¡Viva la amnistía!

October 1, 2013

Orlando Sepúlveda comenta sobre el destino de la "reforma" migratoria que Barack Obama y los demócratas buscaban y la respuesta de los activistas indocumentados.

"LA PANDILLA de los Siete está muerta. ¡Viva la Reforma Migratoria!" proclamó America's Voice, una de las organizaciones liberales más activas que apoyan una "reforma migratoria integral" (CIR, por sus siglas en inglés), después de enterarse que el grupo bipartidista, encargado de presentar en la Cámara Baja un propuesta paralela a la del Senado, capotó.

Y aunque para la gran mayoría de observadores esto significó que el esfuerzo para aprobar una reforma migratoria este año ha muerto, no es así para Frank Sharry, director ejecutivo de America's Voice, quien declaró:

Cuando una puerta se cierra, otra se abre. Nos alegramos de que un proceso moribundo haya sido puesto a descansar, y que nuestros campeones líderes de la reforma ahora estén libres para llevar todo el peso de su poder para presionar a los republicanos a actuar. Seguimos estando optimistas de que la reforma migratoria, con un camino a la ciudadanía tiene la chance de ser promulgada este año, y que legislando es la mejor solución a los desafíos que enfrentan los 11 millones de inmigrantes indocumentados.

Thousands of people rally in Washington, D.C., in support of immigration reform

Pero a pesar del "optimismo" de Sharry, varios activistas ya han concluido que CIR está muerta.

Jorge Mújica, un prominente activista inmigrante en Chicago y autor del blog México del Norte, llamó el proyecto de ley en el Congreso un "zombi". Según Mújica: "La 'reforma' está muerta, y los intentos de 'revivirla' suenan a vudú y zombis. Peor aún, los llamados de algunos profesionales que reciben salarios para 'mantenerla viva' y 'no dejar que se muera', suenan como a parientes dolidos después de la muerte de alguien muy querido, en completa negación".

Su punto es bien recibido. Si los congresistas liberales han sido "liberados" para "presionar a los republicanos a actuar", la pregunta es: "¿Hacia qué fin?" Si es para conseguir apoyo en la Cámara Baja para el proyecto de ley aprobado en el Senado, America's Voice necesita echar un vistazo alrededor y entender por qué muchos inmigrantes ya han rechazado el Acta de Seguridad Fronteriza, Oportunidad E y Modernización de Inmigración, conocida en corto como S.744.

"Esa reforma no es buena", dijo Martín Unzueta, de la Chicago Community and Workers' Rights. "Estaríamos desperdiciando nuestro tiempo marchando por eso. Prefiero ir a cerrar ICE [Inmigración y Control de Aduanas]." En efecto, Unzueta se prepara para viajar a Arizona para participar en una acción para Cerrar ICE (Shut Down ICE) a mediados de octubre.

Como ha sucedido tantas veces en anteriores intentos de aprobar una ley de inmigración, la propuesta, anunciada con bombos y platillos, terminó con pocos partidarios y muchos críticos porque, como Lance Selfa escribió para SocialistWorker.org, el resultado refleja:

[Un] muy desigual ejercicio de equilibrio, entre la "seguridad fronteriza", por una parte, y una legalización parcial, en el marco del "camino a la ciudadanía", por el otro. El patrón ha sido que los demócratas, tratando de ganarse el favor de sus críticos republicanos, aceptan cada vez más propuestas de "seguridad", con la esperanza de que la derecha acepte algunas medidas de "ciudadanía". Esto tiene el efecto de hacer los proyectos de inmigración cada vez más punitivos y represivos, sin nunca llegar satisfacer a los críticos conservadores.

Adicionalmente, al día de publicación de este artículo quedaban 25 día en el calendario del Congreso antes de fin de año, y su agenda se sigue llenando --desde la cruzada republicana para "desfinanciar Obamacare", al presupuesto federal, a una posible guerra con Siria, etc--y con asunto que emerge la reforma migratoria sigue siendo empujada cada vez más bajo en la lista de prioridades.


CUANDO EL Senado aprobó S. 744, los defensores liberales y laborales de los inmigrantes estaban desbordados de felicidad. Pero así como los detalles de la propuesta fueron revelados y disecados, encontraron cada vez más difícil explicar por qué alguien debiera apoyarla.

