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LA IZQUIERDA EN DEBATE
Los "Demócratas verdaderos" apoyan la guerra

By Lance Selfa | marzo-abril de 2006 | página 3

LOS SONDEOS más recientes muestran que casi dos tercios del público estadounidense no apoya al presidente George Bush. Más del 60 por ciento quiere que las tropas estadounidenses sean retiradas de Irak, y el 55 por ciento considera que la decisión de invadir a Irak fue un error.

Sin embargo, los Demócratas parecen estar empeñados en evitar la más mínima apariencia de querer asociarse con este sentimiento popular.

Consideremos la noticia de que después de tantear la posibilidad de postularse como candidata en las primarias Demócratas contra la senadora de California, Dianne Feinstein, la activista anti-guerra Cindy Sheehan decidió no correr. Cuando participó en enero en el Foro Social Mundial en Venezuela, Sheehan dijo en una entrevista con Truthout (de la internet) que estaba considerando retar a Feinstein, a quién describió como "abismal" y cuyo apoyo a la guerra era "indefendible". De acuerdo a Sheehan Feinstein "es una Republicana vestida de Demócrata".

Puesto que el disgusto con la guerra es la razón más importante que explica el colapso del apoyo a Bush desde su reelección, ¿no hace sentido que el supuesto partido principal de la oposición aceptara a Sheehan con brazos abiertos, quien se ha convertido en el símbolo más prominente de oposición a la guerra?

¡Ni pensarlo! Poco después de que corrieron las noticias de las intenciones de Sheehan, los Demócratas--el mismo partido que no fue capaz de organizar a por lo menos 40 senadores para bloquear el nombramiento a la Corte Suprema del ultraderechista Samuel Alito--se pusieron en acción con la rapidez de un rayo.

La senadora liberal Barbara Boxer, quien votó en contra de autorizar la guerra en 2002, fue seleccionada para darle el golpe de gracia a los esfuerzos de Sheehan. Durante una rueda de prensa por teléfono con los periódicos más importantes del estado de California, Boxer dijo que: "No creo que la postulación de Sheehan como candidata para el senado le ayude de forma alguna. Pienso que podría tener el efecto opuesto". Poco después Sheehan se retiró de la contienda.

Pero el caso de Sheehan es solamente una parte del panorama total rumbo a las elecciones para el Congreso en noviembre. Los Demócratas están decididos a no ser tildados como el partido "anti-guerra" o "enfadado" y han hecho esfuerzos extraordinarios para prevenir esa percepción.

En el estado de Ohio, operadores de Washington presionaron a Paul Hackett--un veterano de la guerra de Irak que por poco queda electo al congreso en un distrito muy Republicano aún después de haber llamado a Bush "gavilán de pacotilla" ("chickenhawk" en inglés) e "hijo de puta"--para que no retara en las primarias Demócratas al ex-congresista Sherrod Brown, que quiere ser el candidato Demócrata contra del senador Republicano Mike Dewine.

David Mixner, simpatizante de Hackett, le explicó a la revista Mother Jones cómo los políticos Demócratas de Washington hicieron campaña contra Hackett. "Las excusas que dieron variaban desde que él no podía ganar, a que era excesivamente polémico, hasta que Brown tenía más fondos, era más moderado y era más atractivo", dijo Mixner. "Era la basura de las claques de Washington. Esta es gente que no tiene la más mínima idea de lo que está pasando en el país, pero se cree que lo sabe todo".

El patrón es muy claro. Los Demócratas no están interesados en asumir una postura contra la guerra, y mucho menos una postura opositora, en la campaña electoral para el Congreso. Desafortunadamente, persiste en sectores del movimiento anti-guerra la noción de que los Demócratas realmente desean ponerle fin a la guerra, pero que no pueden decirlo porque los Republicanos los criticarían por no ser patrióticos.

De hecho, Sheehan se adaptó a esa noción cuando dirigía una manifestación en Chicago frente a las oficinas del congresista Rahm Emanuel, un líder de alto rango de los Demócratas en la Cámara de Representantes. Sheehan les dijo a los manifestantes que "a pesar de que un político sea Demócrata" no debería esperar que el movimiento anti-guerra lo apoye, pero si los políticos toman acción como "Demócratas verdaderos" y tratan de terminar la ocupación, entonces el movimiento anti-guerra los apoyará.

Como el encargado del reclutamiento de candidatos Demócratas y quien reparte los fondos a los candidatos al Congreso, Emanuel es muy importante en la estrategia Demócrata de las próximas elecciones. El ha hecho claro que la guerra en Irak no será un punto de diferenciación contra los Republicanos durante la campaña electoral.

Cuando critican a Bush sobre el tema de Irak, los Demócratas se limitan a abogar por demandas como el mejoramiento del blindaje para las tropas--lo que dista de ser un llamado para revertir el desastre en Irak.

La pura verdad es que en cuanto a Irak se refiere, los Demócratas están tan comprometidos con la "victoria" como los Republicanos. Si los Demócratas no quieren hacer campaña contra la guerra en su contienda por el Congreso, la más obvia explicación es porque los "Demócratas verdaderos" no están en contra de la guerra.

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