NOTE:
You've come to an old part of SW Online. We're still moving this and other older stories into our new format. In the meanwhile, click here to go to the current home page.








Las armas contra la salud de los niños

Por Lee Sustar | diciembre de 2007 | página 1

¿POR QUE vetó George W. Bush una expansión de SCHIP, el Programa Estatal de Seguro de Salud para Niños, y por qué los republicanos en la Cámara Baja votaron por sostenerlo, incluso si empeora sus perspectivas electorales para el 2008?

Los representantes republicanos, a fin de cuentas, tenían amplio espacio político para romper con Bush. El principal grupo de cabildeo del seguro médico, Planes de Seguro Médico de América (AHIP), PhRMA, el grupo cabildero para las grandes compañías farmacéuticas, e incluso Asociación Médica Americana, por décadas enemiga número uno de la "socialización la medicina" apoyaron la propuesta demócrata para ampliar el gasto en SCHIP.

¿Entonces, por qué están los republicanos aún a la ofensiva? Porque el partido preferido de América Corporativa se prepara para la batalla sobre los planes de universalizar el seguro médico, propuesto por lo candidatos presidenciales demócratas. Así oponiéndose a una propuesta aún tan moderada como la de SCHIP, la derecha esta estableciendo los límites del futuro debate.

Es decir, SCHIP es la primera escaramuza de la guerra esperada en el 2009.

Desde 1997, SCHIP proporciona seguro médico a niños de familias necesitadas pero cuyos ingresos son muy altos para calificar para el Medicaid, el programa de salud del gobierno para los pobres.

Se estableció el umbral de elegibilidad al programa de 200 por ciento por encima de la línea de pobreza, aunque los estados puedesn conseguir exenciones federales para aumentarlo. En Nueva Jersey, el umbral es al 350 por ciento por encima, y en el estado de Nueva York quieren subirlo al 400 por ciento--eso es $82.600 para una familia de cuatro.

La cifra propuesta en Nueva York fue lo que la administración Bush usó para reclamar que los demócratas querían que SCHIP proporcionara seguro estatal a las familias que ganaban $83.000 en todo el país. Bush quería imponer reglas que en la práctica limitaran la elegibilidad al 250 por ciento por encima del la línea de pobreza, lo que bloquearía la expansión propuesta por los demócratas.

La otra gran preocupación de los republicanos es que las estadísticas estiman que una tercera parte de los niños que la extensión de SCHIP cubriría, podrían ser cubiertos por aseguradores privados. Los superiores planes bajo SCHIP, temieron los republicanos, podría haber removido del mercado a compañías privadas ofreciendo baja cobertura a un alto costo.

Es este aspecto del proyecto de ley el que republicanos morbosamente denunciaron. Durante el debate de anulación del veto en la Cámara Baja, el Representante de Iowa Steve King renombró SCHIP el "Seguro Médico Socializado al Estilo Clinton para los Ilegales y sus Padres".

King es reconocido como uno de los congresistas más brutalmente anti inmigrante. Ha hecho llamadas a electrificar la muralla siendo construida en la frontera con México--"no lo suficiente para matar a alguien", dijo él, "sino para hacerles pensar dos veces. Con el ganado lo hacemos todo el tiempo".

Lo mismo con la representante de Tennessee, Marsha Blackburn, quien denunció SCHIP como "socialismo en cámara lenta", quién según el Centro por Políticas Sensibles (CRP) , su mayor contribuyente de campaña es Federal Expresa S.A., y la industria de profesionales de medicina, que han donado $142.650 desde 2002.

Un aún más poderoso adversario de SCHIP es el representante de Louisiana, Jim McCrery, miembro del Comité de Medios y Arbitrios, que controla las finanzas de la Cámara Baja. "El proyecto de ley de los demócratas es un caballo de Troya, que explota cínicamente nuestro deseo de ayudar a los niños necesitados, pero que esconde un sigiloso intento de crear un sistema de salud estatal tremendamente costoso", escribió él en el periódico Washington Times.

