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Obrero Socialista responde a la polémica de Samuel Huntington
Racismo vestido de sabiduría

Por Lance Selfa | 27 de mayo de 2004

Uno de los chistes racistas más viejos tiene que ver con el supuesto malentendido de un mexicano que se llama José que piensa que oye su nombre cada vez que escucha el himno nacional estadounidense. De manera que la revista Foreign Policy encontró apropiado el usar la sección final del chiste--"José, Can You See?"--en la portada de su número de marzo-abril de 2004 para encabezar su artículo principal, " El reto hispano", de Samuel Huntington.

Es cierto que el artículo de Huntington es grosero y racista. Pero no es un chiste. Su publicación en una revista de política exterior tan prestigiosa marca un nuevo bajón en lo que es considerado como debate intelectual en EE.UU. El mensaje de "El reto hispano" cotorrea la retórica de las organizaciones anti-inmigrantes como la Federación por la Reforma de las Políticas Inmigratorias Norteamericanas (FAIR, por sus siglas en inglés) o de políticos racistas como Patrick Buchanan.

Su punto más importante es directo: que la inmigración latina--y particularmente la de mexicanos--amenaza la identidad cultural de los Estados Unidos, cuyos pilares son el idioma inglés, el capitalismo del "mercado libre" y el cristianismo protestante.

De acuerdo a Huntington, para evitar este resultado, EE.UU. tiene que hacer claro que "No hay un sueño "American-o". Solamente hay un sueño "American" creado por una sociedad anglo-protestante. Los mexicano-americanos compartirán de este sueño y de esta sociedad únicamente si sueñan en inglés". Y Huntington intenta meter miedo con el espectro de una "reconquista" latina del suroeste de EE.UU. que podría dizque producir demandas de autonomía para la minoría latina.

Valdría la pena recalcar la ironía de la queja de Huntington respecto a una región que era, después de todo, parte de México hasta que los Estados Unidos se la arrebató en la guerra de 1847. Pero dejando esto a un lado, " El reto hispano" es más notable por su capacidad para manipular los pocos datos empíricos que cita para defender su caso.

Por ejemplo, a Huntington le aterra que los cubano-americanos dominen los negocios, la prensa y la política del sur de Florida. Curioso, pues, ¿no se supone que el éxito en los negocios y en la política sea prueba de haber logrado el sueño americano?

Otra queja absurda es que las familias bilingües de Miami tengan ingresos más altos que las que hablan un sólo idioma, sea inglés o español. En muchos países, la habilidad de hablar más de un idioma es considerado una cosa buena.

Palo si bogas y palo si no bogas. Huntington ataca a los latinos de Miami por ser demasiado exitosos, mientras que ataca a los inmigrantes mexicanos por su supuesta falta de éxito. Él se preocupa sobre la creación en los estados del suroeste de una población grande cuyas "cualidades hispanas" incluyen la "falta de iniciativa, autosuficiencia y ambición; poco deseo por la educación, y la aceptación de la pobreza como una virtud necesaria para llegar al cielo".

Cabría el preguntarse cómo puede ser que millones de personas que hacen la travesía horripilante que los lleva a cruzar la frontera, y que tienen que trabajar en múltiples empleos por los sueldos miserables que devengan, cómo puede ser que carezcan de ambición o de autosuficiencia. El tipo de porquería con que Huntington intenta embarrar a los inmigrantes mexicanos es la misma porquería que le echaban a los inmigrantes del sur de Europa a principios del siglo XX--los que, a juzgar por Huntington, hoy en día son buenos "americanos".

Huntington--un Demócrata y simpatizante prominente del ex-presidente Bill Clinton--ha sido uno de los ideólogos conservadores más importantes de la época contemporánea. A mediados de los setenta, él fue co-autor de La crisis de la democracia, una polémica alarmista que argumentaba que loa gobiernos democráticos de EE.UU. y de Europa Occidental estaban amenazados por las demandas de los trabajadores y de los grupos oprimidos. En retrospectiva, La crisis de la democracia puede ser vista como el croquis ideológico del ataque conservador a partir de los ochenta contra los logros de los movimientos de los años 60 y 70.

Cuando la clase dominante de EE.UU. estaba en busca de una justificación para legitimizar su política exterior al concluir la Guerra Fría, Huntington escribió en 1996 El choque de las civilizaciones. Discutido respetuosamente en las revistas de la elite de la política exterior estadounidense, El choque de las civilizaciones propone un conflicto mundial entre diferentes "civilizaciones" que parece estar basado en poco más que estereotipos raciales y culturales.

En "El reto hispano" Huntington pretende estar preocupado porque supuestamente la xenofobia angloamericana (el llamado "nativismo blanco") podría aumentar como una reacción a la amenaza "cultural y lingüística" de los latinos--¡como si su letanía no tuviera nada que ver con incitar a tal reacción!

La más reciente producción de Huntington no es nada más que un intento de darle prestigio académico al prejuicio grosero y mundano de los bares. Y se merece nuestro desprecio absoluto.

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