Ocupa llegó para quedarse
Con el 17 de noviembre listo para ser su siguiente día de acción nacional, el Movimiento Ocupa enfrenta muchos desafíos--pero ya ha definido una nueva era de resistencia.
LA PRIMAVERA fue árabe y hubo un caliente verano en Europa. Pero el otoño ha pertenecido a Wall Street--a Ocupa Wall Street, eso es.
El Movimiento Ocupa tiene menos de dos meses de edad, pero ya ha transformado la política y ha dado forma al oculto y largo descontento de la clase obrera en Estados Unidos, resucitando su rica tradición de protesta, energizando las luchas en curso, y--con la demostración del 2 de noviembre en Oakland, California, cerrando el quinto puerto del país--restableciendo la huelga general como arma de lucha política.
Y ahora hay inspiradoras nuevas iniciativas que seguir, incluyendo el llamado de Ocupa Wall Street en Nueva York a solidarizar con los sindicatos, y otras fuerzas, a un día de acción nacional, el 17 de noviembre. Esta convocatoria ofrece la oportunidad de tomar la energía desplegada en Oakland y llevarla a ciudades de todo el país. Es el próximo paso crucial para el movimiento a nivel nacional.
Los logros de Ocupa han sido duramente ganados, y muy valiosos por esta razón. Cada semana ha traído consigo nuevos retos, a los que el movimiento ha salido a su encuentro y superado, una y otra vez. Cuando el alcalde Michael Bloomberg arrojó la policía de Nueva York sobre OWS en septiembre, el número de personas acudiendo al Parque Zuccotti creció. Cuando luego trató de despejar el parque--para "limpiar", aseguraba--los sindicatos neoyorquinos lideraron la movilización de miles durante la noche para defender el campamento.
Al otro lado del país, en Oakland, Jean Quan--la alcalde más liberal del país--dio su visto bueno al asalto policial sobre el campamento Ocupa, convirtió el centro de la ciudad en una zona de guerra, y casi matando al veterano de guerra, Scott Olsen. Pero Ocupa en Oakland se negó a ser intimidado. Sus activistas volvieron al día siguiente a retomar la Plaza Oscar Grant, y votaron abrumadoramente por una huelga general el día 2 de noviembre, honrada por miles de trabajadores y estudiantes.
No en todas las ciudades han los manifestantes sido igualmente victoriosos contra similares ataques--sean estos ideológicos, políticos, o jurídicos. En Chicago, uno de los movimientos de más larga duración fuera de Nueva York, la ciudad ha exitosamente bloqueado los intentos de los activistas para establecer un campamento permanente. En otras ciudades, la policía ha hostigado y cerrado los campamentos Ocupa.
Pero incluso en estos lugares, los activistas reportan la continuación de Ocupa, sus actividades y debates, que reúnen y forman redes de gente comprometida con la lucha--en otras palabras, un movimiento tomando nuevas formas para adaptarse a diferentes situaciones.
Por eso, la afirmación del New York Times el fin de semana último de que el movimiento había alcanzado "una encrucijada" y que "las señas parecían apuntar hacia el fin de Ocupa Wall Street" fue un obituario prematuro.
De hecho, esta semana podría ser una de los más excitantes para el movimiento. En California, 9 de noviembre se inició una semana de accines para "Re-Fondear la Educación Pública", en protesta por el aumento del 200 por ciento en la matrícula en las universidades estatales el año 2008, encima de los masivos recortes a la educación pública en su conjunto.
Y a nivel nacional, el día de acción nacional convocado desde Nueva York para el 17 de noviembre puede proporcionar un punto focal para todos los que siguen el Movimiento Ocupa. La lista de sindicatos neoyorquinos respaldando la convocatoria es larga y sigue creciendo: la Federación Unida de Maestros, la Unión de Trabajadores del Transporte, el Sindicato Internacional de Empleado de Servicios (SEIU), la Asociación de Empleados Federales, Estatales, de Condados y Municipalidades (AFSCME) Local 37, los Trabajadores de la Comunicación de América (CWA) y muchos más.
El 17 de noviembre es la próxima parada para Ocupa, trayendo una nueva oportunidad para fortalecerse y para construir lazos con los sindicatos, organizaciones comunitarias y otros.
UN MODO de medir el impacto del Movimiento Ocupa es el furioso ataque que ha recibido de varias y diversas instituciones de la elite norteamericana, a pesar de las verbales expresiones de apoyo por parte de los líderes políticos--en su mayoría demócratas.