Entre otros problemas, S. 744 promete una "legalización" que consigna a los inmigrantes a un estatus de segunda clase por más de una década. Bajo este estatus temporal, todavía habría muchas oportunidades para ser deportado. El proyecto de ley también incrementa la "seguridad fronteriza", expande los programas braceros e implementa un sistema universal de "E-Verify" para identificar a indocumentados. Y todo un grupo de inmigrantes fueron excluidos de múltiples beneficios sociales.

A pesar de todas las deficiencias de S. 744, apoyo al enfoque integral a la reforma migratoria --es decir, seguridad fronteriza, programas de trabajadores huéspedes, mayor control interno y un "camino a la ciudadanía"--es dominante en el movimiento pro-inmigrante. Líderes liberales y laborales vinculados al Partido Democrático, así como varias iglesias, apoyan esta estrategia; lo mismo que las grandes empresas, porque ellas serán las grandes ganadoras si lo que hoy se discute en el Congreso es aprobado.

Los partidarios de este enfoque integral, CIR, lograron movilizar mucho más fuerzas que la derecha durante el receso parlamentario de agosto, y ganaron el apoyo de más de dos docenas de representantes republicanos a una reforma migratoria con "camino a la ciudadanía".

Y para octubre, preparan un gran empuje nacional por la reforma integral, con acciones previstas en más de 60 ciudades de todo el país el 5, una en una acción de desobediencia civil frente al Congreso el 8, con posiblemente cientos de arrestados, y una Gran Marcha por una Reforma Migratoria con dignidad y Respeto y un alto a las deportaciones, en Chicago, el epicentro del movimiento pro-inmigrante que entró en erupción en 2006-07, el 12 de octubre.

Su principal demanda a los republicanos es que pongan la reforma migratoria a votación en el pleno de la Cámara. Pero ahora que la Pandilla de los Siete se ha disuelto, S. 744 es el único que pueden poner a votación. Y ya ellos dicen que hay suficientes votos en la Cámara Baja para aprobar la legislación, es necesario preguntar: ¿Realmente queremos que el Congreso apruebe S. 744? Si así es, cómo explicarán que la "reforma" acabó consolidando las mismas leyes draconianas que las mega-marchas de 2006-07 habían derrotaron cuando los republicanos las empujaban.

Las movilizaciones pro-inmigrantes convencieron a las grandes empresas que sólo podría obtener una reforma como la que quiere, es decir, con una expansión de los programas de "trabajadores huéspedes" por toda la economía, si admitía algún tipo de legalización para los indocumentados, de preferencia muy restringida.

Pero incluso si las corporaciones estadounidenses han sido claras en su apoyo a CIR, los trogloditas de su primer partido, los republicanos, ni siquiera permiten una de sus más restrictivas versiones. Y aunque el Grand Old Party le falle de vez en cuando al gran capital, éste siempre puede contar con el partido que el autor Kevin Phillips llamó, "el segundo más entusiasta partido capitalista de la historia", los demócratas, para velar por sus intereses.


CUANDO EL Senado aprobó S. 744, muchos inmigrantes indocumentados --aquellos que no encajan en las categorías favorecidas por el gran capital--estaban decepcionados, pero no sorprendidos. Por lo que se voltearon a luchar otra vez porque ya sabían que si una propuesta como la del Senado era promulgada, ellos serían los perdedores.

En los días que los legisladores empacaban sus maletas para sus vacaciones a finales de julio, nueve jóvenes indocumentados --seis que ya habían sido deportados y tres que viajaron a México para volver con los seis--reentraron a Estados Unidos en Nogales, Arizona, exigiendo que la administración Obama les permitiera regresar a sus hogares. Con el apoyo de Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes, que organizó una semana nacional de acciones poniendo de relieve el problema de la reunificación familiar, triunfaron.

Luego, durante las dos primeras semanas de agosto, 14 pacientes indocumentados en necesidad de trasplantes, y sus familias, se declararon en huelga de hambre, en Chicago, para demandar de los hospitales de la zona la atención médica que les había negado por falta de un número de Seguro Social o seguro médico. Uno más tarde murió. Mientras los republicanos tratan de desfinanciar la ley de salud de Obama, estos inmigrantes recordaron al mundo que ésta ya estaba "desfinanciada" para ellos.

