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LO QUE PENSAMOS
Respuesta popular contra ley anti-inmigrantes HR 4437
Los albores de un nuevo movimiento

10 de abril de 2006 | página 3

LAS MOVILIZACIONES masivas a favor de los derechos de los inmigrantes a través de EEUU señalan el nacimiento de un nuevo movimiento--y son un ejemplo para todos los que están hartos de los ataques incesantes de las grandes corporaciones, el Congreso y la Casa Blanca.

La marcha que congregó la suma respetable de 1 millón de manifestantes en Los Ángeles el 25 de marzo--a penas dos semanas después de la gran manifestación de 300,000 en Chicago--estaba compuesta abrumadoramente de trabajadores, demostrando la importancia para la economía estadounidense del trabajo de los inmigrantes.

Y según las protestas continuaron durante la semana siguiente--con decenas de miles de estudiantes de escuelas secundarias de todas partes de California abandonando sus escuelas el día en que se conmemora a César Chávez--los medios de noticias corporativos finalmente tuvieron que prestar atención.

"Las manifestaciones encarnan un creciente sector de la población que exige que a los indocumentados se les otorgue una vía a la ciudadanía en vez de ser condenados a la prisión", observó el New York Times de forma rezagada. "[Sus reivindicaciones están] siendo reclamadas como nunca antes por los inmigrantes que habían sido considerados demasiado temerosos de la deportación como para arriesgarse a una demostración tan publica".

Muchos de quienes abarrotaron el centro de Los Ángeles llevaban pancartas hechas a mano que expresaban una demanda clara y urgente: Igualdad de derechos para los aproximadamente 11 millones de indocumentados en EEUU.

La enorme marcha fue instigada por un vicioso proyecto de ley anti-inmigrantes, auspiciado por el congresista James Sensenbrenner, Republicano de Wisconsin, que la Cámara de Representantes aprobó a finales del año pasado. La propuesta de Sensenbrenner convertiría a los indocumentados en criminales acusándolos de cometer una felonía. Esto sería uno de los ataques más viciosos en la vergonzosa historia de hostigamiento contra los inmigrantes en EEUU.

Cuando los políticos del establishment no presentaron ninguna oposición contra Sensenbrenner, los grupos de base tomaron la iniciativa--y lograron un apoyo masivo.

Actualmente, los Demócratas están respondiendo de manera esquizofrénica--concediendo a las exigencias de la derecha de una mano dura contra los inmigrantes a la vez que intentan recavar el apoyo electoral de los inmigrantes. El resultado es el proyecto de ley ante el Senado que "tranza" al omitir la criminalización de los inmigrantes de la propuesta de Sensenbrenner, pero que comoquiera condenaría a los indocumentados a un status de ciudadanos de segunda clase como "trabajadores huéspedes" y continuaría la militarización de la frontera.

Puesto que todo el Senado quiere restringir los derechos de los inmigrantes de una forma u otra, es importantísimo que el movimiento por los derechos de los inmigrantes plantee su propia agenda.

Esto implica que debemos exigir la amnistía para todos los indocumentados-- tanto la igualdad de derechos para los inmigrantes que trabajan duro por sueldos miserables, y la oportunidad de obtener la ciudadanía estadounidense para quienes la deseen. Cualquier cosa menos que la amnistía premiaría a los empresarios con una fuerza laboral vulnerable, de mano de obra barata, negándoles a los inmigrantes protección igualitaria ante las leyes.

Al formular la demanda por la amnistía, los activistas por los derechos de los inmigrantes pueden tomar como ejemplo el legado histórico de los grandes movimientos sociales de EEUU.

Dada la centralidad de los mexicano-americanos en las movilizaciones actuales, el nuevo movimiento podría revitalizar el legado del movimiento radical "Poder Chicano" de los años sesenta en California y el suroeste del país. De hecho, las protestas estudiantiles evocan los paros estudiantiles en contra del racismo y discriminación en el este de Los Ángeles en 1968.

Hoy en día, la magnitud de la inmigración proveniente de México, del resto de América Latina y de Asia, ha puesto en relieve en la política de EEUU las reivindicaciones por las que lucharon los estudiantes de los años sesenta, añadiendo la mezcla volátil instigada por la legislación anti-inmigrantes.

Muchos de los activistas de hoy consideran su lucha como un nuevo movimiento por los derechos civiles que emula a los movimientos de los afroamericanos, incluso por el "Poder Negro", de los años 1960 y 1970. Esos movimientos no solo acabaron con el sistema de segregación racial legal (conocido como Jim Crow) sino que también inspiraron a otros movimientos sociales.

La preponderancia de la clase obrera dentro la población inmigrante a su vez aviva la posibilidad de que el movimiento sindical se involucre. De hecho, la protesta en Chicago fue promovida como una "huelga general" y miles de trabajadores salieron de sus lugares de trabajo para asistir a la "Megamarcha".

A pesar de que los sindicatos más grandes están divididos en cuanto a los detalles de la legislación inmigratoria, su giro a favor de los derechos de los inmigrantes en años recientes significó un paso adelante en contraste con épocas anteriores en que los sindicatos pretendían excluir a los inmigrantes.

La Caravana por la Libertad de 2003, apoyada por muchos sindicatos, movilizó a decenas de miles de personas a través del país exigiendo: status legal para los indocumentados, una vía clara para la ciudadanía, el derecho a reunirse con sus familiares, y nuevas protecciones legales para todos los trabajadores. Significativamente, la confederación sindical AFL-CIO es co-auspiciadora del día de acción por los inmigrantes que se celebrará el 10 de abril.

Igual que ocurrió con los movimientos sociales del pasado, el nuevo movimiento por los derechos de los inmigrantes va tener que lidiar con los intentos del Partido Demócrata de contener, desmovilizar y dividir la lucha-- por ejemplo, oponiéndose a los reclamos de amnistía. Apoyar consistentemente reclamo de amnistía sobre la base de movilizaciones continuas será indispensable para el desarrollo del movimiento.

Hay otros retos también, como la necesidad de apoyar a los árabes y musulmanes que han sido víctimas de la represión que la propuesta de Sensenbrenner expandiría a todos los inmigrantes.

El movimiento ofrece la posibilidad de romper con el estancamiento político en EEUU en que los Republicanos lanzan ataque tras ataque con poca reacción de los Demócratas. Las protestas masivas de Los Ángeles, Chicago y otras ciudades son vivo ejemplo de cómo se puede luchar y resistir cuando el pueblo trabajador se moviliza para defender sus derechos.

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