Cómo pudo el monstruo ganar

Nadie esperaba que Trump ni siquiera fuera el candidato republicano, lo que hace su triunfo aún más sorpresivo. Pero el primer paso es entender por qué ocurrió.

Republican presidential candidate, Donald Trump (Gage Skidmore)

UNA INTERMINABLE, miserable campaña presidencial ha terminado con el resultado menos imaginado.

Varios lectores de Socialist Worker, con hijos jóvenes, comentaron durante la noche en las redes sociales que durmieron a sus hijos con la seguridad de que el monstruo no ganaría, y que temían tener que explicar cómo "eso" pudiese haber sucedido. Todos compartimos el sentimiento.

La victoria de Donald Trump expone la descomposición que vive el sistema político norteamericano luego de décadas de gobiernos bipartidistas oligárquicos.

Y aun así él gano la elección presidencial de los Estados Unidos. Qué gran testimonio para la "democracia más grande del mundo."

Tomará días, sino semanas, para procesar totalmente las consecuencias de la elección de Donald Trump como próximo presidente. Nadie esperaba que ganara la candidatura republicana, mucho menos la presidencia. Por supuesto, su victoria implica un vuelco político nacional e internacional en una escala impredecible.

Mucho será dicho en las próximas semanas de cómo estas elecciones demuestran lo irremediablemente conservador y atrasado que es Estados Unidos. La victoria de Trump es ciertamente debida en parte a su apelo al nacionalismo, la xenofobia y la islamofobia. La extrema derecha ha sido fortalecida por la campaña de Trump, y la izquierda tendrá que figurar como confrontarla.

Pero si queremos salir victoriosos de esa tarea y construir una izquierda fuerte debemos tener claridad acerca de qué fue lo que derivó en este terrible resultado. Socialist Worker intentará tomar estas preguntas con la profundidad que requiere en los próximos días, pero unas conclusiones iniciales son necesarias.

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HABIENDO ABANDONADO los recursos retóricos para brindar confianza a la base más liberal del Partido Demócrata, para así poder captar los votos moderados y de conservadores de sepa, Clinton le entregó a Trump el camino para afirmar que su programa reaccionario beneficiaría a la mayoría del pueblo, quienes han visto sus condiciones de vida estancadas y en baja, incluso en el periodo de "recuperación" de la Gran Recesión.

La base liberal demócrata acompañó a Clinton. Según los datos de boca de urna ella ganó el 88 por ciento del voto afroamericano y el 65 por ciento del voto latino. Fueron los votantes golondrina que Clinton coqueteó los que se mantuvieron con Trump.

Trump puede terminar perdiendo el voto popular. pero su victoria está asegurada gracias al, para nada democrático, Colegio Electoral, consagrado en la Constitución de los esclavistas, el que otorga una excesiva influencia a los estados rurales, tradicionalmente conservadores.

Sin embargo, con todo lo que sabemos de él luego de esta campaña, ¿por qué tanta gente votó por Trump?

Sus promesas de defender "al de abajo" son una sarta de mentiras para camuflar una agenda política que va a beneficiar al 1 Por Ciento con dádivas fiscales y más. Pero la promesa de Clinton de continuar el intolerable estatus quo no se consolidó como una alternativa real para la gente que ya no lo puede soportar.

La campaña de "izquierda" de Bernie Sanders por poco incómoda a Clinton al apelar a los trabajadores a desafiar a lo que él llamó la "clase multimillonaria". Clinton, quien ha pasado su carrera política congraciándose con este sector, logró enterrar el mensaje de Sanders. Y, en lugar de continuar con su "revolución política", Sanders abandonó su posición para brindarle el apoyo a Clinton.

Clinton, Sanders y muchos otros políticos del establecimiento, incluso algunos republicanos, criticaron las barbaridades de Trump. No obstante, por no reconocer los reclamos económicos sobre los que construyó su campaña, le dejaron vía libre para canalizar ese legítimo resentimiento hacia una política de odio hacia chivos expiatorios.

Incluso cuando Clinton enfrentó al racismo, la misoginia, la xenofobia y la islamofobia de Trump, ella sonó falsa y hueca. Como la personificación de un político del establecimiento, Clinton acarrea la responsabilidad, muchas veces directa, por las políticas de encarcelación masiva de hombres afroamericanos, las extensas deportaciones de inmigrantes y las guerras sin fin de Afganistán e Irak, las cuales no hicieron más que echarle leña al fuego al fanatismo anti-árabe y anti-musulmán.

