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LO QUE PENSAMOS
Una humillación para el imperio

septiembre-octubre de 2006 | página 2

LA ADMINISTRACIÓN Bush trató de proclamar una victoria sobre Hizbulá después de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara la resolución 1701 llamando por el cese de hostilidades en Líbano.

Bush argumenta que Israel ha desmantelado el "estado dentro de un estado" de Hizbulá en Líbano. A la vez, el primer ministro israelí Ehud Olmert declaró que Israel dio un "duro golpe" a Hizbulá y que nunca más será "permitido a actuar dentro de un estado como un brazo del eje diabólico"--Irán.

La verdad es que ambos, los Estados Unidos e Israel, han sido humillados por Hizbulá. Los aviones israelíes F-16, las bombas de precisión y destroza-fortalezas (todo pagado con dólares americanos) fueron insuficientes para destruir el movimiento de resistencia guerrillera en el sur del Líbano. Las guerrillas de Hizbulá dejaron eso claro matando a 43 soldados israelíes cuando Israel lanzó su invasión durante las 24 horas finales.

Entonces, Israel falló en su declarado propósito de guerra. Este inesperado resultado marca un hito para la asociación imperial de EEUU e Israel en la región del Medio Este.

Aunque la guerra civil en Irak se acerca, los medios de comunicación han prestado menos atención a la resistencia iraquí. Pero los ataques contra las tropas de EEUU y los efectivos iraquíes se han duplicado desde enero.

"La insurgencia se ha fortalecido según cualquier medida que se pueda utilizar y los ataques insurgentes están logrando su nivel histórico más alto," de acuerdo a un oficial del alto rango del Departamento de Defensa. "La insurgencia tiene más apoyo público y es más capaz, tomando en cuenta el número de sus participantes activos y su habilidad de canalizar más violencia que nunca" añadió.

Según el New York Times, "Un análisis de las 1,666 bombas que estallaron en julio muestra que el 70 por ciento de ellas fue dirigida en contra de las fuerzas militares de EEUU...Veinte por ciento atacó a las fuerzas de seguridad iraquíes, representando un aumento de 9 por ciento desde 2005. Y 10 por ciento de las explosiones chocaron contra los civiles."

Mientras la guerra iraquí se ha transformado en un desastre para EEUU, la guerra libanés de Israel se presentó como otro rumbo al mismo objetivo. La declaración de Condoleezza Rice, la secretaria del Estado, de que la crisis libanés representaba "los dolores de parto" del nuevo Medio Oriente fue dirigida contra Irán, la amenaza más grande a la dominación EEUU de la región.

Que los planes de EEUU e Israel fracasaron en Líbano es una humillación que ninguno de ellos pueden tolerar.

Quizás por esta razón, en los días del cese de fuego otro complot terrorista se reveló en Londres provocando las alertas rojas en los aeropuertos en EEUU y Gran Bretaña. Alimentar la histeria contra los musulmanes ha típicamente desempeñado el papel de crear una diversión masiva a las falencias en el frente de la guerra.

A pesar de que los términos del alto de fuego son favorables a Israel (la presencia en curso de sus tropas en Líbano demuestra claramente esto), el status quo actual ha disminuido la imagen de Israel como invencible. A la vez, la fuerza militar de Hizbulá ha demostrado a las poblaciones árabes y musulmanas a través del mundo que los movimientos de resistencia pueden tener éxito.

Por ser un movimiento de resistencia popular, Hizbulá "representa un poderoso ejemplo para árabes y musulmanes que han deseado por mucho tiempo reganar la dignidad que perdieron con sus líderes, que parecen más los empleados de la burocracia norteamericana que los líderes de estados independientes", señalo el periodista Tamim Al-Barghouti.

"Hasta ahora, la inclinación de Israel de desatar su masivo poder militar contra sus enemigos permitió a los regímenes árabes 'moderados' justificar hacer nada fuera de complacer a Israel...Pero hoy la situación ha girado a favor de Hizbulá, y la totalidad del mundo árabe y musulmán está prestando atención".

La rapidez con la que se van a suceder los acontecimientos no está clara. Pero es evidente que tanto EEUU como Israel no pueden tolerar el estancamiento reinante en el Medio Oriente. No esperen que estos socios imperialistas vayan a aceptar su derrota. Y Hizbulá no va a rendir su ventaja de este momento tampoco. El alto de las hostilidades, como lo describió el periodista Robert Fisk, "es meramente el fin de un nuevo comienzo".

Traducido del inglés por Orlando Sepúlveda.

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