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Objetores militares alzan su voz

septiembre-octubre de 2006

Camilo Mejía nos informa sobre la convención de Veteranos por la Paz.

BAJO LA consigna de "Sembrar la Justicia--Cosechar la Paz," la convención anual de Veteranos Por la Paz puso de relieve los temas de los asuntos de las mujeres en las fuerzas armadas de EEUU, así como la resistencia en contra de la guerra en Irak dentro de los mismos rangos del ejército norteamericano.

La reunión que se celebrarón en Seattle, Washington del 10 de agosto al 13, contó con un gran número de talleres para educar a sus más de 500 delegados, incluyendo juntas de la mujer que tuvieron, inicialmente, el objetivo de que las diferentes participantes de la convención pudieran conocerse, para después discutir los diferentes problemas a los que se enfrentan las mujeres en el ejercito, así como formas de combatir dichos problemas.

En el panel Voces de Mujeres Veteranas, uno de los testimonios más sorprendentes fue el de Colleen Helmstetter, quien sirvió en Vietnam como enfermera para el cuerpo médico del ejército norteamericano. El flujo constante de heridos de aquella guerra, así como la gravedad de las heridas y la frecuencia de las muertes, tuvieron un efecto muy profundo en la joven soldada, quien luego continúo su carrera de enfermera en el mundo civil al volver a los Estados Unidos.

No fue sino hasta la llegada de la guerra en contra de Irak que Colleen empezó a enlazar su trauma de varias décadas: pesadillas, ataques de pánico, claustrofobia, etc., con su propia experiencia traumática en la guerra de Vietnam. Hoy Colleen recibe tratamiento por Desorden de Estrés Post Traumático (DEPT).

Otros impactantes relatos fueron dados por la activista de la organización Code Pink Women for Peace (Código Rosa Mujeres por la Paz), Eli Paintedcrow, ex soldada nativo-americana, quien además es miembro de la organización Veteranos de Irak en Contra de la Guerra. Paintedcrow habló sobre la discriminación, asalto y persecución que ella y otras soldadas sufrieron en el ejercito de los Estados Unidos durante su movilización de un año en Irak; discriminación y asalto producto de ser mujeres y minorías, persecución por resistir y abiertamente condenar tal maltrato a sus superiores militares.

El taller, que fue moderado por la activista y ex coronela del ejército Ann Wright, culminó con el relato de Sara Rich, madre de la soldada Suzanne Swift, quien al igual que Helmstetter sufre del DEPT, pero no por el trauma propio de la guerra, sino por el acoso y la violación sexual de los que fue víctima dentro de su propia unidad militar en Irak. Cuando Suzanne reportó el maltrato a su liderazgo al volver a los Estados Unidos, fue obligada a ceder su periodo mandatario de recuperación de combate de 18 meses, y se le dieron ordenes de prematura movilización a Irak por segunda vez, en compañía de varios de sus atacantes.

Bajo tales circunstancias, Suzanne se rehusó a ir a Irak, tomando refugio en la casa de su madre, donde más tarde fue detenida por policías civiles, encarcelada en una prisión de condado, y luego trasladada a la base del ejército Fort Lewis, en el estado de Washington, en la que actualmente reside mientras el ejército decide si presentar cargos criminales en su contra o no.

Al día siguiente del taller, para conectar la situación de la mujer en las fuerzas armadas con la resistencia militar, la madre de Suzanne encabezó una conferencia de prensa en apoyo a su hija y para condenar el abuso y las violaciones sexuales en contra de hombres y mujeres dentro de las fuerzas armadas.

Una de las oradoras fue April Fitzsimmons, ex analista de la fuerza aérea en los años ochenta. April reveló que aproximadamente 45 por ciento de las mujeres en las fuerzas armadas reportaron haber sido atacadas sexualmente, mientras un 79 por ciento reportaron haber sido victimas de acoso sexual, y que por lo menos un 14 por ciento de mujeres en uniforme reportaron haber sido violadas por bandas de soldados de sus propias unidades.

Otras participantes incluyeron Sharon Kufeldt, Ellen Barfield, y Kelly Dougherty, todas veteranas y todas victimas o testigos de diferentes tipos de abuso y acoso sexual en las fuerzas armadas.

Otras ruedas de prensa durante la convención incluyeron la del Sargento Ricky Clousing, quien se rehusó a volver a Irak después de haber presenciado crímenes de guerra y abusos en contra del pueblo irakí mientras sirvió en ese país como traductor táctico para unidades norteamericanas de infantería. Durante la conferencia Ricky fue apoyado por un grupo de más de cien personas, incluyendo varias decenas de miembros de su propia organización, Veteranos de Irak en Contra de la Guerra.

La hoy presidenta de dicho grupo, Kelly Dougherty, aprovechó la ocasión para leer la carta de otro opositor de guerra de su organización, Mark Wilkerson, quien al igual que Clousing se rehusó a volver a la guerra basado en la inmoralidad e ilegalidad de ésta, y quien también esta a punto de entregarse a su unidad militar para posiblemente enfrentar cargos criminales en una corte marcial.

Otra conferencia de prensa relacionada a la resistencia fue dada por la activista Cindy Sheehan, cuyo hijo Casey falleció en combate en Irak en abril 4 del 2004. Sheehan anunció su intención de utilizar la propiedad que acaba de comprar a unas millas de distancia del rancho del presidente Bush en Crawford, Texas, para crear un santuario para soldados resistentes de guerra. Otros oradores que anunciaron su apoyo durante la conferencia de Sheehan incluyeron Michael Wong, Jeff Patterson y el escritor de este articulo, resistentes de las guerras de Vietnam, el Golfo Pérsico, e Irak respectivamente.

Las conferencias de Ricky Clousing y Cindy Sheehan ambas tomaron lugar en el patio del edificio de estudiantes de la Universidad de Washington, cede de la convención, con mas de 2500 cruces y lapidas de trasfondo. El memorial, conocido como Arlington North West, conmemora las perdidas de soldados norteamericanos e iraquíes que han fallecido en la guerra en contra de Irak.

Uno de los oradores principales durante la última noche de la convención fue el Teniente Ehren Watada, primer oficial comisionado del ejército estadounidense en rehusarse públicamente a participar en la guerra de Irak, que considera y denuncia como ilegal e inmoral.

El inspirante discurso del teniente hizo un llamado al pueblo norteamericano para que apoyase a los opositores de guerra, señalando que esta tarea no debería caer en las manos del pueblo canadiense. Al dar su discurso, el Teniente Watada contó con el respaldo de más de cincuenta miembros de Veteranos de Irak en Contra de la Guerra, quienes ocuparon el escenario por la duración entera de su discurso.

La convención terminó el domingo 13 de agosto con un viaje de solidaridad con los opositores de guerra norteamericanos exiliados en Canadá. El parque del Arco de la Paz, en la zona neutral entre Estados Unidos y su vecino del norte, fue escenario del festival de paz y resistencia, en el que convergieron opositores de guerra de ambos lados.

El soldado exiliado Kyle Snyder, de 22 años, expreso sentirse traicionado por su gobierno mientras lucho en Irak por seis meses en contra de iraquís normales que solo defendían sus hogares. "Y después oír que les llamen terroristas en mi país me parece absurdo," continuó. "Nadie me puede decir que esta guerra no es por ganancias (lucrativas), o que no es por petróleo."

Más de trescientas personas atendieron el evento, incluyendo David Cline y Kelly Dougherty, presidentes de las organizaciones Veteranos Por la Paz y Veteranos de Irak en Contra de la Guerra respectivamente.

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