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EDITORIAL
Bush en el Medio Oriente: una hipócrita "Gira de la Paz"

febrero-marzo de 2008 | página 2

EN ENERO, el New York Times reprendió a George Bush por esperar siete años para abordar el delicado problema de intermediar una paz en el conflicto Palestino-Israelí. Al final, su página editorial tocó su nota de esperanza.

"El Sr. Bush dice que presionará ambas partes cuando sea necesario, y también prometió regresar al área en mayo para el 60° aniversario de Israel--y tal vez más a menudo si fuera necesario" se lee en la editorial del Times. "Esperamos que esto significa que el presidente está definitiva y verdaderamente comprometido".

Pero esta imagen de constructor de paz tiene muy poco que ver con el verdadero propósito de la gira de Bush en el Medio Oriente: otorgar más apoyo a la política de sumisión o hambre del primer ministro israelí Ehud Olmert contra los palestinos bajo control de Hamas en Gaza, apuntalar el poder del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas en el mini-estado de Cisjordania, y acarrear apoyo entre los regímenes árabes para su campaña contra Irán.

Bush reiteró su promesa de proveer una nueva ayuda económica y militar a Israel de $30 mil millones en los próximos 10 años, un incremento de más del 25 por ciento.

Esta contribución ocurre aun cuando Israel planea ampliar dos asentamientos en Cisjordania en directo desafío al mapa de negociaciones respaldado por el mismo EEUU. El anuncio vino apenas horas después que la Conferencia de Paz de Annapolis, convocada por Bush en noviembre, concluyera.

Bush dice que los palestinos necesitan más que un quebrantado estado lleno de retenes, muros y asentamientos ilegales. Pero también dijo que sólo los asentamientos que albergan a menos del 20 por ciento de los colonos en Cisjordania deberán ser removidos, lo que deja intacta la estructura segregacionista de Israel.

Bush afirmó además que Israel debe seguir siendo "un estado judío", y reculó de su anterior promesa de establecer un estado palestino para finales del 2008.

Luego, en una reunión a puerta cerrada, Bush y Olmert compararon notas sobre la "amenaza" representada por Irán--a pesar del hecho de que el Estimado Nacional de Inteligencia (NIE), un informe elaborado entre los 16 organismos de espionaje estadounidenses, llegó a la conclusión de que Irán no representa una amenaza inminente y que detuvo su programa nuclear en el 2003, lo mismo que los funcionarios iraníes habían dicho.

La difusión de la cantinela acerca de la amenaza iraní fue un objetivo central de la gira de Bush, de acuerdo con Phyllis Bennis, analista del Oriente Medio en el Instituto de Estudios Políticos.

"El agasajo de esta semana en el Medio Oriente es en parte una repetición de la homilía de Annapolis: a pesar de la NIE, la administración Bush sigue diciendo a los regímenes árabes, permanezcan con nosotros y movilícense contra Irán, que seguiremos apoyando a ustedes con nueva ayuda militar", escribió Bennis. "Y ustedes pueden mantener sus desasosegadas poblaciones en línea diciéndoles que nosotros apoyamos un estado palestino."

Para ello, Bush hizo paradas en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahrein y Egipto, los cuales todos son dictaduras o monarquías, aliados de Washington, con bases de tropas estadounidenses en su territorio.

Lejos de hacer la paz, la gira de Bush fue para mantener a los palestinos bajo la bota de Israel y consolidar apoyo para EEUU contra Irán.

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