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Nuevo movimiento pro derechos del inmigrante florece en las calles
¡Queremos ser iguales!

10 de abril de 2006 | página 2

UN GIGANTE dormido se despertó el 25 de marzo en Los Ángeles (LA) cuando un millón de personas marcharon para protestar un proyecto de ley que criminalizaría a decenas de millones.

La manifestación de LA fue la más grande de una serie de protestas a favor de los derechos de los inmigrantes que ha sacudido a EEUU. Probablemente es la manifestación más grande en la historia de la ciudad.

Gente de todas las razas y nacionalidades, el grueso de ellos inmigrantes y sus familias, viajaron de todas partes de Sur California y de los estados del suroeste de EEUU para congregarse en el centro de Los Ángeles.

Fotos aéreas de las inmediaciones del ayuntamiento de LA mostraban un mar de gente que se extendía hacia los cuatro puntos cardinales. Las calles estaban inundadas de blanco, color escogido por los participantes para simbolizar la paz.

Los manifestantes protestaban contra el proyecto de ley, sometido por James Sensenbrenner (Republicano de Wisconsin), que convertiría a los inmigrantes indocumentados (y también a ciertos residentes permanentes) en "criminales severos"--criminalizando no solo a los inmigrantes indocumentados, sino también a los trabajadores sociales, a los trabajadores de la salud y a cualquier individuo u organización que provea asistencia a inmigrantes indocumentados.

El día antes de la marcha, miles de estudiantes de secundaria abandonaron sus escuelas en Los Ángeles. Sandra Luciano, una alumna de décimo grado, dijo: "Aun cuando los administradores trataron de encerrarnos en la escuela, los estudiantes treparon las verjas para protestar y para alzar su voz. Los estudiantes quieren seguir organizándose y luchando por los derechos de los inmigrantes".

La propuesta de Sensenbrenner, conocida como HR 4437, fue el insulto final que galvanizó la cólera que se estaba acumulando aquí y por todo el país por los susodichos Minutemen (los cazamigrantes racistas), y por la cifra inaudita de muertes a lo largo de la frontera mexicana debido a la militarización de la Operación Gatekeeper. Muchas pancartas decían, "No somos terroristas. Somos trabajadores".

Alfredo Rodríguez, un jornalero y oriundo del Distrito Federal, viajó a la marcha desde Arizona. Llevaba una pancarta que decía, "El gigante durmiente se ha despertado", y vestía una camiseta que declaraba, "Gracias, HR 4437, por reunirnos".

Juan, indocumentado proveniente de Hidalgo, México, marchó con sus hijos pequeños. Dijo que estaba contento al ver el apoyo de gente de todas las nacionalidades, no solo de latinos. "Valemos mucho," dijo Juan. "Construimos este país. No tratamos de ser mejor que los demás. Queremos ser iguales".

Plinio Castro explicó por qué vino a EEUU: "El tesoro de América Central fue robado por los Norteamericanos. Por eso es que somos pobres, porque hay desempleo, pobreza y hambre".

"Estamos en contra de las pandillas, y tenemos dificultades económicas. Ésta es la razón por la que estamos aquí", le explicó Mario Alberto Bautista, trabajador de construcción salvadoreño de 24 años a Obrero Socialista. Castro agregó: "Estoy aquí porque quiero tener una mejor vida para mi familia".

El disgusto por la hipocresía de los políticos y su victimización de las minorías era desbordante. Un manifestante llevaba una pancarta que decía: "Cuidamos a tus hijos, cortamos tus céspedes y ahora ¿somos criminales?"

La marcha reforzó el sentido de creciente confianza en la lucha por los derechos de los inmigrantes que se habían hecho patente en manifestaciones previas, como la de Chicago el 10 de marzo, cuando 300,000 personas abarrotaron las calles del centro de la ciudad.

Y como en Chicago, los políticos Demócratas dieron discursos en la concentración de LA y exhortaron a los manifestantes a que apoyen proyectos de ley "razonables". Antonio Villaraigosa, el alcalde de Los Ángeles y una estrella ascendente del Partido Demócrata, le dijo a la multitud que él apoya una amnistía para los indocumentados, pero añadió, "Necesitamos apoyar la propuesta de Kennedy y McCain".

Pero la propuesta McCain/Kennedy a la que Villaraigosa se refirió no le otorga la amnistía a los indocumentados. Al contrario, establece un programa de "trabajadores huéspedes" y aumenta los fondos usados para la represión en la frontera.

Maria Sánchez dijo que un grupo que contribuye tanto a la economía de EEUU merece mucho mejor. "Con tanta gente aquí, nosotros deberíamos exigir la legalización y la amnistía", dijo Maria a Obrero Socialista.

Carlos, un estudiante de un colegio comunitario de San Bernadino dijo, "Esta marcha no es simplemente por los indocumentados. Mira lo que le pasa a los negros y los blancos. Sus vidas también son terribles. Todos tenemos que luchar".

