México: Alzas y alzamientos

Desde los primeros días de 2017, México fue sacudido por una oleada de protestas, marchas y bloqueos en respuesta a los fuertes aumentos en los precios del combustible, popularmente conocido como el gasolinazo, lo que probablemente llevará a mayores precios en toda la economía. Luis Rangel, miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores de México (PRT), habló con Eva María sobre los desafíos y oportunidades que hoy enfrentan los socialistas y la izquierda en México.

Mass protests in Mexico City against President Enrique Peña Nieto's planned gas price hikes (ProtoplasmaKid)

¿CUÁL ES el carácter social de la nueva oleada de movilizaciones contra el Gasolinazo? ¿Qué sectores están involucrados?

EL CARÁCTER social de las protestas es, de entrada, muy amplio y extendido. Al mismo tiempo ha juntado una gama muy amplia de sectores sociales, desde campesinos que verán sus ingresos reducidos por el costo del transporte de sus productos, a personas de clase media que no pueden llenar el tanque de sus autos particulares en las ciudades.

Sin embargo, lo más destacable es que en esta nueva ola de movilizaciones hay protestas de masas en lugares del norte del país que típicamente no se movilizan, como es el caso de Tijuana, Rosarito, Monterrey y Ciudad Juárez, entre otras, o en lugares del occidente como Colima y Guadalajara. En general, las protestas se han presentado en las siguientes formas: marchas masivas, bloqueos carreteros o liberación de casetas de peaje en carreteras.

Adicionalmente, durante algunos días de la semana pasada, se registraron saqueos a centros comerciales; esto es un punto importante para hacer un análisis de la situación, pues si bien se ha comprobado que en varios lugares, los saqueos fueron organizados por grupos afines al PRI, consideramos que es un exceso asumir que todos los saqueos y quienes participaron de ellos son provocadores. Más allá de maniobras para confundir, infundir miedo y justificar la represión, estos eventos deberían ser vistos críticamente como un elemento que expresa un profundo malestar y enojo social, a veces incluso porque la izquierda revolucionaria es muy pequeña y sin politización alguna.

¿QUÉ INFLUENCIA han tenido otras recientes movilizaciones masivas en México, como aquella por los desaparecidos de Ayotzinapa?

ESTA NUEVA explosión no podría explicarse sin Ayotzinapa y el movimiento #yosoy132 en 2012. El gobierno de Peña Nieto ha sido uno de los más cuestionados en las últimas décadas y cada nueva oleada de movilizaciones masivas deja una estela de pequeños colectivos, agrupaciones sobre temas diversos que en general no son muy numerosas, pero son muchas y de una u otra forma sirven como "columna vertebral" para articular las protestas en la oleada siguiente.

Al mismo tiempo, y esto no lo acaban de entender la mayoría de los comunicadores de los grandes medios, no se trata solamente del gasolinazo (ya de por sí muy preocupante) sino un cúmulo de agravios y ofensas del régimen, encabezado por Peña: Ayotzinapa (que es uno de los miles de casos de desaparición en el país como otros), masacres como las de Tlatlaya o Nochixtlán (más de 150 mil homicidios) o los 7 feminicidios diarios. En lo político, el gobierno de Peña Nieto se ha caracterizado por "acabar de matar" a la constitución de 1917 (emanada de la Revolución Mexicana), el "pacto social" sobre el que se erigió el estado mexicano en el siglo XX.

Con la reforma energética, el petróleo, hasta ahora monopolio del estado, ha sido entregado nuevamente a las trasnacionales que Cárdenas expropió; si a esto se suman los surreales casos de corrupción, las concesiones mineras (al menos 20 por ciento del territorio nacional), ¡la invitación a Trump como candidato a México!, entre otras medidas, se puede explicar no solo la debilidad y poca credibilidad del gobierno en turno, sino también, visto de conjunto, una profunda crisis del régimen, el nuevo estado "oligárquico-neoliberal" que sustituyó al "bonapartista sui géneris" del siglo XX. No es ya "una gota que derrama el vaso", sino un clima de constante crisis y de levantamientos de masas.

¿PUEDES DESCRIBIR brevemente la falta de confianza absoluta en los candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI)? ¿Se diferencia el PRI de los otros dos partidos políticos tradicionales?

