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Declaración de la International Socialist Organization
Por qué EEUU apoya la destrucción del Líbano por Israel

28 de julio del 2006

EL ATAQUE israelí sobre el pueblo libanés es una guerra que el gobierno de los EEUU quiere y desea. Es una escalada en la guerra que Israel lleva a cabo contra el pueblo palestino, con miras a avanzar y extenderse en la dominación de los EEUU e Israel en el Medio Oriente.

Los EEUU cargan con la responsabilidad por la muerte y destrucción causada por las fuerzas armadas de Israel; la matanza de cientos de personas, el desplazamiento de cientos de miles, y el bombardeo de puentes, usinas eléctricas, fábricas y caminos, operativo planeado para "hacer retroceder al Líbano 20 años en el tiempo" como lo afirmó el Jefe del Estado Mayor del ejercito israelí, Dan Halutz. Israel a creado de forma deliberada una vasta crisis humanitaria, al desbastar la infraestructura del Líbano provocando una aguda escasez de alimentos, medicinas, alojamiento y combustibles.

Israel afirma que el ataque responde a la captura de dos soldados israelíes por parte de los combatientes de Hezbollah. Por el contrario, es una campaña orquestada con mucha antelación, y fue aprobada en lo político y equipada militarmente por los EEUU en el marco de las actuales guerras en Irak y Afganistán. La guerra de Israel sobre el Líbano es parte de la campaña para ejercer el dominio militar en el Medio Oriente y Asia Central, y controlar los recursos allí existentes: gas y petróleo.

Como activistas en los EEUU, tenemos la particular responsabilidad de apoyar al pueblo palestino y libanés, y a todos aquellos que resisten la guerra de Israel y su apoyo norteamericano; y rechazamos el pretexto de la "guerra contra el terrorismo" como afirman tanto los demócratas como los republicanos, como asimismo también los medios de información del sistema.

La matanza y la crisis humanitaria causadas por las bombas, los misiles y aviones israelíes de fabricación norteamericana en la franja de Gaza y Cisjordania (West Bank) así como en el Líbano, muestran la mentira de las promesas de democratización que acompañaron las invasiones norteamericanas en Irak y Afganistán.

Los EEUU predijeron que la invasión a Irak abriría el camino a ulteriores "cambios de régimen" en el Medio Oriente, por el contrario la resistencia a la ocupación llevó al Imperialismo a una crisis político-militar más profunda. Como resultado es esto, Irán, que según la mira norteamericana es el "malo de la película" (axis of evil), se ha desarrollado como una potencia preponderante en el Golfo Pérsico.

La guerra norteamericano-israelí en el Líbano apunta en gran medida a restringir la influencia de Siria e Irán además de preparar el terreno para una posible intervención militar en su contra.

Colaboran con los EEUU en este esfuerzo los estados obsecuentes en el Medio Oriente como el estado policiaco de Egipto bajo Mubarak, las monarquías reaccionarias de Arabia Saudita y Jordania, y Turquía miembro de la OTAN ( NATO por sus siglas en inglés). Todos estos gobiernos le temen a los levantamientos populares de libaneses y palestinos que podrían sentar precedente para los trabajadores y las masas oprimidas entre su propia población.

Pero la escala de destrucción infligida al Líbano conlleva también un profundo mensaje a todo el mundo: que tanto EEUU como su ejecutor Israel están listos para usar los más terribles y sanguinarios métodos a fin de lograr sus objetivos.

El perro de ataque de Washington tiene un nombre: Israel
La vista gorda que hacen los EE.UU ante la carnicería de Israel en el Líbano es solo parte de una decisión planeada y es dar rienda suelta al empleo del arsenal de procedencia norteamericano, que incluye las bombas de precisión antibunker que fueran recientemente entregadas en forma urgente.

El gobierno de Bush aprobó ya con anterioridad el plan israelí de retirarse y al mismo tiempo cercar la franja de Gaza, acción que convirtió a la zona en la prisión mas grande del mundo. El cerco de Gaza nos trae a la memoria nada menos que el sitiado que impusieron los nazis al Gueto de Varsovia, donde se aisló a los judíos polacos durante la segunda guerra mundial.

En diciembre, luego de la victoria en las elecciones palestinas por el partido islámico Hamas, una elección llevada a cabo bajo la insistencia de Washington, EE.UU e Israel han invalidado de manera concreta la libre decisión del pueblo palestino. Han impuesto desvastadoras sanciones económicas en los territorios ocupados de Palestina, empeorando en forma dramática los de por si graves niveles de pobreza, llevando al sistema de salud a la ruina.

Mientras tanto, los militares israelíes dirigen asesinatos por medio de ataques aéreos, utilizan artillería pesada en zonas densamente pobladas, y efectúan ataques militares con tanques y topadoras, todo esto causando la muerte de innumerables palestinos. Las fuerzas israelíes también arrestaron a ministros del gobierno que pertenecen a Hamas.

Estas acciones son la prueba, como si esto no bastara, que Israel no quiere "socios para la paz" entre los palestinos, sino mas bien lo que quiere es su completa sumisión.

