¿Huelga docente en Chicago?

Con el nuevo año comenzando, Lee Sustar reporta sobre la lucha del Sindicato de Maestros de Chicago por un nuevo contrato, y en defensa de las escuelas públicas.

CTU members protest against a school system that's "broke on purpose" (Bob Simpson | SW)

UNA BATALLA a tres bandas, entre un alcalde corta-presupuestos, un gobernador mata-sindicatos y los resolutos maestros de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés) podría dar lugar a una segunda huelga en cuatro años, este otoño.

Al centro de la contienda está el intento de obligar a los docentes de Chicago a pagar 7 por ciento de su salario base en costos adicionales a sus pensiones, revirtiendo un acuerdo hecho con el Sindicato de Maestros de Chicago (CTU, por sus siglas en inglés) en lugar de un aumento salarial. "Si la Junta Escolar impone un recorte del 7 por ciento en nuestros salarios, nos iremos a la huelga," dijo la presidenta de CTU, Karen Lewis, la primera semana de agosto en una conferencia de prensa.

El distrito escolar también aumentó la presión anunciando mil despidos y más recortes presupuestarios, afectando a la educación especial y forzando a los directores de las escuelas a eliminar posiciones.

Todos los indicadores apuntan a una huelga docente este otoño. Pero el panorama político ha cambiado desde que CTU ganó su huelga en 2012, con sólidos piquetes, protestas masivas y un amplio apoyo popular.

Esta vez, el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, quien ha visto su popularidad desplomada tras la estela de homicidios policiales de afroamericanos, ha suavizado su combativa retórica.

En vez, él está utilizando el estanco presupuestario estatal, creado por el gobernador republicano Bruce Rauner, para obligar a los maestros a aceptar una reducción salarial, eliminando el 7 por ciento que CPS contribuye a sus pensiones. Emanuel sostiene que la ciudad pagará $250 millones más para financiar las pensiones escolares, por lo que es tiempo de que los maestros paguen su parte.

Lo que el alcalde omite es el hecho de que la crisis de las pensiones fue creada por el mismo distrito escolar al no pagar esas contribuciones por una década. Como escribió el Coordinador de Personal de CTU, Jackson Potter: "No sólo son los maestros y para-profesionales contribuyentes que compartirán la carga de un aumento de impuestos a la propiedad, sino que además han sufrido despidos masivos, reducciones de programas, congelación de salarios, días feriados sin pago y un general descuido de las necesidades de sus aulas".

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LOS DOCENTES de Chicago ha estado trabajando por más de un año bajo una extensión del contrato ganado en 2012. El sindicato organizó una huelga de un día el 1° de abril para subrayar que los maestros y estudiantes no debieran tener que pagar por la crisis presupuestaria de Rauner. Con la acción se ganaron solidaridad generalizada de la clase obrera de la ciudad, pero en particular la de otros educadores y trabajadores del sector público.

La huelga provocó algún movimiento en la legislatura estatal, la que llegó a un acuerdo con Rauner para autorizar $215 millones para financiar las pensiones de los maestros de Chicago. Pero eso quedó muy por debajo de los fondos necesarios para cubrir el déficit de pensiones creado por años de pagos incumplidos por el distrito escolar.

Además, en agosto, CPS anunció un presupuesto de $5.750 millones, "balanceado" sobre el supuesto de que CTU aceptaría las masivas concesiones y que la legislatura estatal asignaría los fondos necesarios para cubrir los huecos.

El presupuesto, junto a los despidos, fue diseñado para presionar al sindicato a aceptar concesiones bajo la apariencia de un "sacrificio compartido".

"El Estado hizo su parte", dijo a la prensa el gerente de CPS, Forrest Claypool. "Los contribuyentes hicieron lo suyo. CPS ha hecho su parte. Necesitamos que los docentes también sean parte de la solución, no sólo para proteger sus propios puestos de trabajo y pensiones, sino también para proteger a nuestros hijos y para mostrar buena fe a los contribuyentes que trabajan duro y se están sacrificando por ellos y nuestras escuelas".