La crisis de régimen tiene, entre sus principales expresiones, la falta de legitimidad de prácticamente todos los partidos con registro. El PRI es, antes que nada, una máquina clientelar de comprar y coaccionar el voto. Por lo tanto, sus candidatos se definen en negociaciones cupulares entre sus dirigentes.

La crisis de legitimidad se expresa en que cada vez se haga más alusión a la "clase política", y hay razones para eso. Cuando, por ejemplo, en Veracruz, el año pasado "finalmente" ganó el Partido de Acción Naconal (PAN) una elección estatal, lo hizo abanderando a Miguel Ángel Yunes, priísta de toda la vida que, al perder la contienda interna por la gubernatura en el PRI, se va al PAN y gana con un discurso de "cambio". Esto que, en política mexicana se conoce como "los chapulines", que brincan de un partido a otro sin ningún recado, hacen que a ojos de la sociedad las diferencias entre PRI, PAN y Partido Revolucionario Democrático (PRD), sean menos claras.

Sin embargo, sí que hay algunas diferencias entre estas formaciones. El PAN, por ejemplo es más un partido de derecha, en el sentido tradicional, vinculado al clero y abiertamente opuesto al derecho al aborto o a los derechos de la diversidad sexual. El PRD, por su parte, al tener su origen en el nacionalismo y la izquierda del siglo XX (incluidas muchas expresiones socialistas de entonces), trata de aparentar ser un partido de "izquierda responsable", pero son una caricatura. José Luis Abarca, el alcalde responsable de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa en Iguala, era del PRD.

¿HAN SURGIDO nuevas organizaciones políticas de importancia como resultado de estas luchas?

Desgraciadamente no. En mi opinión, lo que se está desarrollando desde 2012 a la fecha al menos, son, como dije, cientos de pequeños colectivos, núcleos, a veces de gente que se conoce y encuentra en los movimientos de masas y, cuando la efervescencia baja, buscan mantenerse organizados de alguna manera.

Todas estas expresiones son una diáspora dispersa de activistas, algunos más politizados, otros más activistas, otros más teóricos, etc. Sin embargo, en parte por el desprecio a la "clase política" y por tanto a los partidos políticos, así como por una cierta influencia indirecta del autonomismo que rechaza la construcción de estructuras amplias y permanentes, existe relativamente poco diálogo entre estas agrupaciones.

Por otro lado, están los sindicatos democráticos, organizaciones populares y agrupaciones campesinas que sí agrupan a miles de forma permanente, pero estas existían antes de este nuevo ciclo de movilizaciones y, a veces, desgraciadamente, existe poco diálogo entre las nuevas formas de lucha y las anteriores.

¿NOS PUEDES explicar un poco más cómo surgió MORENA y cuáles son la ideología y el programa político de López Obrador? ¿Cuál debe de ser la actitud de la izquierda socialista organizada con respecto a esta formación?

MORENA se funda como partido político en 2013, después del proceso electoral del año inmediato anterior, donde gana Enrique Peña Nieto (EPN) y, en segundo lugar, quedó formalmente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). De manera resumida, MORENA es una ruptura por la izquierda del PRD, cuando éste, finalmente, deja de ser un partido de oposición.

El programa de MORENA no es, en realidad, otra cosa que una actualización burda del programa del nacionalismo revolucionario; proponen la idea de alianza entre una supuesta e inexistente burguesía nacional y el pueblo mexicano para, así, con medidas proteccionistas y de gasto en desarrollo social impulsar el desarrollo del país. Como dice Guillermo Almeyra, el gran problema de MORENA y de AMLO es que venden el pasado de un México bonapartista como la futura alternativa al neoliberalismo.

En cuanto a qué hacer desde la izquierda socialista, este es un debate permanente. Además de las limitaciones de su programa, MORENA es un partido profundamente antidemocrático. Su único fin como partido es llevar a AMLO a la presidencia en 2018, pues para ellos ésta es la vía para la transformación de México.

Y sin embargo, con todos sus problemas, lo cierto es que MORENA es la única agrupación política opositora al régimen que cuenta con el registro legal que le permite participar en elecciones. Todos los demás partidos están ya dentro de la "clase política"; MORENA va en camino, pero al día de hoy es aún oposición. Además, está el carisma de AMLO. Lo que es real es que hoy, millones de personas pondrán sus esperanzas de cambio, ante la ausencia de otras opciones, en un hipotético triunfo de MORENA.