La hostilidad de McCrery a SCHIP es de esperarse. Según el CRP, entre las cinco industrias que más contribuyen a su campaña, desde el 1989, están la de los profesionales médicos ($850,606), las aseguradoras ($572,182) y las farmacéuticas y fabricantes de productos salud ($280,578).

- - - - - - - - - - - - - - - -

NOTABLEMENTE, LAS industrias de seguro médico no se unieron a McCrery y los otros de la derecha republicana para pintar SCHIP como socialista. No es porque sus directores ejecutivos se han ablandado y ahora ponen la salud de niños por encima de las ganancias--sino porque la realidad política le dictan adoptar la postura de que "si no puedes contra ellos, únetelos".

Ellos reconocen que algún tipo de reforma del seguro médico es inevitable mientras los demócratas mantengan el control de Congreso y ganen la Casa Blanca, la industria de seguros quiere de cerciorarse de que cualquier cambio sea pro-negocios. Lo cual significa formalmente apoyar a los supuestos ganadores--los demócratas--y sentarse a gozar el show de entupidos republicanos denunciando el programa gubernamental para seguros de salud para niños como "socialista".

Para entender cómo la industria aseguradora opera dentro del campo de la "reforma" para subvertirlo, sólo hay que ver la forma en que los cabilderos de la industria mataron la versión original de la ley de SCHIP en la Cámara Baja. Ese proyecto habría costado $50 mil millones y cubierto unos 5 millones de los 8 millones de niños no asegurados en el país. En su lugar, la versión aprobada fue una que costaría $34 mil millones y cubriría 3,8 millones de niños para el año 2012.

Las compañías de seguros médicos también se opusieron a que la Cámara Baja ayudara a pagar por SCHIP, cortando $3 mil millones en pagos federales a las aseguradoras privadas en el programa de Medicare Advantage. La razón: el gobierno generalmente reembolsa estas compañías de seguros 10 al 19 por ciento más de lo que paga en el programa tradicional de Medicare, según los estudios citados por la Fundación Familiar Kaiser.

"Dar seguro médico a más niños en vez de pagar tanto a las compañías de seguros parece ser un buen trato", escribió Trudy Lieberman en The Nation. "Pero el Senado, presionado todo año por el sector de las aseguradoras, no lo vio así. La propuesta de ley del Senado cubre sólo 4 millones niños no asegurados, pagando por la cobertura con un aumento de 61 centavos en el impuesto de tabaco".

Así, la máquina cabildera de las aseguradoras se preparó a apoyar la propuesta del Senado por sobre la de la Cámara Baja. "instados por AHIP, 25.000 ancianos llamaron a sus legisladores para oponerse a los cortes de Medicare Advantage", escribió Chris Frates en el sitio Internet Político el mes pasado. "La asociación comercial también movilizó su coalición de 400,000 miembros en mercados claves".

Otro punto contencioso empotrado en el debate de SCHIP fue un corte de 9,9 por ciento en el reembolso de Medicare a los médicos, programado para el año próximo, seguido más tarde por reducciones adicionales. Representados como un medio para asegurar una tasa de crecimiento sostenible en Medicare, los cortes paralizarían el programa. La versión de la Cámara Baja habría bloqueado los cortes de reembolso de Medicare; el Senado los dejó en lugar.

No está claro si la administración Bush es seria acerca de llegar a un compromiso en SCHIP; tampoco está claro si los demócratas rechazarían un compromiso, para utilizarían el tema durante las elecciones de 2008.

Pero mucho habla el hecho que las contribuciones de campaña a los demócratas que provienen del sector de seguros, ahora se acercan a las aportaciones a los republicanos, según el CRP.

El nuevo enfoque de la industria ayudó a los cabilderos a debilitar SCHIP antes de que alcanzara el veto de Bush. La derecha republicana jugó su parte al tratar de bloquear una reforma substancial a los seguros médicos, mientras la industria usó contribuciones de campaña y cabilderos para presionaron a los demócratas a limitar el ritmo y el alcance del cambio.

Verdaderos avances en el seguro médico vendrán, como siempre, cuando la presión de los de abajo sea demasiado grande para ignorar.

Traducido por Bridget Broderick

Página principal | Reportajes de este número | Retornar arriba