La retórica de Claypool muestra la ciudad está mejor preparada que las bravatas de Emanuel la última vez. Pero, en realidad, CPS, como CTU dice, está "quebrada a propósito".

Su presupuesto ha sido drenado constantemente por las escuelas chárter no sindicalizadas, los altos intereses pagados en bonos de deudas contraídas durante años de mala gestión y el dinero usado en engrasar la maquinaria del Partido Democrático, como el acuerdo de casi mil millones en bonos de gasto capital en medio de la crisis presupuestaria. Como la agencia de noticias Reuters señaló: "crecidos pagos de pensiones, el drenaje de reservas y la dependencia en la deuda han hecho la calificación crediticia de CPS, chatarra".

Pero con Rauner tratando de diseñar la quiebra de CPS con el fin de rasgar el contrato con CTU, Emanuel está apostando a que él puede vender al público, y a algunos miembros CTU, la idea de que el programa de austeridad del Ayuntamiento y los recortes salariales son la única alternativa.

El alcalde confía en el experimentado operador demócrata de Chicago, Claypool, quien tomó las riendas de CPS después de que un escándalo de corrupción obligó al previo gerente a renunciar.

La táctica de Claypool es intimidar a los maestros con despidos, recortes presupuestarios y amenazas de que lo peor está por venir, a menos que CTU acepte un contrato concesionario. Su última estratagema consiste en introducir una cuña entre CTU y el público, culpando a los docentes por el reciente aumento al impuesto a la propiedad.

Mientras tanto, el principal periódico de la ciudad, el Chicago Tribune, que denunció huelga del 1° de abril como una "pataleta", sigue machacando a CTU por negarse a poner un contrato concesionario propuesto al inicio del año a votación.

Aunque sea sólo una sombra del "periódico más grande del mundo" que antaño ostentaba ser, el Tribune mantiene su tradición anti-laboral dando voz a la clase capitalista de Chicago, dando a CTU el rol de villano, una vez reservado para los sindicatos ferroviarios, acereros y de las empacadoras.

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CONSIDERANDO LA importancia de esta lucha, no sólo para CTU, sino para el movimiento sindical, en general, y los trabajadores del sector público, en particular, uno podría pensar que los sindicatos de Chicago estarían movilizándose también. Por desgracia, este no es el caso.

A pesar del colapso de la popularidad de Emanuel, la Federación Laboral de Chicago se ha mantenido prácticamente en silencio sobre el último ataque del alcalde contra CTU, al parecer porque los sindicatos de la construcción y locales claves del sindicato transportista, los Teamsters, están aferrados a la vieja práctica de intercambiar contribuciones electorales por puestos de trabajo con la maquinaria demócrata, en el desarrollo de bienes raíces, obras públicas y otro similares.

Pero los sindicatos en Chicago e Illinois también han estado evitando una confrontación con Bruce Rauner, a pesar que gobernador planea reducir la compensación laboral e implementar leyes antisindicales. De hecho, AFSCME, el mayor sindicato del sector público estatal, ha estado cabildeando en la legislatura para eliminar su propio derecho a la huelga, supuestamente para prevenir que Rauner provoque una huelga o imponga un contrato sobre los empleados estatales.

Por lo tanto, CTU se encuentra encarando una posible huelga con pocos aliados sindicales de peso, con la importante excepción de SEIU Salud Illinois-Indiana.

Para superar este aislamiento y organizar el tipo de apoyo que la huelga de 2012 tuvo, CTU necesita construir sobre sus previos esfuerzos de abordar causas políticas y luchar en torno a los problemas más amplios de la clase obrera. Para esto, será útil que los maestros y sus partidarios evalúen las lecciones de esa experiencia, las positivas tanto como las negativas.

