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LO QUE PENSAMOS
Estamos apenas comenzando la lucha

junio-julio de 2006 | página 2

¿CÓMO PUEDE ser que haya tantas medidas racistas y represivas en el "acuerdo conciliatorio" del Senado luego de que millones marcharan a favor de los derechos de los inmigrantes--especialmente con el visto bueno de los supuestos "amigos" de las protestas dentro del Partido Demócrata?

¿Cómo puede ser que la demostración más grande en la historia de EEUU acaecida un Primero de Mayo haya sido repostada de forma exitosa por la derecha, incluyendo el envío por George Bush de tropas de la Guardia Nacional a la frontera?

En realidad la lucha apenas comienza, tornándose en un elemento clave en la creciente polarización social y política de la sociedad estadounidense. Sin embargo, hay gente en el movimiento que está dispuesta a aceptar el acuerdo como lo mejor que se puede lograr.

Para Janet Murguía, presidente y CEO del Consejo Nacional de La Raza, la aprobación del proyecto es "un gran paso adelante en un debate que es vital para nuestra comunidad y la nación". El vicepresidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) Eliseo Medina describió a la propuesta como "un paso en la dirección correcta", a la vez que reclamaba por "mejoras significativas". Frank Sharry, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración, dijo que el proyecto, a pesar de "imperfecto", proveería "la arquitectura y elementos correctos para una reforma migratoria integral".

"Imperfecto" es difícilmente la palabra adecuada para describir una legislación que convertirá a millones de inmigrantes en ciudadanos de segunda clase--parecida a la situación enfrentada por los afroamericanos durante la era de segregación legal (conocida como Jim Crow) impuesta después de la abolición de la esclavitud.

Bajo la propuesta de los Senadores Republicanos Hagel de Nebraska y Martínez de la Florida (HyM), los trabajadores huéspedes que pierdan su trabajo serían forzados a abandonar el país en un plazo de 60 días, a menos que encuentren otro trabajo. Eso cualificaría al programa como lo que el Departamento de Estado considera "servidumbre involuntaria" en otros países--una situación en la cual "personas quedan atrapadas en servidumbre involuntaria cuando creen que un intento de escapar sus condiciones resultaría en un daño corporal serio o en el uso de coerción legal, tal como la amenaza de deportación".

De hecho, HyM contiene el tipo de violaciones a los derechos humanos que apareció en el informe anual sobre derechos humanos del propio Departamento de Estado.

El hecho de que la SEIU y el Consejo Nacional de La Raza puedan llamar este barbarismo "un paso adelante" refleja que están orientados al Partido Demócrata y sus políticas pro-empresarios, y al juego político que se practica tras bastidores en Washington, en vez de al nuevo movimiento de masas por los derechos de los inmigrantes.

En contraste, un creciente número de organizaciones pro derechos de los inmigrantes ha concluido que es mejor que no se apruebe ninguna legislación a aceptar HyM. "Estas negociaciones y acuerdos están basados en la prerrogativa de campañas en un año electoral y en las demandas de los cabilderos de los patrones, en vez del bien y la voz de la comunidad inmigrante", declaró la Red Nacional de Derechos de los Inmigrantes y Refugiados en una declaración el 27 de abril, que fue endosada por muchas organizaciones. "Nosotros decimos: No hay acuerdo".

Rechazar la falsa "reforma migratoria" es crucial, pero no el único reto que enfrenta el movimiento pro inmigrante.

El "debate" migratorio en Washington ha venido acompañado por un aumento en las redadas por parte de la autoridades, que tienen como propósito intimidar al movimiento. Los activistas necesitan movilizarse para defender a los trabajadores indocumentados que sean perseguidos.

Aun más, la retórica anti-inmigrante de los políticos le proporciona legitimidad a la extrema derecha y fertiliza el terreno para que organizaciones racistas como los Minutemen crezcan.

No podemos contar con ninguna figura del establecimiento político para confrontar las mentiras y mitos inventados acerca de la inmigración y el patrullaje de la frontera--lo que deja el camino libre para que la derecha logre una mayor audiencia. En estas circunstancias, es muy probable que los vigilantes tengan una mayor proyección en los próximos meses--por lo que hay que desafiarlos.

Después de un período en que la extrema derecha había estado relativamente marginada e inactiva, el terreno ha sido preparado para que las organizaciones racistas asomen su cabeza y levanten su perfil. Hay que confrontarlos donde quieran que se presenten.

Las organizaciones que han surgido como resultado de las masivas demostraciones pro-inmigrantes de los últimos meses pueden conducir el movimiento hacia delante. Estas protestas destacaron que existe el potencial para afrontar exitosamente los retos que encaramos--y para construir un movimiento que logre una justicia genuina y la igualdad para todos los inmigrantes.

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