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Millones tratan de sobrevivir en EEUU
Asfixiados por el salario mínimo

Por Elizabeth Schulte | 28 de enero de 2005 | página 4

MÁS ALLÁ de las luces de colores de la decoración navideña y de las estanterías repletas de mercancías en descuento en la tienda Kmart local, uno puede detectar la desesperación en las caras de la gente.

"Parece que lo único que hago es trabajar y nunca me da", dijo una empleada de una tienda del área de Chicago. María estaba comprando con su hija--e intentando aprovecharse de las inmensas rebajas de hasta 50 por ciento. Pero añadió: "Se hace más difícil cada año".

No puede ser más obvio: ningún ser humano debería verse obligado a vivir con un salario de $5.15 por hora. En diciembre, incluso los legisladores del Estado de Nueva York han tenido que reconocerlo. Forzados por la presión de una campaña pública sobre el asunto, los legisladores aprobaron un incremento del salario mínimo del Estado por primera vez en cinco años de $5.15--el actual salario mínimo federal--a $7.15 en 2007.

La votación refleja el reconocimiento--incluso entre los Republicanos que controlan el Senado estatal de Nueva York y cuyos votos sirvieron para anular el veto del gobernador George Pataki--de que un salario mínimo de $5.15 la hora no es suficiente para vivir.

Desde 1999, 14 Estados y el Distrito de Columbia han votado a favor de aumentar sus salarios mínimos por encima del establecido por el gobierno federal. En Florida, el pasado noviembre, un referéndum aprobado por un amplio margen aumentó el salario mínimo a $6.15 la hora. A pesar de la fuerte oposición del gobernador Jeb Bush y sus amigotes de las empresas locales, más del 71 por ciento de los ciudadanos de Florida votaron a favor del aumento. En Nevada, el 68 por ciento de los votantes apoyaron el incremento.

Además, hay 123 ciudades y condados que tienen leyes sobre salarios justos (living-wage) que exigen un salario mínimo en los trabajos con financiación pública, entre ellos los contratos que suscribe el Gobierno a compañías privadas o las que se benefician de subvenciones del Estado.

Dos dólares por hora puede no parecer una gran cantidad de dinero pero desgraciadamente para Ann Marie Grey, sí lo es. Grey trabaja en McDonalds en Binghamton, Nueva York, donde actualmente gana $6 por hora. Ann contó a una emisora de televisión de Nueva York que con su grado universitario "esperaba encontrar un trabajo que pagara de $8 a $10 por hora". En su lugar todo lo que ha encontrado ha sido salarios mínimos. "Mi hija va a tener un bebé", afirmó. "Voy a ser abuela y no puedo comprarle lo que necesita. Mi hijo comprende la situación económica en la que nos encontramos, pero quiere un abrigo con capucha y no puedo comprárselo".

El caso de mujeres como Grey es muy frecuente entre los estadounidenses que reciben el salario mínimo y desempeñan trabajos de camareros, trabajadores de tiendas detallistas, conserjes y oficinistas.

La industria detallista tiene un desproporcionado número de trabajadores que ganan el salario mínimo o menos. Según el Buró de Estadísticas Laborales, en 2003 los trabajadores de tiendas detallistas comprendían sólo el 22 por ciento de la fuerza laboral y constituían el 62 por ciento de los recipientes del salario mínimo (o menos).

En contra del mito que difunden las corporaciones estadounidenses, la mayoría de los trabajadores que reciben el salario mínimo no son adolescentes que trabajan para ganar un poco de dinero al salir de la escuela. Son hombres y mujeres que tratan de mantener a sus familias. De acuerdo con un informe del Instituto de Política Económica (EPI, por sus siglas en inglés) titulado : No es posible llegar a fin de mes: el aumento del salario mínimo es desde hace tiempo necesario, si el salario mínimo se incrementara hasta un modesto $7 por hora, el 72 por ciento de los beneficiados sería mayor de 20 años.

El cuarenta y cuatro por ciento trabaja a tiempo completo (al menos 35 horas a la semana), y el 36 por ciento de las familias con alguien que recibiría el aumento dependen exclusivamente del salario de esa persona.