Sus acciones hablan más que sus palabras. Los alcaldes demócratas han aumentado la represión sobre los campamentos Ocupa en todo el país, pero sufrieron un revés cuando el brutal ataque policíaco sobre Ocupa Oakland se encontró con la masiva indignación de sus activistas. En otras ciudades, sin embargo, el acoso, los arrestos y los intentos de desalojos han continuado.
Luego está la creciente campaña de desprestigio. En Oakland, el tono de los medios cubriendo la huelga general cambió literalmente durante la noche; de un reconocimiento a regañadientes de que decenas de miles de personas habían alzado su voz, pacíficamente, pero con fuerza; a los alarmistas reportes a medianoche de que la ciudad descendía en el caos, debido al enfrentamiento entre la policía y un número relativamente pequeño de manifestantes.
En Nueva York, la ofensiva ideológica está siendo dirigida por el vil New York Post--cuyo dueño es el infame Murdoch--que publicó una editorial, titulada "¡Basta!", declarando que era "hora de reclamar el Parque Zuccotti--y la dignidad de Nueva York". Esto fue seguido por un obsceno "exposé", escrito por una periodista del Post que pasó una "noche en medio de la anarquía en Zuccotti", y que luego lista todos los rumores, discordia y violencia que ella pudo exprimir.
Cada movimiento social que alcanza este protagonismo se convierte en el blanco de este tipo de campaña de desprestigio, diseñada para retratar a los activistas como irresponsables, locos y fanáticos, y para socavar el apoyo público. El odio del New York Post debe ser una insignia de honor para el movimiento.
Es importante destacar, sin embargo, que el ataque de los medios no ha desacreditado al movimiento. La opinión pública se ha inclinado cada vez más en favor de Ocupa. Por ejemplo, una reciente encuesta encontró que el número de personas que tienen una impresión favorable de Ocupar Wall Street es dos veces mayor de aquellos que favorecen Wall Street.
También hay problemas reales que el movimiento enfrenta.
Por un lado, los reportes de los medios sobre crímenes y violencia, incluyendo asalto sexual, en los campamentos pueden ser sensacionalistas, pero no son totalmente mentiras. En particular, las tensiones han aumentado en donde la policía ha dirigido a personas con problemas mentales o de abuso de sustancias a los campamentos en un obvio intento de provocar un conflicto.
En Nueva York, los activistas han respondido creando de un grupo para prestar apoyo a aquellos que han sido atacados en incidentes sexistas, racistas u otros, organizando patrullas comunitarias, y trabajando en soluciones de justicia que no impliquen llamar a la policía.
Tales iniciativas son importantes para el futuro del movimiento. Los casos de violencia y acoso son más aislados de los que medios reclaman, pero ninguno puede ser tolerado.
En algunas ciudades se ha producido divisiones entre la mayoría de los activistas de Ocupa y una minoría que dice ser más radical. En Portland, Oregon, por ejemplo, algunos activistas han formado lo que llaman "El Verdadero Ocupa", y en un e-mail, el grupo tomó la responsabilidad por actos de vandalismo contra sucursales de los bancos Chase y Wells Fargo.
Los activistas de Ocupa no deben dejarse engañar por los intentos de hacer que nos vigilemos los unos a los otros. Pero al mismo tiempo, debemos ser francos cuando en el movimiento debatimos tácticas y estrategias. Necesitamos un movimiento que fomenta y valora la participación activa y significativa de todos los que se ha comprometido con la lucha.
OTRA PREGUNTA en la mente de cada simpatizante de Ocupa es qué hacer cuando el invierno entre en pleno vigor. En muchas partes del país, mantener un campamento permanente será en un enorme desafío.
En Nueva York, el movimiento hace planes para mantener la ocupación del Parque Zuccotti durante el invierno, y el hecho de que esta sea una posibilidad es testimonio de su fuerza. Pero en otras ciudades, especialmente en el noreste y medio oeste americano, muy pronto será imposible mantener un campamento al aire libre.
Entonces surge la pregunta de con qué sustituir los campamentos--como ya lo han hecho en ciudades como Chicago, donde a los activistas se les impidió establecer un campamento desde el principio.
La ocupación de espacios públicos, al aire libre, ha sido una parte vital del movimiento Ocupa. En el nivel más básico, ha sido el punto de encuentro para personas que han pensado y sentido lo mismo, finalmente juntándose. También son el lugar de las asambleas y los eventos educativos.
