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Los federales se vengan contra Elvira

Por Orlando Sepúlveda y Lee Sustar | octubre-noviembre de 2007 | página 2

EN MEDIO de un fuerte operativo policial el domingo 19 de agosto, ICE arrestó e inmediatamente deportó a la activista inmigrante Elvira Arellano, madre indocumentada de un ciudadano estadounidense.

El año pasado, Arellano se convirtió en la cara de más 12 millones de inmigrantes sin papeles en este país, cuando en un acto de desafío público a una orden de deportación en su contra, generada luego de ser arrestada en una redada de ICE en el aeropuerto O'Hare, ella buscó santuario en la iglesia metodista Adalberto de Chicago.

Por el último año, ella y su hijo Saúl de 8 años, habitaron el pequeño apartamento sobre iglesia, de donde millones le oyeron abogar por un alto a las redadas y deportaciones, y contribuyendo así a la creación del nuevo movimiento santuario, con un sin número de organizaciones religiosas a través de EEUU prometiendo dar ayuda material a los inmigrantes bajo riesgo de deportación.

Su arresto ocurrió luego de que Arellano saliera de la iglesia católica Nuestra Señora de Queen, en Los Angeles. La activista tomó el riesgo de viajar para lanzar un tour nacional que intentaba restablecer la legislación atascada en el congreso.

Los agentes de ICE tomaron esta una oportunidad para su venganza. Según testigos, coches no-identificados cortaron y rodearon el vehículo en que Arellano viajaba. Los agentes ICE saltaron de sus coches y le ordenaron entregarse. Arellano demandó un tiempo para consolar a su hijo. Luego, la esposaron y se la llevaron. Dentro de horas, fue procesada en un centro de la detención de ICE y deportada a Tijuana.

Protestas por su arresto y deportación se hicieron sentir inmediatamente a través del país. En Chicago, centro de operaciones de la organización La Familia Unida, fundada por Elvira, cerca de 80 partidarios se manifestaron.

Ahí, Flor Crisóstomo, también víctima de una publicitada redada una semana antes de la movilización de Mayo primero del 2006, dijo que "los que ICE quiere es callar nuestra más poderosa voz, pero no podrán, por que todos somos ahora la voz de Elvira."

"Elvira Arellano --dijo Joshua Hoyt, director ejecutivo de la Coalición de Illinois por los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados -- "nos enseñó a no tener miedo, luchando hasta las últimas consecuencias y dando una cara humana a la tragedia de millones. Tenemos que agradecer Elvira por su valor."

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