Un factor central en la triunfante huelga de 2012 fue la larga campaña previa que el sindicato docente desarrolló en cuestiones de raza y clase en la ciudad de Chicago.

En su reporte, Las Escuelas que los Niños de Chicago Merecen, los investigadores de CTU demostraron cómo la pobreza, la desigualdad y la segregación crearon "escuelas apartheid" que limitan las opciones de una población estudiantil abrumadoramente afroamericana y latina.

Mientras la mayoría de estos problemas se haya fuera de los asuntos de la negociación colectiva, así cómo están determinados por la ley laboral que los rige, y no fueron directamente abordados en el contrato, CTU dejó claro a los padres y la clase obrera de Chicago que estaba luchando no sólo por preservar el empleo de los maestros, sino también por defender la educación pública.

El sindicato docente enarboló los mismos temas del año siguiente, cuando Emanuel y la ex gerente de CPS, Barbara Byrd-Bennett, ordenaron el cierre de 50 escuelas por una supuesta falta de capacidad. El nivel de activismo sindical y comunitario en 2013 fue significativo, pero no suficiente presionar a los aliados afroamericanos y latinos de Emanuel en el Ayuntamiento a romper con él.

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POSTERIOR A esa derrota, CTU profundizó su participación en la política en conjunto con la maquinaria demócrata de Chicago, con agrios resultados.

En 2014, el sindicato respaldó al entonces gobernador demócrata Pat Quinn para su reelección, a pesar de sus políticas antisindicales y de designar al ex gerente de CPS, el también antisindical Paul Vallas, como su compañero de fórmula.

Al año siguiente, varios miembros de CTU corrieron para el Ayuntamiento, y una, abiertamente demócrata, salió elegida. La pieza central de este esfuerzo fue el apoyo del sindicato docente a Jesús "Chuy" García a la alcaldía, después de que una enfermedad impidiera a su presidenta, Karen Lewis, montar un ampliamente esperado desafío electoral contra Emanuel.

Sorprendentemente, García, Comisionado del Condado de Cook, obligó a Emanuel a una segunda vuelta, humillando a una de las figuras más poderosas del Partido Democrático. Pero si los miembros de CTU esperaban que García asumiera su demanda de mayores impuestos para los ricos y aumentar el gasto social, él rápidamente los decepcionó.

En un debate televisado con Emanuel, García hizo el punto de anunciar de que, si fuera elegido, él, como Emanuel, impondría presupuestos de austeridad en la ciudad. "Voy a dar a los sindicatos un montón de malas noticias, porque la situación es grave", dijo García. "¿Quién va a estar molesto? Probablemente los mismos sindicatos que ahora me están apoyando".

Aunque CTU no ha suministrado una contabilidad centralizada del dinero que gastó en la campaña de García, ni otros esfuerzos electorales, las sumas fueron sin duda considerables, y las elecciones consumieron el tiempo y energía que debieran haber sido ocupados en la negociación colectiva y en preparación para la lucha contractual.

Pero aún así, el sindicato ha mantenido su enfoque en cuestiones sociales y políticas, crucialmente, su apoyo a Las Vidas Negras Cuentan, cuando casi todos los demás sindicatos huían de la controversia.

Cuando un juez ordenó al alcalde hacer público el video de la muerte a tiros, a manos de la policía, de Laquan McDonald, CTU apoyó una protesta de emergencia en el Viernes Negro, enviando un mensaje telefónico a todos sus 28.000 miembros, durante el Día de Acción de Gracias, para instarlos a participar.

Más tarde, el sindicato docente invitó a organizaciones de Las Vidas Negras Cuentan a participar en la huelga y rally del 1° de abril, tras el cual supo resistir el ataque que la Orden Fraternal de la Policía instigó luego de que una oradora del movimiento criticara a la policía desde la tarima, por matar y abusar a los afroamericanos.

