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MÉXICO
Los Zapatistas y las elecciones del 2006

Por Lance Selfa | septiembre-octubre de 2005| página 2

El lanzamiento de la "otra campaña" de los Zapatistas el 16 y 17 de septiembre ha abierto un debate dentro de la izquierda mexicana sobre qué postura tomar ante los comicios presidenciales de 2006.

Los Zapatistas anunciaron su nueva campaña tras su "alerta roja" de junio. En su Sexta Declaración de la Selva Lacandona, los Zapatistas invitaron a muchos grupos sociales excluidos: "para que, de manera individual o colectiva participen directamente con los zapatistas en esta CAMPAÑA NACIONAL para la construcción de otra forma de hacer política, de un programa de lucha nacional y de izquierda, y por una nueva Constitución".

La parte más polémica de la Declaración y de otras declaraciones de prensa emitidas por el vocero zapatista, el Subcomandante Marcos, fue la que criticaba fuertemente el papel del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador. Actualmente, López Obrador es el candidato favorito según las encuestas.

"Nosotros no nos vamos a quedar callados, y no sólo porque el regreso del PRI se puede ya apreciar en la plana mayor del PRD y el entorno de López Obrador, y porque la derecha ahora viste de negro y amarillo, sino porque lo que está en juego no es una lista de puestos y cargos, de nóminas y presupuestos que se van a poner a la venta en las elecciones, sino la existencia misma de una nación, su soberanía y sus habitantes", Marcos dijo ante una reunión de organizaciones activistas celebrada en Chiapas el 14 de agosto.

Esta crítica a López Obrador ha provocado mucha inquietud entre algunos activistas e intelectuales izquierdistas que apoyan su candidatura. De acuerdo a la autora Elena Poniatowska, "lo que está haciendo Marcos es dividir a la izquierda, lo cual me parece absurdo". Octavio Rodríguez Araújo, otro intelectual y ferviente seguidor de los Zapatistas, dijo que Marcos debería "consultar a un psicoanalista".

Sin embargo, este debate es saludable para la izquierda mexicana y la del resto del mundo.

La enorme manifestación del 24 de abril en el Distrito Federal en contra del desafuero dirigido contra López Obrador mostró que el pueblo mexicano quiere un cambio real de las políticas de neoliberalismo y corrupción que lo han dominado por muchos años.

En vez de encausar este sentimiento hacia un movimiento por un cambio fundamental, López Obrado y sus asesores están aprovechándolo para apoderarse de la silla presidencial. A la misma vez, López Obrador se esmera en asegurarles a los banqueros, los medios de comunicación y los oficiales de la administración de Bush que él es un político "centrista" y que no planifica cambios radicales si llega a ser presidente.

Por lo menos, los Zapatistas han desafiado a la izquierda para que no se sienta satisfecha con la elección de López Obrador como "el menos malo" en comparación con los partidos neoliberales, Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). El ejemplo de la traición a sus bases del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil está muy presente en las consideraciones de los Zapatistas y de otros activistas mexicanos.

No obstante, la propuesta zapatista tiene sus propios problemas. Las declaraciones zapatistas tienden a menospreciar cualquier tipo de participación electoral, incluso la de partidos socialistas y de otros izquierdistas genuinos. Y los pronunciamientos zapatistas a cerca de qué debe ser hacer la otra compaña, la no parlamentaria, son vagos.

Otro desarrollo importante es que varios grupos socialistas han anunciado planes de crear un Frente Socialista para ofrecer una alternativa socialista a los votantes mexicanos durante la campaña presidencial de 2006. Los grupos que están convocando el Frente Socialista participaron en las reuniones recientes auspiciadas por los Zapatistas en Chiapas.

Los socialistas apoyarán las acciones convocadas por la "otra campaña" a la vez que piensan proseguir con su campaña electoral con la meta de fortalecer a la izquierda mexicana.

Pase que lo pase, el cambio social que los mexicanos necesitan solamente ocurrirá como resultado del activismo de base en los centros de trabajo, y en las comunidades obreras y en las del campo, que es donde se encuentra la clase trabajadora.

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