Mayo 1° en lucha solidaria

Nicole Colson reseña porque este Día de los Trabajadores será una oportunidad para defender a los inmigrantes y para profundizar las conexiones entre los movimientos.

Protesters hit the streets of Austin, Texas, for a Day Without an Immigrant (Jeffrey Harland | Facebook)

UNA COSA, por seguro, puede ser dicho sobre Donald Trump: él está haciendo Estados Unidos protestar otra vez

Una, y otra vez.

Las Marchas de las Mujeres que tomaron las calles el día después de su inauguración fueron las manifestaciones de mayor magnitud en la historia estadounidense. Miles de personas participaron en una nueva forma de protesta, la ocupación de los aeropuertos, en respuesta a la prohibición de entrada a personas musulmanas. Y en abril vienen dos grandes movilizaciones por la justicia ambiental.

Ahora, con el régimen de Trump arremetiendo con redadas y deportaciones a través del país, activistas y organizaciones por los derechos de los inmigrantes están uniéndose a sindicatos y otras fuerzas para convertir este Primero de Mayo, el Día Internacional de los Trabajadores, en una demostración de solidaridad y lucha contra la agenda de Trump.

La urgencia de trazar una línea en el piso quedó clara después que la Casa Blanca incrementara la velocidad de su aparato de deportaciones. A través de los EEUU, la Oficina de Inmmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), o 'la migra' como popularmente se le conoce, ha estado arrestando inmigrantes bajo el menor pretexto, sin atención a cuánto tiempo llevan viviendo en el país, a las familias que dependen de ellos, o a los lazos que tienen con sus comunidades.

A finales de marzo, agentes de ICE, con armas en mano, allanaron una casa en Chicago y dispararon a un hombre que alegaron apuntó un arma contra ellos. Todos en la casa tenían documentos, y miembros de la familia dicen que el padre herido no cargaba arma alguna, y que ni siquiera es dueño de una.

ICE está específicamente atacando activistas por los derechos de los inmigrantes y a las ciudades santuario con el propósito de infundir terror en comunidades enteras y mandar una advertencia a quienes quisieran oponer esta ofensiva: 'manténganse en las sombras, o les toca a ustedes'.

Pero mientras estos arrestos y redadas alimentan el miedo entre los inmigrantes, también encienden la rabia y una determinación para luchar, alentando los llamados a marchar y protestar el Primero de Mayo.

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GRUPOS POR los derechos de inmigrantes, liderados por el Movimiento Cosecha, están tomando la delantera en organizar "Un Día sin Inmigrantes". Su manifiesto afirma: "No iremos a trabajar, no iremos a la escuela, y no compraremos nada. Vamos aclarar que este país no funciona sin inmigrantes. Este es sólo el comienzo de nuestra lucha por protección permanente, dignidad y respeto".

El llamado a "Un Día sin Inmigrantes" se remonta a las mega-marchas inmigrantes del 2006, organizadas bajo el mismo eslogan. Entonces, como ahora, con los republicanos en control de ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca, quienes nos oponemos a la xenofobia y el miedo nos movilizamos para confrontar la ola represiva batiendo nuestras comunidades.

Más de un millón de personas salieron a marchar en Chicago, Nueva York, Los Ángeles y muchas otras ciudades, en uno de los paros laborales más extensos de la historia estadounidense. El auge opositor derrotó una legislación federal anti-inmigrante que hubiera criminalizado a toda persona indocumentada, así como a todo que los asistiera de cualquier manera.

Quienes hoy organizan para el Primero de Mayo ven el día como una oportunidad para tejer juntas varias luchas y construir solidaridad entre movimientos, como ocurrió con las Marchas de las Mujeres.

Como lo fue en el 2006, la elección del Primero de Mayo (conmemorado a través del mundo como un feriado obrero, excepto en EEUU, de donde se originó) es un reconocimiento al poder social de la clase obrera, y de los trabajadores inmigrantes en particular. Y es alentador ver a los sindicatos preparándose para tomar acciones en ese día.

El mes pasado en Los Ángeles, miembros de Trabajadores Unidos del Oeste--Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicios (SEIU-USWW, por sus siglas en inglés) votaron con unanimidad para salir a la huelga el Primero de Mayo. La revista de asuntos laborales, Labor Notes, reportó que más de 600 conserjes confluyeron en el auditorio del sindicato para el voto, una presencia muchísimo mayor que en una asamblea de miembros típica, gritando: "¡Huelga, Huelga!"

"El presidente está atacando a nuestra comunidad", dijo Tomás Mejía, delegado de planta, a Labor Notes "Los inmigrantes hemos ayudado a formar esté país, hemos contribuido a su belleza, pero el presidente nos está atacando como criminales".

Ricardo Flores, trabajador en una fábrica de alimentos y miembro de Brandworkers, parte de la Alianza de Trabajadores de Cadenas de Alimentos--una red de más de 300.000 trabajadores agrícolas, mesoneros, cocineros, y manufactureros de alimentos, que también apoya la huelga del Primero de Mayo--relató a Sarah Lazare, de Alternet, que:

Mis compañeros de trabajo y yo tuvimos que tomar una decisión: o esperar a que Trump irrumpa en nuestras vidas y familias, o unirnos y luchar. Decidimos luchar hasta el fin porque es mejor tomar un chance por la justicia que sufrir una miseria garantizada.

