no son socialistas. Al contrario, ellos mismos se sitúan explícitamente en la tradición nacionalista revolucionaria mexicana de Zapata y Villa. Su "Primera Declaración Selva Lacandona", publicada en la víspera de su levantamiento, citó la autoridad de la constitución mexicana para legitimizar su insurrección. "Somos patriotas", declararon, "y nuestros soldados rebeldes aman y respetan nuestra bandera tricolor".

Cuándo los Zapatistas comenzaron su levantamiento, prometieron marchar hasta Ciudad México y convocaron a los mexicanos a sublevarse para "deponer al dictador" Salinas. Pero a unas pocas semanas del levantamiento, el líder del EZLN, el Subcomandante Marcos, dijo que los Zapatistas no tenían el deseo de "tomar el poder" ni de intervenir con las elecciones planeadas para agosto de 1994.

Mientras todavía hay gran simpatía hacia los Zapatistas a lo largo del país, ellos todavía siguen aislados de la mayoría de los mexicanos, quienes son trabajadores que viven en las áreas urbanas del país y en sus inmediaciones. El EZLN ha hecho varias tentativas de establecer una red de apoyo alrededor del país. Auspició la formación del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN) para forjar una conexión con la "sociedad civil" en 1995. Desafortunadamente, una falta de enfoque claro y la deferencia excesiva hacia Marcos evitaron que el Frente creciera fuera de los confines de la izquierda existente.

El movimiento Zapatista ha hecho muchos cuestionamientos que desafían las prioridades del mercado libre. Pero ni el EZLN ni el propio Marcos creen que sea necesario deshacerse del capitalismo para lograr metas del EZLN. Aunque muchos en la izquierda de los países avanzados ensalzan a los Zapatistas como el ejemplo de una nueva clase de izquierda que "cambia al mundo sin tomar el poder", de hecho, el rechazo de los Zapatistas de "tomar el poder" indicó que ellos no estaban comprometidos a cambiar el mundo.

Marcos dijo a un entrevistador en 2001 que él se consideraba "un rebelde, no un revolucionario", y que el EZLN no "piensa que todos los industrialistas son ladrones, dado que algunos han construido su riqueza por métodos honestos y honorables...Nosotros no planeamos el regreso del comunismo primitivo, ni la implementación despiadada de la igualdad".

Pero hoy en México el sistema de libre empresa es responsable de que millones de personas estén sumidas en la pobreza y la explotación. Sólo la clase obrera de ambos lados de la frontera entre México y EE.UU. tiene el poder para poner al sistema de rodillas. El derrotar las fuerzas de la globalización corporativa que aplastan a los trabajadores, campesinos e indígenas mexicanos requerirá no sólo una rebelión, sino una revolución que reemplace esta sociedad cimentada sobre el lucro y la avaricia por una sociedad controlada por los trabajadores para satisfacer las necesidades humanas.

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