"El salario mínimo no se ha subido desde hace siete años y es el segundo periodo más largo en la historia del salario mínimo en el que el Congreso no ha sido capaz de tomar medidas mientras los salarios de los trabajadores bajaban cada vez más", dijo a Obrero Socialista Jen Kern, director del Living Wage Resource Center de la Asociación de Organizaciones Comunitarias para la Reforma Ahora (ACORN, por sus siglas en inglés).

En 1938, el Congreso aprobó la Fair Labor Standards Act (Ley del Mercado Laboral Justo), por la que se establecía el salario mínimo, las 40 horas de trabajo semanal y la prohibición del trabajo infantil en el comercio entre Estados. La ley se suponía que iba a terminar con algunos de los peores abusos de los patrones durante la Gran Depresión.

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EL ÚLTIMO aumento del salario mínimo se produjo en 1997, cuando se subió de $4.75 a $5.15 por hora a través de dos años. Al no tenerse en cuenta la inflación, el salario mínimo ha ido perdiendo valor adquisitivo año tras año.

En las últimas décadas, la brecha entre el salario mínimo y el salario promedio devengado por hora por los trabajadores se ha convertido en un abismo enorme. En los años 50 y 60 el salario mínimo federal equivalía al 50 por ciento del salario promedio. En los años 70 era sólo el 44 por ciento, y en los 80 y 90 bajó al 39 por ciento. Hoy la cifra es 33 por ciento.

"Nunca había estado tan bajo desde 1949", declaró a Obrero Socialista Amy Chasanov, subdirectora del EPI. "Desde 1971, se han producido significativos aumentos en el costo de la vida--el precio de la gasolina, la leche y todos los productos de primera necesidad. Los precios para que la gente cubra sus necesidades básicas han subido una barbaridad mientras que las personas que reciben el salario mínimo están estancadas en la misma cantidad".

Un trabajador a tiempo completo que recibe el salario mínimo gana al año aproximadamente $10,700, lo que significa que está $4,958 por debajo de lo que la línea oficial del Gobierno de Estados Unidos considera el umbral de la pobreza para una familia de tres personas, y $8,138 por debajo en el caso de una familia de cuatro miembros. Un trabajador que tuviera que mantener una familia de cuatro personas debería ganar $9.06 por hora para superar el umbral de la pobreza.

Teniendo en cuenta que la cifra del umbral de la pobreza se basa en una fórmula anticuada de los años 60 en la que no se tienen en consideración las necesidades que se han añadido a las familias en la actualidad, tales como el aumento en los costos de salud y del cuidado de niños, esto es un desastre que se está desencadenando. "El salario mínimo ni se acerca al umbral de la pobreza, que en cualquier caso está lejos de ser lo suficiente para vivir decentemente", afirmó Kern, de la ACORN. "Existe una enorme diferencia entre lo que en nuestro país se considera el salario mínimo aceptable y lo que se necesita para el sustento humano". Por ello no resulta sorprendente que muchos de los que reciben el salario mínimo acudan a "despensas de alimentos" (lugares de alimentación gratuita) y a albergues para gentes sin hogar.

Ellen Christmas, gerente del programa de la despensa de alimentos en Grand Rapids, Minesota, afirma que el porcentaje de gente que depende de ella para alimentar a su familia ha aumentado alrededor de un 25 por ciento al año en los últimos cuatro años. El cuarenta por ciento de esas familias tienen al menos una persona que trabaja, dijo al Grand Rapids Herald-Review. "Es triste ver a gente que acude a nosotros con su uniforme de trabajo", declaraba Christmas, "Si eres una madre soltera y recibes el salario mínimo no puedes cubrir tus necesidades por ti misma".

Según un informe de America's Second Harvest de 2001, cuatro de cada diez hogares de los que reciben ayuda alimenticia de emergencia de organizaciones asistenciales, despensas de alimentos y albergues, tiene como mínimo un adulto que trabaja en la familia, y de ellos el 17 por ciento lo hace a tiempo completo. De acuerdo con otro informe de la Coalición Nacional para Viviendas para Gentes de Bajos Ingresos, el salario promedio nacional necesario para garantizar una vivienda--que se establece en cada condado en base al costo de alquiler de una vivienda de dos dormitorios con las rentas establecidas en un mercado justo--es de $13.87 por hora, lo que equivale a casi tres veces el salario mínimo federal.