David Huerta, presidente de SEIU USWW comentó a BuzzFeed News: "Entendemos que hay riesgos involucrados en irse en huelga, pero estamos dispuestos a tomarlos para avanzar en este momento, cuando los más marginados están en la mira de esta administración".

Miembros de la Asociación de Educadores de Seattle (SEA, por sus siglas en ingles) están entre quienes están considerando la huelga el Primero de Mayo. El 13 de marzo, su Asamblea de Representantes votó por tomar un voto en cada locación sobre si salir a la calle el Día de los Trabajadores.

Si los más de 5.000 miembros de SEA se lanzan en huelga, los inmigrantes de la ciudad y del país recibirían un importante mensaje sobre el número de personas que los apoyan, así como la administración Trump recibirá una desafiante demostración contra sus ataques a los derechos laborales, en general, y a la educación pública, en particular.

En Los Ángeles, los Maestros Unidos de Los Ángeles (UTLA, por sus siglas en inglé) han hecho un llamado al Superintendente a cerrar las escuelas públicas el Primero de Mayo en reconocimiento a que "los estudiantes en ese día van a estar mejor con sus familias, con sus comunidades, y ojalá participando,", como explicó el presidente de UTLA en una rueda de prensa de la Coalición del Primero de Mayo de Los Ángeles.

En marzo, la Cámara de Delegados del Sindicato de Maestros de Chicago (CTU, por sus siglas en inglés) aprobó un período de un mes para discutir sobre como participar para demostrar solidaridad con las víctimas de las redadas de Trump y para llamar atención a la crisis afectando a la educación pública.

La huelga durante el Primero de Mayo también estuvo bajo consideración, a pesar de que CTU no puede legalmente aprobar tal huelga bajo la ley del estado. Sin embargo, la presidente Karen Lewis le dijo a periodistas, con cortes presupuestarios y reducciones de días de clase llegándole a muchas escuelas, las acciones pueden ser inevitables.

"Si la Junta sigue con la amenaza de cancelar tres semanas escolares (representando una reducción salarial a los maestros también), veríamos sus acciones como una violación masiva a nuestro contrato," dijo Lewis, "que podría provocar una huelga".

El 5 de abril, la Cámara de Delegados de CTU aprobó una resolución invitando a sus miembros a participar en las acciones del Primero de Mayo, incluyendo hacer efectivo un día personal, que bajo contrato los maestros de Chicago gozan. De esta manera CTU reivindica su compromiso solidario con las comunidades inmigrantes y con hacer la lucha por la justicia social un elemento clave de su organización.

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MÁS ALLÁ del movimiento laboral, activistas universitarios están comenzando a organizarse alrededor del potencial llevar sus luchas al Primero de Mayo y vincularse a la lucha mayor por los derechos de los inmigrantes.

Los derechos de los estudiantes indocumentados son obviamente una preocupación primaria, con esfuerzos organizativos locales enfocados en construir redes de respuesta rápida y empujar a cada administración universitaria a declarar su entidad un "campus santuario" y rehusarse a colaborar con ICE.

También existe el potencial acciones coordinadas con el Movimiento por las Vidas Negras, con una serie de eventos de educación política y movilizaciones extendiéndose desde el 4 de abril, 50° aniversario del discurso "Más Allá de Vietnam" de Martin Luther King, al Primero de Mayo, enlazando asuntos de justicia económica y racial.

Según el portal Mic.com, en marzo, "Más de 50 organizaciones representando a afroamericanos, hispanos, indígenas, LGBTW, refugiados, inmigrantes, trabajadores y los pobres colaborarán desde el 4 de abril hasta el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, cuando lanzarán protestas masivas a través del país".

"Aunque los resultados electorales mostraron una cosa, la realidad es que la mayoría de nosotros estamos bajo ataque, y este es un momento para nosotros dar un paso hacia la unidad," dijo a Mic.com, Navina Khanna, directora de la Alianza del Trabajo de Salud, Ambiente, Agricultura y Alimentación. "Esto es para aprender realmente a ver nuestros asuntos como uno, y nuestras luchas como una".

Maurice Mitchell, un organizador con el Movimiento por las Vidas Negras, explicó a Alternet: " Es nuestra evaluación que ahora, más que nunca, es crítico que nuestros movimientos por distintas comunidades encuentren maneras de colaborar. Pensamos que el Primero de Mayo presenta una oportunidad particular para que gente de distintos sectores y comunidades encuentren una causa común".

Lo que está en juego en oponernos a la agenda racista y anti-laboral de Trump nunca ha sido más importante. El Primero de Mayo se está vislumbrando como un día importante en esa lucha, pero le toca a los activistas comenzar a construirlo desde ya--en nuestros sitios de trabajo, educación y comunidades--para hacerlo exitoso y mandar recordar claramente el lema del movimiento obrero: Una ataque contra uno, es un ataque contra todos.

Como explicó Maria Helena Hernández, una inmigrante indocumentada, miembro de la Coalición por Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles, en una rueda de prensa: "Tenemos que luchar, y si no nos quieren en este país, pues nos tendremos que ir peleando, no en nuestras rodillas".

Traducido por Alejandro Q.