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MÉXICO
En pie de lucha contra el fraude

Por Lance Selfa | septiembre-octubre de 2006 | página 3

MILES DE manifestantes siguen en pie de lucha para protestar el robo a cámara lenta de las elecciones nacionales por el candidato derechista Felipe Calderón del partido Acción Nacional (PAN) del Presidente Vicente Fox. Al cierre de este número de Obrero Socialista, los resultados de las elecciones quedan pendientes. El Tribunal Electoral (TRIFE) del país deben declarar el próximo presidente de México hasta el 6 de septiembre.

Miles de seguidores del populista Andrés Manuel López Obrador (conocido como AMLO, por sus siglas) del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se mantienen en plantón en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México y en el Zócalo frente la sede del gobierno mexicano.

Desde hace los días siguientes de los comicios del 2 de julio--cuando las autoridades anunciaron que Calderón ganaran 244,000 votos (o sea, .57 por ciento del total) más que fueran ganado por AMLO del total de más de 41 millones de votos emitidos--miles han participado en una campaña de resistencia civil para exigir un recuento total de la votación.

El 6 de agosto, el TRIFE dio orden de un recuento parcial. Aunque esa decisión no complació a AMLO ni sus partidarios, el recuento que seguían dio la luz a algunas anomalías y evidencias del fraude. Por su parte, AMLO declaró que esas anomalías justificaran su llamado por un recuento total, "voto por voto".

Hablando ante una multitud en Tapachula, Chiapas el 12 de agosto, AMLO instó a los jueces del TRIFE que no permitan la toma de posesión del gobierno mexicano de un presidente ilegitimo ni espurio: "Son ellos la última instancia, pero es también la última oportunidad que se tiene desde el poder para la reforma y la transformación de las instituciones, y si no lo hacen ellos lo hará el pueblo de México".

Por casi dos meses, una creciente cantidad de los simpatizantes de AMLO se ha lanzado a las calles para protestar el fraude electoral y para pedir un recuento completo, "voto por voto" de la votación.

Mientras tanto, Calderón y sus partidarios--Fox, las grandes empresas, las emisoras televisivas nacionales y la jerarquía de la iglesia católica-- se hacían más estridentes en sus llamados al "orden público" y de "respetar las leyes". Fox repetidamente abogaba por "defender nuestras instituciones," y otras voces en el empresariado y en los medios prevenía "caos" e "instabilidad" si la elección no fuera terminada pronto, y con Calderón electo, por supuesto.

El clima de temor creado por la derecha continua su estrategia de la satanización de AMLO durante la campaña electoral. Gane quien gane, la elección ha revelado una sociedad mexicana profundamente dividida. Asumiendo que los resultados no fueran completamente fraudulentos, cada uno de Calderón y AMLO ganaron alrededor de 36 ó 37 por ciento de la votación. Eso representa una pérdida del 5 ó 6 puntos porcentuales del apoyo del PAN desde 2000, y casi una duplicación del apoyo por el PRD al nivel nacional.

Los sondeos de la boca de casilla mostraron claramente la polarización entre las clases sociales y entre las regiones. Las clases medias y los que viven lo más cercano a la frontera estadounidense, la parte del país que está la más integrada en los circuitos de la economía estadounidense, votaron por el PAN. Los mexicanos del sur del país y los pobres, votaron abrumadoramente por la Coalición Por El Bien de Todos de AMLO.

El hecho de que una cantidad sustancial de los trabajadores y los pobres votaron por AMLO--y contra los defensores fanáticos del modelo neoliberal--demuestra que un sector importante de la sociedad mexicana quiere que se cambie las políticas ortodoxas del neoliberalismo que ha dominado a México durante los 20 años anteriores. A ellos, la candidatura de AMLO ofrecía una posibilidad del cambio "realista" que minimizó La Otra Campaña impulsada por los Zapatistas y el llamado de unos socialistas de protestar los tres partidos más prominentes por emitir un voto en nulo.

Los comicios mexicanos sucedieron durante un período en el que la lucha de clases está en auge, incluyendo las huelgas de los maestros del estado de Oaxaca, y las protestas y paros nacionales en contra de la interferencia estatal dentro del ámbito de los sindicatos. Quién últimamente resulte presidente, lo que tomará lugar después de las elecciones (y la lucha por el recuento de la votación, "voto por voto") será lo más importante.

Este año se ha visto varios desarrollos importantes en cuanto a la izquierda mexicana--la Otra Campaña, la huelga nacional que cerraron la industria siderurgia y los cambios organizativos en el movimiento laboral. Cabe mencionar el movimiento masivo por los derechos de los inmigrantes en este lado del río Bravo.

A la vez, la Otra y su campaña en defensa de los prisioneros de Atenco dan la posibilidad de construir una izquierda anticapitalista y de base al lado de la izquierda institucional del PRD. Ahora, una plena crisis constitucional se ha metido en esta mezcla volátil. Si toma la posesión Calderón, su gobierno será considerado ilegitimo por una mitad de la población.

O como señaló el comentarista Luis Hernández Navarro dos días después de los comicios: "Pero el país de 2006 no es el de 1988 [cuando el PRI robó la silla presidencial]. Ahora se cuenta con una experiencia organizativa y de resistencia que no existía entonces.

La nación está sentada sobre un polvorín a punto de estallar y la burla a la voluntad popular podría prender la mecha. Que nadie se llame a engaño sobre lo que puede suceder en los próximos días."

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