Las mujeres y las minorías son los grupos más afectados por el salario mínimo. "A principios de este año, estudiamos quienes serían más afectados por un aumento en el salario mínimo si el Gobierno federal lo subiera a $7", dijo Chasanov. "Estimamos que 7.4 millones de trabajadores se beneficiarían, y de estos 64 por ciento son mujeres".

Y mientras los trabajadores afro-americanos suponen sólo el 11 por ciento de la fuerza laboral, estos constituyen el 15 por ciento de las personas afectadas por un incremento del salario mínimo. Los Hispanos son el 13 por ciento de la fuerza laboral, pero serían el 19 por ciento de los beneficiados por cualquier subida.

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POLÍTICOS COMO el gobernador de California, Arnold Schwarzeneger, quien vetó un aumento del salario mínimo estatal a principios de este año, declaran que se oponen a esa ley porque acarrearía la "destrucción de empleos". Su razonamiento se basa en que subir los salarios obligaría a las empresas a despedir trabajadores.

Pero hay estudios que demuestran que no es así. Uno realizado en 1998 por EPI analizaba el impacto del último aumento del salario mínimo de 1996-1997, y por el contrario concluyó que el mercado basado en el salario mínimo funcionó mejor de lo que lo había hecho en décadas. Un estudio reciente del Instituto de Política Fiscal, de los salarios mínimos impuestos por los estados, no encontró evidencia de efectos negativos sobre los empleos en las pequeñas empresas.

Este año, el EPI intentó reunir en su página de Internet las firmas de economistas que apoyan el aumento del salario mínimo, y quedaron asombrados cuando encontraron que casi inmediatamente 562 economistas se sumaron a la lista.

La realidad es que gente como Schwarzeneger y sus amigos de la Casa Blanca quieren exprimirles el último centavo de los trabajadores, bien sea destruyendo las protecciones de las horas extras de trabajo u obligándoles a malvivir con salarios de pobreza. Más que nunca es evidente que los trabajadores no pueden sobrevivir con $5.15 la hora, y no debieran verse obligados a hacerlo.

Abandonados por los Demócratas

MIENTRAS ESTADOS como el de Nueva York está asumiendo la responsabilidad en esta materia y ha elevado el salario mínimo, la Casa Blanca tiene otros planes.

En lugar de aumentarlo, la administración Bush está planteando en realidad una propuesta para otorgarles a los Estados mayor "flexibilidad" sobre el salario mínimo. Si un Estado que tiene ya establecido el salario mínimo de $5.15 quiere rehusarse a implementar futuros incrementos federales, tendría automáticamente el visto bueno de la Administración.

Y muchos Estados no dejarían de aprovechar esa oportunidad. Hay siete Estados que no tienen establecido un salario mínimo estatal y dos cuyo salario mínimo es más bajo que el federal.

En 2004, el Senador Demócrata Edward Kennedy propuso legislación para aumentar el salario mínimo federal. La Ley Kennedy por un Salario Mínimo Justo de 2004 proponía un modesto aumento gradual hasta $7 por hora para 2007.

La propuesta legislativa obtuvo el apoyo de John Kerry y John Edwards, pero no se supo nada del asunto en su campaña presidencial. Durante la campaña electoral ellos raramente--si es que lo hicieron--hablaron de sacar a los trabajadores que devengan el salario mínimo fuera de la miseria.

Una encuesta reciente del Pew Research Center indica que el 77 por ciento de los estadounidenses apoya el aumento del salario mínimo. De la misma manera, el éxito de las votaciones sobre el salario mínimo en Florida y Nevada muestra el potencial apoyo a las medidas mejorar la calidad de vida de los pobres y de la clase obrera estadounidense.

Sin embargo, los Demócratas jamás hicieron esto parte de su campaña para derrotar a Bush. Kerry estaba demasiado ocupado pregonando sus planes para salvar la economía con recortes de impuestos a las corporaciones, y asegurando a los grandes empresarios que él no era "un Demócrata 'redistributivo'".

Lo que pone de manifiesto lo alejados que se encuentran los Demócratas del pueblo estadounidense, y lo cercanos que se sienten a las grandes empresas de EE.UU. Será necesario la movilización de activistas de base para hacer realidad un salario mínimo decente en EEUU.

Originalmente traducido para Rebelión.org por Felisa Sastre

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