Racismo e imperialismo anti-árabe y anti-musulmán
El apoyo total que recibe Israel y su guerra de agresión por parte de los políticos y los medios, no solo refleja la alianza con Israel de larga data, sino el incremento del racismo y la represión por parte del estado hacia los árabes y musulmanes en los EEUU

Desde los ataques ocurridos el 11 de setiembre de 2001, EEUU ha usado la "guerra contra el terrorismo" para restringir las libertades civiles. Considerar a una persona más sospechosa por pertenecer a determinado grupo étnico, interrogatorios, detenciones y deportaciones se han convertido en una realidad tanto para árabes como para musulmanes.

El racismo también invade la guerra de Irak y Afganistán, como se evidenció en las masacres y violaciones llevadas a cabo por personal de las fuerzas armadas norteamericanas en Falluja, Haditha y otras ciudades de Irak. El racismo también es usado para justificar la deshumanización, tortura y muertes de árabes y musulmanes en las prisiones norteamericanas de Guantánamo, Bagram y Abu Ghraib.

Este racismo converge con la ideas y suposiciones del proyecto sionista, que los árabes y musulmanes no tienen derechos que valga la pena considerar.

Resistir la agresión norteamericano-israelí
Los políticos y los medios justifican la guerra de Israel contra el pueblo palestino y libanés, afirmando que Israel tiene "el derecho a defenderse", eufemismo para la arbitraria política de correr las fronteras, atacar militarmente a gente indefensa, y matar o encarcelar a todo aquel que se resista.

El corolario de esto significa que a Hezbollah y a Hamas se le cortan las posibilidades de recibir ayuda y armas de Siria e Irán; en cambio Israel sigue recibiendo los aviones F-16 de procedencia norteamericana, cuyas bombas son sembradas sobre el Líbano y Gaza, amén de 3 mil millones de dólares en ayuda concreta de Washington todos los años.

Al margen de esta hipocresía, parte del movimiento contra la guerra sigue viendo los desplazamientos armados de Hezbollah y Hamas, que son pequeños en comparación con el gran poder destructivo de Israel, como parte del "ciclo de violencia", y más aún, hacen responsables a Hezbollah por la destrucción que padece el Líbano, debido a que capturaron a los dos soldados.

Pero como afirma el historiador israelí Ilan Pappe, "Responder a un operativo de poca envergadura con una guerra y destrucción total, muestra a las claras que lo que importa es el plan maestro, no el pretexto" y continúa "...cuanto más se expanda Israel en lo militar, mas fácil será completar la tarea inconclusa de 1948 (Cuando se creó el estado de Israel), es decir: la total des-arabización de Palestina".

El impulso de Israel para consolidar su control trajo aparejada la invasión al Líbano de 1978 y la de 1982, y la ocupación del sur del país desde 1982 hasta el 2000. La guerra de hoy en día tiene los mismos objetivos que las anteriores: eliminar todo vestigio de oposición a su dominación.

A pesar de todo, la resistencia contra el plan sionista-imperialista está firme entre los palestinos, en el Líbano y en otras partes. Aunque rechazadas como bandas de terroristas por parte de EEUU e Israel, Hezbollah y Hamas son organizaciones de masas cuya influencia ha crecido precisamente porque resisten contra Israel.

La necesidad de un movimiento con principios claros contra la guerra
La carnicería israelí en el Líbano presenta un desafío urgente al movimiento norteamericano contra la guerra. El aplastamiento de un débil país soberano por un enorme y poderoso ejército con apoyo norteamericano, exige una respuesta por parte de todos aquellos que bregamos por la justicia y la paz.

Desafortunadamente, entre los más reconocidos líderes del movimiento contra la guerra, ha habido poco deseo, y esto viene de largo, de considerar el tema de Palestina, parte por las simpatías de algunos de ellos sobre Israel, y parte por el miedo a ofender a supuestos amigos dentro del movimiento que actúan en el partido demócrata.

Sin embargo los demócratas, como los republicanos, son partidos pro imperialistas, comprometidos en todo esfuerzo que proteja y expanda el poder norteamericano en el extranjero, incluyendo aquellos asumidos por Israel. El movimiento contra la guerra no puede estar a la altura de las circunstancias si condiciona sus actividades y acomoda sus argumentos para que hagan juego con un partido que apoya la guerra y la ocupación.

Una política antirracista y antiimperialista no constituye un desvío de lo que hay que hacer en el movimiento contra la guerra. Por el contrario es la clave para su crecimiento y resurgimiento.

La guerra de Israel contra el Líbano es el presagio de un funesto nuevo giro de la "guerra contra el terrorismo" de Washington. Oponerse a los planes imperiales del gobierno norteamericano es de suma importancia para revivir y fortalecer el movimiento contra la guerra en los EEUU, desarrollando la solidaridad internacional y oponiéndose a las intervenciones imperialistas norteamericanas, ya sean llevadas a cabo directamente por EEUU o por medio de los militares israelíes.

Traducido del inglés por Roberto Platzer.

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