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¡Ni un soldado más!
¡Que regresen todas las tropas ahora!

enero-febrero de 2007 | página 1

APRESURADAMENTE, Sadam Husein fue ejecutado a fines del 2006--un dictador puesto a la muerte bajo las instrucciones de sus antiguos amigos del gobierno de EE.UU.

Como estaba previsto, George W. Bush lo declaró otro "hito" en "el rumbo de Irak hacia la democracia". Sin embargo, el ahorcamiento de Husein demuestra--una vez más--el carácter corrupto, hipócrita y criminal de la guerra contra Irak.

Por años, EE.UU. y otros gobiernos del Occidente apoyaron a Sadam Hussein. Ellos apoyaron sus guerras contra países vecinos y respaldaron la represión contra cualquier iraquí que se atreviera a oponerse. Luego, Hussein cayó en desgracia con sus patrones y pasó a ser un paria, un llamado "Hitler para los tiempos modernos", dedicado a la violencia y responsable por las horribles represalias.

Poco de esta historia emergió en los reportajes sobre la vida de Husein en los medios corporativos. Tampoco hacían la pregunta, en nuestra opinión, más importante: Si Sadam Husein mereció ser ejecutado, qué castigo merecen los líderes del gobierno estadounidense, quiénes ordenaron dos ataques barbáricos contra Irak y más de una década de un bloqueo asesino.

¿Cuándo irán a juicio George Bush--padre e hijo--Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Colin Powell, Condoleezza Rice, Tony Blair, Bill Clinton, y Al Gore?

Sadam Husein fue condenado por su responsabilidad de las muertes de miles. Las victimas iraquíes de la máquina de guerra estadounidense suman millones.

Cuando el gobierno de Sadam fue derrocado en 2003, los medios mostraron muchas imágenes de los palacios y los lujos que Sadam había gozado en un país destrozado y empobrecido. Desde entonces, los conquistadores estadounidenses se han mudado a estos palacios, mientras el pueblo iraquí se empobrece aún más.

La prisión de Abu Ghraib ya era infame debido a su utilización como sitio tortura del régimen de Sadam. Hoy en día, su infamia es mundial por los crímenes de sus nuevos cancerberos.

La pregunta es relevante: ¿Por qué se castiga unos crímenes de guerra y otros no?

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CON EL desprecio típico de los ocupadores, Husein fue al patíbulo a comienzos de Eid Adha, día festivo musulmán, el cual es un día de clemencia y celebración en el mundo islámico. Incluso el régimen saudita, uno de los más estrechos aliados de EEUU en el mundo árabe, condenó la sincronización.

El juicio que condenó a Husein fue una farsa dirigida por EEUU de cabo a rabo. El veredicto contra Husein fue emitido en noviembre, su apelación fue rechazada en diciembre, y luego de una semana, Husein fue ejecutado.

El gobierno de EEUU tiene sus razones para haber terminado el juicio de Husein tan súbitamente. Así, se evitó juicios adicionales en los cuál Hussein hubiera tenido que responder por crímenes cometido con el apoyo tácito o explícito de EEUU--específicamente, el ataque con armas químicas contra la aldea curdo de Halabja en 1988, donde miles murieron.

Hussein era un dictador odiado, y muchos iraquíes ciertamente deseaban justicia. Pero en vez de ser ajusticiado por iraquíes por sus numerosos crímenes, él fue ejecutado por un gobierno títere, por el crimen de dejar de obedecer los mandos de sus amos en Washington.

Su juicio y ejecución fueron parodias de justicia, y sólo contribuirán a la amargura descrita por Riverbend--el sentimiento que "el país entero y cada iraquí dentro de y fuera de Irak están a la merced de la política americana. Es la rabia de sentirse como un peón en el ajedrez jugado por [EEUU]."

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LA EJECUCIÓN de Husein sucedió pocos días después de otro terrible hito de la ocupación--la llegada a 3,000 de la cuenta de soldados estadounidenses muertos en Irak.

Pocas semanas antes, la Secretaria de Estado Rice--resonando las palabras de su antecesor en la administración Clinton, Madeleine Albright, les dijo a los periodistas que esta "inversión" "valía la pena." Ese es el tipo de cálculo repugnante que el imperialismo de EEUU hace. No importa si la cuestión es de apoyar a una bestia como Sadam Hussein, lanzar una guerra contra el dictador que había apoyado, o continuar una ocupación que la mayoría en este país y alrededor del mundo quiere que se termine, si así se avanza los intereses de la elite estadounidenses.

George Bush ha dicho que revelará su "nuevo plan" para Irak este mes, pero sólo se espera más de lo mismo--un aumento de tropas de EE.UU. a Irak para obtener "la victoria" a la que él se refiere. Debemos enfrentar a Bush con un fuerte y claro mensaje opositor.

Todos los que nos oponemos a los criminales de guerra de la administración Bush, que queremos que las tropas fuera ahora, o que creamos que los iraquíes tienen el derecho a la auto-determinación, debemos organizarnos para traer los más grande posible a las protestas contra la guerra que se celebrarán el 27 de enero en Washington, San Francisco y otras ciudades del país.

Traducido por Lance Selfa.

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