Luego de la megamarcha de Chicago, han ocurrido protestas y marchas en ciudades a lo largo del país, y el número de manifestantes ha excedido las expectativas de los organizadores en casi todas las instancias.

En Milwaukee, distrito que representa el congresista Sensenbrenner, alrededor de 30,000 inmigrantes y sus simpatizantes se lanzaron a las calles el 23 de marzo para asistir a una marcha promovida como "Un día sin latinos".

En Phoenix, por lo menos 20,000 personas marcharon hasta la oficina del senador conservador John Kyl. "Todos están hartos de la percepción de que somos criminales", dijo Demirel Montiel, que asistió a la marcha con su esposa y sus tres hijos. "Si conduces un carro, eres un criminal. Si trabajas, eres un criminal. Si eres mexicano, eres un criminal".

En Denver, 50,000 personas se concentraron el 25 de marzo para alzar su voz contra las medidas anti-inmigrantes promovidas por políticos como el congresista del estado de Colorado, Tom Tancredo.

Antes de la marcha, los organizadores pensaban que un par de centenares de personas iban a presentarse. Pero para las 10:30 de la mañana decenas de miles ya se habían convocado y coreaban "Sí se puede" y "No somos criminales". Un vocero del departamento de policía de la ciudad le dijo al Denver Post que la protesta "nos cogió desprevenidos" y que no había visto a una muchedumbre tan grande desde que los Broncos de Denver ganaron el Super Bowl en 1999.

El lunes siguiente de la megamarcha de Los Ángeles, centenares de alumnos salieron sin permiso de sus escuelas en San Diego. Las protestas estudiantiles sucedieron en muchas escuelas a través de la ciudad--y luego los alumnos se unieron en una manifestación frente al San Diego Community College.

En Sacramento, la capital del estado de California, casi 10,000 personas, la mayoría de descendencia mexicana, protestaron el 25 de marzo. "La gente arriesga sus vidas para venir aquí para poder trabajar y alimentar a sus familias, no para hacerle daño a nadie", le dijo Alicia Mendoza a Obrero Socialista. Ella condujo con su familia desde Yuba City para asistir a la protesta. "La mayoría quiere obedecer las reglas y las leyes, con tal de que las reglas sean iguales para todos y no dependan del color de tu piel".

La protesta fue organizada por varios grupos, incluso El Consejo Sindical para el Avance del Trabajador Latinoamericano, La Raza, MeCha y sindicatos como el Sindicato Internacional de Estibadores (ILWU, por sus siglas en inglés) y la Unión Internacional de Empleados de Servicio (SEIU, por sus siglas en inglés).

En Atlanta, cerca de 200 personas se presentaron frente al capitolio del estado de Georgia para protestar el proyecto de ley que fue aprobado por la Cámara de Representantes del estado. Este prohibiría la provisión de servicios sociales del estado a los indocumentados e impondría un recargo de 5 por ciento a las remesas enviadas por los indocumentados. Teodoro Maus, un organizador de la protesta, le dijo a Associated Press que cerca de 80,000 latinos respondieron al llamado de no ir al trabajo el día de la protesta.

El 26 de marzo, 1,000 personas marcharon contra HR 4437 en el barrio de Washington Heights de Nueva York. Los manifestantes marchaban, tocaban tambores y coreaban, "Aquí estamos, y no nos vamos, y si nos echan, ¡nos regresamos!"

"Es realmente impresionante que este movimiento se está fortaleciendo", dijo Marian Morrell, de la Iglesia San Romero de las Américas de Washington Heights y la Coalición de la Republica Dominicana en solidaridad con la Comunidad Haitiana. "Ojalá que nuestro movimiento siga creciendo e involucrando más gente de clase trabajadora. No debiéramos temer alzar nuestra voz. Nosotros los que no tenemos miedo debemos defender a quienes que lo tengan y ayudarles a darse cuenta que no tienen que estar asustados".

El reverendo Luís Barrios de San Romero de las Américas, aboga por que se rechace el obedecer la ley si es aprobada. Según Barrios, "Si no podemos lograr que el Congreso vote en contra de este proyecto de ley, el liderato religioso de EEUU tiene una responsabilidad moral, no solo de protestar contra esta legislación, sino de rechazarla y violarla con protestas de desobediencia civil porque este proyecto de ley viola a la humanidad y no tiene nada que ver con la seguridad doméstica".

Rhadamés Morales, uno de los organizadores de la manifestación, dijo que: "Estamos preparándonos para una lucha que tiene que ser mucho grande, porque esta legislación no solo es anti- inmigrantes, sino que promueve el racismo y el terrorismo contra todos los seres humanos. Esta legislación ignora la realidad de que este país ha sido construido por trabajadores inmigrantes. Nuestro próximo paso debería ser llevar a cabo una protesta masiva en Washington en la escalinata del Capitolio".

Jeff Bale, Jim Bullington, Brian Chidester, Richard Greenblatt, Sarah Hines and Jenny Olsen contribuyeron a este reportaje.

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