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Contra...Los cazamigrantes...El Real ID...El fraude del programa bracero
Defendamos a los inmigrantes

Por Jeff Bale | 20 de mayo de 2005 | página 1

La retórica racista de los vigilantes anti-inmigrantes llegó a su lógica consecuencia a fines de abril en una carretera de Arizona.

Patrick Haab, un soldado reservista de 24 años y veterano de la guerra de Irak se detuvo en un área de descanso de la autopista interestatal número 8, al sur de Arizona. Allí vio siete hombres latinos e inmediatamente pensó que eran "ilegales". Sacó su pistola "Glock", mandó a los siete a tirarse al pavimento, y llamó a la policía.

Afortunadamente los siete no eran ilegales, apesar de las presunciones de Haab, cuando llegó la policía--con la Patrulla Fronteriza--ésta terminó arrestándolo.

Pero Haab no será procesado por su delito. Las autoridades del condado de Maricopa, AZ, decidieron no formularle cargos--porque según la ley del estado uno puede hacer un "arresto ciudadano" si sospecha que lo hace contra un supuesto criminal cuya fechoría pueda ser catalogada como felonía.

Este incidente sucedió mientras cientos de vigilantes armados merodeaban la frontera entre Arizona y Sonora, México. Aunque tomaron el nombre "Minutemen" en inglés, el nombre que la prensa mexicana les ha puesto explica mucho mejor quienes son: los cazamigrantes.

Aunque los grupos latinos y los Demócratas no hicieron mucho en contra de los cazamigrantes, no pudieron ignorar lo que hizo Haab. Por fin organizaron conferencias de prensa, en las cuales prometieron pedirle al gobierno federal que enjuicie a Haab en la corte federal.

Ciertamente Haab merece parar en la cárcel. Sin embargo, se necesita mucho más que retórica sobre juicios federales para combatir efectivamente la ola anti-inmigrante. Aunque Arizona se ha convertido en la cabeza de playa de las nuevas batallas contra los inmigrantes, la verdad es que un nuevo movimiento anti-inmigrante está creciendo por todo el país.

El gobernador de California, Arnold Schwarzenneger--quien es un inmigrante--proclamó en una entrevista radial que piensa que es "injusto, que hay tantas personas que entran [al país], que tenemos fronteras abiertas". Lo que causó tanto revuelo que tuvo que retractar sus palabras el día siguiente.

Y dos líderes de los cazamigrantes estuvieron en Washington durante la última semana de abril, como invitados de honor en una conferencia de prensa en el Capitolio. Pidieron al Presidente Bush que mandara la Guardia Nacional para que ellos pudieran irse de la frontera.

La aparente fortaleza de los activistas anti-inmigrantes no es porque representen una nueva mayoría de la población estadounidense que comparte sus ideas extremas en contra de los inmigrantes, sino que se debe a la profunda debilidad del bando que pretende defender los derechos de los inmigrantes.

En mayo, el congreso aprobó un nuevo proyecto de ley que se llama el Real ID Act, la cual hace más difícil para inmigrantes obtener licencias de conducir através del país. No sólo fue solapadamente agregada esta provisión al presupuesto militar, aún más ofensivo fue el apoyo total recibió de los Democrátas.

En este clima anti-inmigrante que domina el quehacer político en Washington, la propuesta de reforma migratoria bipartisana presentada por los senadores McCain y Kennedy ha sido recibida como "generosa" por activistas para los derechos de los inmigrantes.

Pero el proyecto no hace más que hacer acceptables las mismas ideas que Bush presentará el año pasado y que re-plantean las presunciones básicas del infame programa Bracero de hace 40 años: suficientemente buenos para trabajar para los americanos, no para vivir entre ellos.

Ha llegado la hora de rejuvenecer el movimiento pro-inmigrantes, para que confronte a los activistas anti-inmigrantes y al racismo que guía sus acciones. Necesitamos un movimiento que luche por un mundo sin fronteras.

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