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LO QUE PENSAMOS
Sondeos muestran descontento con Bush y el Congreso
Los Demócratas van en retroceso

julio-agosto de 2005 | página 2

LA OPINION pública se ha vuelto contra la guerra de Irak y el status quo político de Washington.

Un sondeo Gallup en junio mostró que una mayoría clara--el 59 por ciento de los encuestados--quiere una retirada completa o parcial de las tropas estadounidenses de Irak. El 19 de mayo una encuesta del Wall Street Journal y NBC reveló un "electorado enojado", ya harto de la política de siempre de Washington. "El público está excepcionalmente desencantado con el Congreso", notó el encuestador Peter Hart.

Esta advertencia no pasó por desapercibida para los políticos que andan como veletas, juzgando por el frenesí de actividad reciente en el Congreso. Retumban por los vestíbulos del Congreso los ecos de llamados a una estrategia de salida de Irak, por tibias o tímidas que sean.

El 28 de mayo, 128 miembros de la Cámara votaron a favor de la enmienda no-obligatoria de la representante de California, Lynn Woolsey. Exhortaba al presidente a que "desarrolle un plan tan pronto como sea factible...para planificar la retirada de las fuerzas armadas de Estados Unidos de Irak". El Senador Russ Feingold (Demócrata de Wisconsin) presentó una resolución parecida en el Senado.

En otra propuesta no-obligatoria, Dennis Kucinich, que fue aspirante Demócrata a la presidencia, junto con Walter Jones, Republicano de Carolina del Norte (mejor conocido como quien impuso el nombre de "papas libertarias" a las papas fritas--o French Fries en inglés--en la cafetería de la Cámara en un ataque de fanfarronería patriótica en 2003 contra los franceses). Los dos solicitaron a Bush que retirara las tropas para el 1 de octubre de 2006.

El representante John Conyers de Michigan exigió una investigación bicameral de las ofensas procesables que ocurrieron cuando Bush mintió a granel para garantizar la invasión de Irak. La investigación estaría basada en la evidencia del "memorando de Downing Street" de tan mala fama.

Estos cambios son bien recibidos después de las elecciones de 2004, cuando los Demócratas mantuvieron un silencio disciplinado para apoyar la línea pro-guerra de John Kerry. Pero los poderosos del Partido Demócrata no dan seña alguna de asumir una postura opositora. Es más--van en retroceso.

En una "carta abierta" al partido, el Concilio Demócrata de Liderazgo (DLC por sus siglas en inglés)--al que se adscribe Bill Clinton--sostuvo que "ganar la guerra contra el extremismo tipo jihad será la primera prioridad del Partido Demócrata este año y todos los años hasta que retroceda el peligro". Todos los principales aspirantes Demócratas a la presidencia para el 2008--inclusive los senadores Joe Biden, Hillary Clinton y Evan Bayh, junto con el compañero de papeleta de John Kerry, John Edwards--han formado a una facción que se autodenomina descaradamente: "Demócratas de Seguridad Nacional".

Como Matt Taibbi describió en el New York Press: "La posición de los 'Demócratas de Seguridad Nacional' es que el partido debe estar 'más abierto a la idea de la acción militar, e incluso [la doctrina de guerra] preventiva...Además, que los Demócratas deben reconsiderar su postura tradicional como un partido de oposición y aprender a adoptar héroes Republicanos como Ronald Reagan". (Un momento. ¿No hizo eso ya John Kerry?)

En la reunión de junio de la junta ejecutiva del Comité Nacional Demócrata (DNC) también se esclareció el rumbo que ha escogido el partido.

Poco antes de la guerra contra Irak, Howard Dean se ganó al movimiento anti-guerra al argumentarle al DNC que, "lo que quiero saber es ¿por qué diablos el liderazgo del Partido Demócrata apoya el ataque unilateral del presidente contra Irak?"

Luego de más de dos años de ocupación, Dean, que ahora es presidente del DNC, ni siquiera mencionó la guerra de Irak. En cambio, Dean enfatizó que el mensaje del partido debe "facilitar que los padres enseñen a sus hijos a distinguir entre el bien y el mal".

Una miembro del comité ejecutivo del DNC, Judith Hope, planteó que los Demócratas tienen que encontrar "puntos en común con los votantes religiosos" creando un grupo de trabajo que investigue "la violencia y la inmoralidad sexual que han penetrado nuestra industria de entretenimiento". (Espérate. ¿No intentaron esto ya Al y Tipper Gore?)

La estrella ascendente del partido, el senador Barack Obama de Illinois, escogió el Día del Padre para comunicar el mensaje Demócrata de como "enseñar a los niños el bien del mal". En un sermón a una congregación afroamericana en Chicago, Obama ridiculizó a los hombres de la comunidad negra como demasiado inmaduros para tomar responsabilidad por sus propias acciones y servir de buen ejemplo a sus hijos.

Obama le dijo a los feligreses, "Hay mucha gente, muchos hermanos, andando por ahí, y ellos parecen hombres...puede que hasta hayan engendrado un niño". "Pero no me está claro que ellos sean hombres adultos", él continuó.

El castillo de arena de la administración de Bush debiera estarse desplomando junto con la opinión que tiene el público de ésta. Si no es así, es por culpa del propio Partido Demócrata.

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