Tener un punto focal tangible ha sido fundamental para conectar Ocupa a otros movimientos y luchas. En Nueva York, por ejemplo, el Parque Zuccotti es el destino habitual de manifestaciones de todo tipo. Va a ser difícil reproducir estas características sin un campamento público.
En algunas ciudades, será posible ocupar un edificio público para que sirva el mismo propósito que los campamentos. Por ejemplo, en ciudades de todo el país, sucursales de las bibliotecas públicas están siendo cerradas debido a los recortes presupuestarios. Lo mismo con las escuelas--la misma noche en que los manifestantes ocuparon la Plaza Oscar Grant, la Junta Escolar de Oakland votó por cerrar cinco escuelas primarias para finales del año.
Edificios como estos podrían ser los nuevos sitios de las ocupaciones, demandando que deben ser puestos al uso público de nuevo. Por supuesto, estas serán combatidas por la policía. Pero Ocupa ha salido victorioso contra la policía antes, incluyendo en la defensa de los campamentos al aire libre. La clave para cualquier ocupación de edificios será la acción directa masiva, respaldados por la amplia gama de fuerzas que han prestado su apoyo al movimiento.
En otros lugares, puede que tenga más sentido establecerse en el espacio interior en una institución solidaria--un centro sindical o una iglesia, por ejemplo. Lo importante será mantener el espacio lo más abierto y central posible para que la gente pueda seguir encontrando su camino hacia el movimiento Ocupa.
NINGUNA LUCHA, ni siquiera la más revolucionaria, sigue siempre el mismo ritmo a la victoria. Hay momentos de calma, cortos o largos, seguidos por acción renovada, que puede surgir tan impredeciblemente como los primeros pasos.
No será diferente con el Movimiento Ocupa. De hecho, la experiencia en las diferentes ciudades ya ha reflejado este ciclo de alzas y bajas, a veces en los bastiones como Nueva York, pero sobre todo en lugares donde el movimiento es más débil, y por lo tanto más vulnerable.
Pero pase lo que pase de aquí en adelante, es importante mantener una perspectiva amplia en la mente. La lucha de Ocupa ya ha tenido un efecto transformador. Ha puesto bajo la luz la enorme desigualdad en EE.UU. y la corrupción del poder político y empresarial. Ha comenzado la resurrección de la tradición de la protesta política y revitalizado las luchas y organizaciones existentes--el movimiento laboral entre otros.
Y al menos tan importante como cualquier otra cosa, Ocupa ha inspirado a miles de personas a hacer algo acerca de lo que está mal en la sociedad, impregnándoles con la sensación de que lo que hagan al respecto cuenta.
Esos efectos no van a desaparecer, no importa lo que pase con los campamentos Ocupa.
Es imposible predecir el curso exacto, pero cualquiera que es parte del movimiento debe tener en cuenta los elementos que contribuyeron al extraordinario éxito de Ocupa hasta el momento--sobre todo, su espíritu de solidaridad y las conexiones que ha hecho con otras luchas. Ampliar estas conexiones y fomentar nuevas continuará a pesar del despiadado invierno.
La lista de lo que podemos hacer sigue creciendo y creciendo cada vez que los activistas se reúnen. En un número de ciudades, Ocupa han comenzado a organizarse contra la epidemia de las ejecución hipotecaria, incluyendo la adopción de medidas para impedir que la gente sea expulsada de sus hogares. El apoyo de Ocupa a las luchas sindicales en curso está probando ser muy valioso. Las protestas Ocupa están desafiando a los políticos por suprimir nuestro derecho a la libertad de expresión y a la asamblea pacífica. Y sobre todo, Ocupa continua exponiendo la codicia y el poder del 1 por ciento.
Todo esto representan piezas del futuro del movimiento. Pero el primer paso en ese camino debe ser el 17 de noviembre.
El día de acción para esa fecha puede proporcionar un foco inmediato de activismo. Los trabajadores pueden participar con sus compañeros de trabajo en lo que esté planeado para ese día en su ciudad, y los estudiantes pueden comenzar a construir desde ahora para la acción con una serie de eventos conduciendo al 17 de noviembre. Toda organización y movimiento que se ha vinculado con Ocupa debe movilizarse.
El Movimiento Ocupa está haciendo historia--pero su mayor potencial aún está por delante.
Traducido por Orlando Sepúlveda