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Embestida de los Republicanos
¿Cómo podemos pararlos?

20 de mayo de 2005 | página 2

GEORGE BUSH y los Republicanos creen que pueden hacer lo que les dé la gana. Desde la montaña de regalos de cabilderos apilada por Tom Delay, líder de la mayoría republicana en el Congreso, hasta la nominación del 'súper halcón' John Bolton al puesto de embajador ante las Naciones Unidas y la determinación de los Republicanos de atestar las cortes con jueces reaccionarios, Bush y sus aliados están inflados de confianza.

El 24 de abril, un mensaje en video del líder de la mayoría del Senado, Bill Frist, Republicano de Tennessee, fue destacado en el programa televisivo titulado "Domingo de justicia: Alto al bloqueo legislativo contra los religiosos", auspiciado por el Family Research Council (Concilio pro-investigación de la familia, FRC por sus siglas en inglés).

La derecha religiosa organizó el evento para oponerse a las amenazas de los Demócratas de usar las tácticas del filibusterismo--un boicot u obstruccionismo parlamentario en que tan sólo un senador puede impedir los procedimientos deliberativos al mantener la palabra indefinidamente--para bloquear la nominación de candidatos derechistas a la judicatura federal. Frist dijo que él está dispuesto a revisar las reglas del Senado para impedir este tipo del bloqueo en cuanto a las selecciones judiciales--una maniobra que ha sido designada la 'opción nuclear' porque revocaría más de 200 años de precedentes en el Senado.

La designación de John Bolton como candidato al puesto de embajador de EE.UU. ante la ONU también está en la lista de deseos de Bush.

Bolton es una selección rara porque parece que él crea que la ONU no debiera existir. Bolton es un veterano halcón que sirvió en las administraciones de los presidentes Reagan y Bush, padre, y que abogó por que EE.UU. suspendiera sus pagos de cuotas a la ONU. La administración de Bush quiere garantizar que la ONU continúe siéndole servil--y si, no que, pague el precio. Y Bolton es la clase de persona que puede lograrlo.

Es obvio que hay una guerra en Washington. Desgraciadamente, sólo uno de los bandos está tirando golpes.

Hasta ahora, los Demócratas en el Congreso han hecho poco para oponerse a la agenda Republicana. Muchos de ellos desertaron para apoyar la "reforma" de las leyes que controlan las bancarrotas personales, en realidad el "sueño dorado" de las compañías de tarjetas de crédito, y por raras excepciones, la mayoría votó a favor del proyecto de ley que autorizaba otros $81 mil millones más para sufragar las ocupaciones de Irak y Afganistán. Solamente dos senadores Demócratas votaron en contra del nombramiento de John Negroponte--quien organizó las guerras genocidas de Washington contra el pueblo centroamericano en la década de 1980--como director nacional de inteligencia.

Respondiendo a la amenaza de los Republicanos de utilizar la 'opción nuclear' en el Senado, el portavoz Demócrata del Senado, Harry Reid, señaló pusilánimemente que "el Congreso ya ha aprobado 205 de los candidatos judiciales del presidente. Aparentemente, una tasa de aprobación de 95 por ciento no es suficiente para este presidente".

Si vamos a ver una real oposición a tener una montaña de fanáticos anti-abortos y de amantes de la guerra en las cortes, en el Congreso y en la Casa Blanca, tenemos que organizarla desde abajo, para decirles a los Republicanos y los Demócratas que no vamos a rendir nuestros derechos.

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