Entre agosto y septiembre, un grupo de trabajadores huéspedes jamaicanos marchó al Edgewater Beach Resort, en Ciudad de Panamá, Florida, para exponer las "brutales condiciones de vivienda, cheques de cero dólares y amenazas por escrito con ser deportados por agentes inmigración en represalia por denunciar estos abusos" por parte de los empleadores del Servicio de Limpieza y Lavandería Mr. Clean. También pidieron a los representantes republicanos de Florida Jeff Miller y Steve Southerland a devolver el dinero que estas empresas han contribuido a sus campañas.

Inmigrantes africanos y de la comunidad LGBT se reunieron el 3 de septiembre para discutir estrategias para lidiar con una legislación, S. 744, que había eliminado un programa de diversidad y dejaba fuera la Ley de Unificación de Familias Americanas que permitiría a ciudadanos estadounidenses patrocinar sus parejas del mismo sexo. Y el 7 de septiembre, 90 activistas pro inmigrantes se reunieron en Chicago para discutir cómo seguir adelante con aquellos "tirados debajo del bus" por CIR, incluyendo inmigrantes indocumentados atrapados en el sistema de injusticia penal de Estados Unidos.

Muchos grupos inmigrantes se han opuesto de plano a la propuesta del Senado y planean como confrontarla, como la Campaña por la Dignidad, una coalición de grupos de base, que junto a varias docenas de otras organizaciones, sacaron una declaración de oposición al proyecto de ley instando a los demócratas progresistas a votar en contra si llegara al piso de la Cámara Baja. Pero los grados de oposición o criticismo han sido diversos, por diversas razones.

Otros, especialmente entre los activistas indocumentados, prefirieron minimizar sus críticas a S. 744 en solidaridad con los que aún siguen luchando por ella. Immigrant Youth Justice League, por ejemplo, declaró que no apoyaría el proyecto de ley del Senado y que dedicaría sus energías a la lucha contra las deportaciones. National Youth Immigrant Alliance se centró en el asunto de la reunificación familiar mediante la organización de la acción en Nogales de jóvenes indocumentados reentrando Estados Unidos.

Del mismo modo, Chicago Community and Workers' Rights manifestó que S. 744 no era la reforma por la que luchaban. Pero el grupo también dijo que seguiría asistiendo a eventos en apoyo de la reforma migratoria, eso sí, llevando sus propias banderas y consignas, específicamente en torno a un alto a las deportaciones y al E-Verify.


CON CIR moribunda en el Congreso y las elecciones del próximo año comenzando a apoderándose de la política, se abre una ventana de tiempo para el movimiento por la justicia para los indocumentados, no sólo "reforma", y para lograr una nueva unidad para avanzar esa lucha.

El modo de avanzar --hacia una justicia real para los inmigrantes indocumentados--ha sido propuesto por los propios activistas indocumentados, cuando éstos han puesto presión en el propio presidente Obama y las autoridades federales para que, ante la falla del Comgreso, ellos actúen para aliviar su situación.

Ellos han ganado importantes victorias de esta manera, por ejemplo, deteniendo muchas deportaciones, reentrando deportados, y apenas el año pasado, su lucha obligó a Obama a declarar un alto a las deportaciones para algunos jóvenes indocumentados con ciertas cualificaciones.

La reciente decisión de Obama de no extender este cese de las deportaciones a los padres de los jóvenes cualificados es un intento de presionar a los activistas indocumentados a ponerse en línea con CIR, respondiendo al hecho de que es cada vez menos probable que sea aprobada.

Pero como Adelina Nicholls, directora ejecutiva de la Alianza Latina por los Derechos Humanos de Georgia dijo, al National Journal. "Hay grupos que están por la reforma migratoria no importa cómo. Luego están grupos como el nuestro... que tenemos otra pista. La otra pista es Barack Obama". Su estrategia consiste en que los activistas presionen a la administración a "congelar" la población indocumentada, mediante una orden administrativa detener las deportaciones y emitir de permisos de trabajo.

Es tiempo pasarle la cuenta al presidente y demandar algún tipo de amnistía por orden ejecutiva. Pero para tener una oportunidad de éxito, esta lucha de convertirse en una lucha de, por y para todos los trabajadores. Nuestro primer desafío es el logro de esta unidad.

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