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EL RACISMO fue un tema central en la campaña de Trump desde el inicio, cuando se refirió a los inmigrantes mexicanos como violadores. Pero mientras los reaccionarios más abiertos de la denominada derecha alternativa han sido un elemento fundamental de apoyo para Trump, el racismo por sí solo no puede explicar por qué estados y condados que votaron por Barack Obama en 2008 y en 2012 se alejaron de los demócratas esta vez.

Algunos de estos votantes se hayan en estados donde Hillary Clinton era favorita, como Pennsylvania y Wisconsin, y allí fue donde Trump obtuvo puntos con su argumento acerca de la pérdida de los trabajos norteamericanos a manos de la creciente inmigración y los tratados de libre comercio. Fue otra mentira grotesca. Pero la verdad, que las crecientes penurias económicas se deben a la creciente inequidad que beneficia al 1 Por Ciento, no fue un tema del que Hillary Clinton quisiera hablar.

La ironía de este resultado es que Clinton y el resto de los demócratas del establecimiento creyeron que Trump sería el oponente ideal. Es un bufón, demasiado extremo para ser electo, se decían a sí mismos. Todo lo que Clinton tenía que hacer para derrotar a Trump era "parecer presidenciable" y ofrecer su "experiencia" y "preparación".

Pero el cerebro del Partido Demócrata no entendió lo sucedido durante los 8 años de la presidencia de Obama, cuando respondieron a la Gran Recesión inyectando dinero a los banqueros, mientras apostaron al neoliberalismo y la austeridad, con recortes para equilibrar el presupuesto sobre las espaldas de los trabajadores.

La condición de vida de millones de norteamericanos se ha deteriorado o estancado. Así que cuando Trump denunció la pérdida de trabajos y acusó a Clinton y a los demócratas de tirar a la gente a los lobos, un sector de la población creyó – erróneamente, pero apremiado por la situación – que alguien entendía su pesar.

Mientras tanto, la respuesta de Clinton a la promesa de Trump de "hacer América grandiosa otra vez" fue: "Un momento. América ya es grandiosa".

Cuando llegó el momento de votar, la suficiente cantidad de gente, en los estados precisos, optó por diferir. Decidieron castigar a la candidata del establecimiento en favor del "afuerino".

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LOS MEDIOS de comunicación quedaron estupefactos por el resultado, por lo que habrá una lucha para explicar estas elecciones: una población esencialmente conservadora, el racismo irreparable de todos los trabajadores blancos, incluso el impacto de Jill Stein, del Partido Verde, cuyo mayor crimen fue insistir en que el "mal mayor" no puede ser detenido por el "mal menor".

No debemos aceptar estas respuestas simplistas. Uno de los primeros desafíos para la izquierda será el de explicar que sucedió y toda la complejidad que acarrea. Pero hay aún más desafíos que enfrentar.

Como la izquierda radical advirtió, desafiando los llamados a la moderación de parte de los liberales, la derecha se ha envalentonado por el trumpismo y necesita ser confrontada. Pero no podemos dejar que los responsables de este desastre apunten como culpables a los más reaccionarios fanáticos. Clinton, Obama y los demócratas deben explicar porque no tenían nada para ofrecer como alternativa a Trump.

Tenemos mucho trabajo por delante, comenzando por hoy, para construir una alternativa real de izquierda que reconozca la miseria y el sufrimiento que tanta gente debe soportar; que haga frente a estas condiciones política y prácticamente; construyendo una organización capaz de contrarrestarlo.

Un gran número de personas ya se encuentran horrorizadas por Trump y están determinadas a actuar para probar su punto. Muchos más se verán alentados a luchar contra las barbaridades de una derecha arrogante que abusa, esa es la lección del avance de la derecha en las últimas elecciones. Al final, al menos una parte de aquellos que votaron a Trump lograrán entender que detestan lo que él representa.

Por el momento necesitamos comenzar a construir esa resistencia desde abajo. El primer paso es entender las lecciones e implicaciones de esta elección, y afrontarlas. Ese es nuestro punto de partida para avanzar.

Traducido para Socialismo o Barbarie por Nuevo MAS.