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LAS NEGOCIACIONES contractuales, sin embargo, han seguido siendo difíciles. En enero, CPS presentó a la presidenta de CTU una llamada "oferta seria" que contenía numerosas concesiones. Pero el Gran Equipo de Negociación de CTU, un organismo de maestros que incluye la mayor parte de la Mesa Ejecutiva del sindicato, votó en contra de presentar la oferta a los miembros.

Desde entonces, CTU ha estado reactivando los métodos de preparación para la huelga que utilizó en 2012, con el éxito de la huelga del 1° de abril siendo un paso importante en esa dirección.

Aún con complicadas restricciones legales sobre su derecho a huelga, CTU pudo haber salido a huelga en las últimas semanas del año escolar, pero los líderes sindicales decidieron no hacerlo porque una acción en ese momento podría haber jugado en las manos de Emanuel y Rauner.

Al parecer, el sindicato de maestros calculó que era mejor ocupar las semanas de verano y el comienzo del próximo año escolar para organizar a sus miembros y construir apoyo entre la comunidad. De hecho, el despido de 1.000 miembros de CTU durante el verano pudo muy bien haber sido concebido como una provocación para empujar al sindicato a una huelga prematura.

Sin embargo, a pesar de todos los agresivos ataques de Rauner y Emanuel y la inevitable confrontación por delante, hay varios elementos en esta lucha que favorecen a CTU.

Por un lado, sus miembros, en lugar de intimidarse por los despidos y los recortes presupuestarios, están cada vez más molestos por los sistemáticos ataques sobre su salario y la integridad de sus puestos de trabajo. Esos sentimientos son compartidos por un gran número de maestros en EE.UU., evidenciado por una exitosa huelga de maestros en Seattle y acciones laborales en Detroit, durante el año pasado.

Por otra parte, líderes sindicales progresistas han sido elegidos para encabezar locales en Los Ángeles, San Francisco, Newark y otras ciudades. Incluso el Sindicato Nacional Docente tomó nota de esto, y cambió su estancia de colaboración con la reforma escolar corporativa, hacia una mayor militancia sindical.

El factor más importante a favor de CTU, sin embargo, es la más amplia radicalización de la clase obrera, que encontró su expresión en la campaña electoral de Bernie Sanders.

Hace cuatro años, los esfuerzos de la CTU para exponer el desvío de los impuestos públicos, conocidos como TIF, a desarrollos comerciales parecían oscuros. Lo mismo puede decirse de la demanda del sindicato para que los grandes bancos renegocien tasas de interés con CPS para tomar ventaja de las actuales bajas tasas. La propuesta de un impuesto sobre las transacciones financieras parecía fuera de lugar, también.

Sin embargo, tras la campaña de Sanders, estas demandas son de repente parte del debate político del establecimiento, a pesar del giro derechista que Hillary Clinton realizó para apelar a republicanos en las elecciones generales. La demanda del sindicato docente por mayores impuestos para los ricos para pagar por la educación pública va a resonar con la clase obrera de Chicago y del país.

Igual de importante, los continuos asesinatos de jóvenes negros por la policía también han alimentado el descontento de la clase trabajadora a través de la ciudad. Manteniendo su apoyo a las protestas de Las Vidas Negras Cuentan, la CTU puede hacer una conexión crítica entre la falta de fondos para las escuelas y la falta de oportunidades económicas para los jóvenes de la clase obrera negra.

Si el pasado es una indicación, construir sobre la base de esas alianzas, y otras, será fundamental para la estrategia de huelga del sindicato.

La confrontación que se aproxima bien puede ser más dura y más larga que la huelga de 2012. Pero encarando los ataques del gobernador y del alcalde, la CTU tiene opciones: aceptar un acuerdo que podría retroceder décadas de progreso o intensificar la mayor batalla que el sindicato haya emprendido en toda una generación.

Traducido por Orlando Sepúlveda