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La resistencia iraquí para en seco a EE.UU.
Revuelta en Faluya

Por Eric Ruder | 27 de mayo de 2004 | página 2

Durante todo el mes de abril los infantes de marina estadounidenses trataron de darle una lección a Faluya. Pero a principios de mayo, se vieron forzados a retirarse, causándole el mayor revés a Estados Unidos desde que la guerra empezó hace más de un año. Las celebraciones comenzaron en las calles de Faluya inmediatamente.

"Ganamos" dijo a un reportero Abu Abdullah, uno de los combatientes llenos de júbilo. "No queríamos que los americanos entraran a la ciudad y lo logramos". El secretario de defensa Donald Rumsfeld alegó que la resistencia en Faluya era "un puñado de terroristas" y "elementos del régimen depuesto". Pero el pueblo de Faluya tiene buenas razones para mantener a Estados Unidos fuera de la ciudad.

El pueblo de Faluya queda al oeste de Bagdad, con una población de 300,000 habitantes. Desde el principio de la guerra contra Irak, ya hace mas de un año, ha sido objeto de una serie de atrocidades cometidas por soldados estadounidenses.

Una de las primeras masacres de manifestantes no armados se llevó a cabo en Faluya, el 28 de abril del año pasado, unos pocos días después de la caída de Bagdad. En marzo de 2004, al Batallón 82 de Paracaidistas le fue asignado el patrullar a Faluya. Durante el transcurso de varias semanas, los infantes de marina y la resistencia guerrillera tuvieron varios enfrentamientos que aumentaban en intensidad. El 31 de marzo, murieron cuatro mercenarios americanos y un gentío rabioso descargo su ira quemando los cuerpos y colgándolos de un puente.

Los infantes de marina no vacilaron en tomar represalias. Bajo el nombre de Operación Determinación Vigilante, ejecutaron un ataque tan salvaje, que aun los mismos oficiales militares de Gran Bretaña y hasta los propios colaboradores iraquíes de Washington lo denunciaron como "demasiado duro" y como un "castigo colectivo".

Iraquíes por todo el país ahora se refieren a las masacres de abril en Faluya como "nuestro Jenin"--refiriéndose a la masacre en ese pueblo palestino de Cisjordania a mano de los israelíes hace dos años. Pero aunque el ataque estadounidense utilizó muchos de los métodos israelíes, el ataque contra Faluya sobrepasó los horrores infligidos en Jenin. Durante una matanza que duró dos semanas, las fuerzas estadounidenses mantuvieron la ciudad bajo estado de sitio, clausurándola con tanques y alambre de púas — mientras que usaban helicópteros Apache y artillería para demoler a centenares de hogares, varias mezquitas y muchos otros edificios.

La cantidad de muertos y heridos era obscena. "Puedo decirle que más de 600 han muerto, pero puede que el número no sea correcto, ya que muchas familias enterraron a sus muertos en sus jardines", dijo el director del hospital de Faluya, Dr. Rafa Hayd, al-Issawim, al servicio noticiero Al Jazeera.

Otras cifras sobre el número de muertos han sido hecho públicas, pero entre 300 y 450 fueron mujeres y niños. Otros 1,200 fueron heridos. Los oficiales militares estadounidenses pensaban que esta clase de crueldad convencería a los iraquíes que la resistencia es inútil. Pero al contrario, las matanzas solo lograron convertir a Faluya a un símbolo de la brutalidad estadounidense y consolidaron la determinación de la resistencia por todo Irak. La retirada de EE.UU. de Faluya en mayo, junto con las fotos de los prisioneros iraquíes torturados por soldados norteamericanos que han sido transmitidas por todo el Medio Oriente auguran un desastre para los intentos de Washington de conseguir apoyo dentro de Irak.

Como un grave síntoma de su creciente desorientación y de su delirante hipocresía, cuando los oficiales decidieron retirar finalmente de Faluya a las tropas estadounidenses, reclamaron victoria y magnanimidad y pusieron a cargo de la "seguridad" de la ciudad a un ex-general de Saddam Hussein--después de un año de alegar que no iban a hacer tratos con nadie conectado al régimen de Hussein.

Quizás aun más problemático para los oficiales militares estadounidenses es el hecho que la resistencia de Faluya ha demostrado que sí es posible cercenarle un dedo a la mano dura del ejército estadounidense.

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