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LO QUE PENSAMOS
Un año después de su triunfo sobre Kerry...
¿Qué le pasó al "país de Bush"?

noviembre-diciembre de 2005 | página 3

HACE UN año atrás, en cualquier periódico hubiéramos podido leer el mismo análisis sobre los comicios presidenciales del 2004: Vivimos en el país de Bush.

Lo cual fue repetido cientos de veces por políticos y "expertos". Que supuestamente el asunto más importante para los votantes era los "valores morales". Que la gente tenía confianza en los Republicanos. Que George Bush había sido exitoso en convencer al pueblo sobre la necesidad de la guerra en Irak. Que Karl Rove, el asesor más importante de Bush, era un genio.

Pero todo esto se resquebrejó. Hoy, la ocupación de Irak--la cuestión central de la gestión de Bush--se tambalea de crisis en crisis. Todos los argumentos a favor de la invasión se derrumban.

El desastre del Huracán Katrina sacó a la luz pública la incompetencia, y hasta la negligencia criminal, que la administración demostró respecto al auxilio de los habitantes de una de las mayores ciudades de EE.UU.

Además, hay la lista de políticos Republicanos y de sus amiguitos que podrían ir a la cárcel como resultado de un montón de escándalos: Tom Delay, Bill Frist, Randy "Duke" Cunningham, Jack Abramoff--y, por supuesto, Karl Rove, el mago de la Casa Blanca, y su cómplice el abatido Lewis "Scooter" Libby.

A pesar de los resultados malos para los Demócratas en las elecciones presidenciales del año pasado, las pocas elecciones de 2005 no tuvieron buenas noticias para los Republicanos. En las elecciones de dos gobernadores estatales (en Nueva Jersey y en Virginia) que habían sido anticipadas como parejas, los candidatos Republicanos perdieron por un margen significativo.

En otro resultado más revelador, el "governator" de California, Arnold Schwarzenegger, fracasó en un referéndum que había respaldado completamente. Todas las cuatro medidas que impulsó en el referéndum fueron derrotadas.

Tras la votación, Schwarzenegger tiró la toalla en su enfrentamiento, de un año, contra la California Nurses Association (CAN, Asociación de Enfermeras y Enfermeros de California). Permitió que entrara en vigor un una ley que establecía niveles mínimos de cobertura de personal médico para los pacientes, por lo que el Governator se rindió ante las enfermeras/os, que habían estado a la vanguardia de confrontarlo todo este tiempo.

En contraste, la administración de Bush responde a sus crisis de la única forma en que sabe--embistiendo y denunciando como traidor contra los soldados a cualquier persona que se atreva a criticarla.

Pero ahora, ni siquiera los periodistas más sumisos hacia Bush pueden olvidar que el apoyo de Bush se está descarrilando rápidamente. El nivel de aprobación pública de Bush bajó a un nuevo record de 36 por ciento, de acuerdo a una encuesta realizada por Newsweek.

Otra encuesta, realizada por el Wall Street Journal y NBC, informó que la mayoría de los votantes--por un margen de 48 por ciento al 37 por ciento--quiere que los Demócratas tomen control del Congreso en las elecciones de 2006. Ésta es la brecha más amplia revelada desde que los encuestadores comenzaron a investigar esta pregunta en 1994.

Si hay un rayo de luz para Bush y los Republicanos, son las acciones de su susodicha oposición convencional en Washington. Pese a haber recibido muchas oportunidades para tomar la iniciativa en contra de las propuestas Republicanas--incluso la designación por Bush de jueces de la línea conservadora y antiaborto, los recortes salvajes a los programas de asistencia social y la ocupación de Irak--los Demócratas han decidido mantenerse con su cabeza enterrada en la arena, aun a pesar de dos o tres exabruptos.

Peor aun, varios se han unido a los ataques. Por ejemplo, cinco Demócratas en el Senado les proporcionaron a los Republicanos los votos necesarios para aprobar una ley que revocaría el dictamen de la Corte Suprema que ordenó que los detenidos en el campamento de la prisión en la Bahía de Guantánamo tuvieran el derecho de cuestionar su encarcelamiento ante un tribunal civil.

Este voto vino pocos días después de que el Senado, pese a las súplicas del vicepresidente Dick Cheney, humilló a la administración al haber aprobado un proyecto de ley, respaldado por el senador John McCain (R-Ariz.), que prohibía la tortura contra los detenidos de la "guerra contra el terrorismo". Los Demócratas conservadores como el candidato por la vicepresidencia en 2000, el senador Joe Lieberman (D-Conn.), ayudaron a la administración a salir de su desprestigio.

Los Demócratas esperan que la crisis de Bush dure hasta las elecciones para el Congreso de 2006 y les dé la oportunidad de ganar la mayoría. Pero, como siempre, los líderes Demócratas están sacando las conclusiones incorrectas de sus victorias electorales de este año.

Si los resultados electorales significan algo, significan el deseo por el cambio de la política de Bush. Pero los Demócratas siguen creyendo que pueden ganar apoyo a pesar de ofrecer casi nada a diferencia de Bush. Están equivocados. El dicho "Algo es mejor que nada" es muy apropriado en este contexto.

Para lograr el cambio que necesitamos, tenemos que organizarnos nosotros mismos para exigir lo que queremos: que las tropas regresen a casa inmediatamente y que se terminen las políticas conservadoras que están perjudicando al pueblo trabajador.

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