Es por eso que, más allá de definiciones principistas o ultimatistas, debemos tomar postura ante MORENA desde la izquierda socialista. Existen expresiones socialistas que están activamente en el partido, pensando que pueden construir alguna especie de corriente revolucionaria dentro de la formación. No es este nuestro caso desde el PRT.

Experiencias pasadas como la del PRD, en nuestra opinión, demuestran lo devastador que puede ser para las organizaciones socialistas, impacientes con la urgencia de salir de la marginalidad y avanzar en marcos más amplios, a sacrificar su independencia política y programática. En 1988, la inmensa mayoría de las organizaciones socialistas, con excepción del PRT se disolvieron en el PRD. De estas organizaciones hoy no queda prácticamente nada. En el momento en que el PRD "finalmente" se volvió un partido del régimen, no fue el socialismo, sino de nuevo el nacionalismo revolucionario, el que hizo la ruptura por la izquierda.

MORENA está transitando el mismo camino, incluso con mayor velocidad. Por lo tanto, creemos que es imprescindible mantener la independencia como socialistas revolucionarios. Por supuesto, sin caer en sectarismos, ni pensando que todo miembro de MORENA es un oportunista, sino al contrario, debatiendo y tratando de construir ahí donde se pueda, y donde no, caminar por separado.

UNO DE los problemas principales que tenemos en este país no es la falta de protestas, sino la falta de organización de la izquierda. ¿En qué estado organizativo dirías que se encuentra la izquierda en México?

ADEMÁS DE MORENA como partido legal opositor (y con todas sus contradicciones), hay un gran polo de organizaciones ubicadas a su izquierda, desde agrupaciones estudiantiles, campesinas y algunos sindicatos independientes, así como organizaciones populares en ciertos barrios. Otro elemento social de importancia son las decenas de movimientos eco-sociales contra megaproyectos, varios de éstos agrupados en el Congreso Nacional Indígena (CNI) junto con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

En cuanto a la izquierda socialista, existen varias agrupaciones, con una amplia gama de matices. Y sin embargo, haciendo una imaginaria suma total, la izquierda organizada, en un sentido muy amplio, es aún muy pequeña para un país tan grande y diverso cultural y regionalmente. Esto, como bien dices, es uno de los grandes problemas del México de hoy, es la pregunta del millón.

En la última década, algunos países en América Latina habían experimentado un ciclo progresista temporal donde algunos gobiernos se vieron capaces de afrontar algunas de las políticas neoliberales importadas desde Estados Unidos que más habían afectado al continente desde el golpe de estado en contra de Salvador Allende en 1973. ¿Cómo vivieron los distintos sectores de la izquierda mexicana este fenómeno?

En algunos sectores, con una generalización acrítica peligrosa, como si Lula o Kirchner fueran idénticos a Chávez, por ejemplo. Por otro lado, existe una relativa distancia hacia estos procesos puesto que México no es parte de organizaciones regionales como Mercosur o ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América).

Al tiempo que en otros países los "gobiernos progresistas" tenían mayor fuerza, en México, tal como en Colombia o Perú, sirvieron como puntos de anclaje de los intereses de Estados Unidos. Contra MERCOSUR, nosotros entramos en la "Alianza del Pacífico", y ya ni hablar del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ahora, con los problemas que están atravesando los procesos "progresistas", la posibilidad de tener una experiencia mexicana de este tipo (un hipotético gobierno de AMLO, en este caso), se vuelven más difíciles.

EL PRT acaba de cumplir su 40 aniversario en diciembre de 2016. ¿Cuáles son las principales tareas políticas del PRT en este año?

DE FORMA rápida diría que hay dos: por un lado, involucrarnos lo más posible en los procesos de lucha contra el gasolinazo y el gobierno de Peña Nieto, contando nuestras modestas fuerzas. Ya en diciembre decíamos que la tendencia iba a ser a que las contradicciones crecerían y, entonces, veríamos nuevas oleadas de protestas masivas. El inicio de año nos lo ha confirmado. Estamos claros que el tamaño de la crisis del país y el nivel del reto que se le impone al movimiento hace que sea necesario pensar en políticas audaces, que no aventureras, más allá de la sola autoconstrucción de nuestras organizaciones.

Es por esto que, en segundo lugar, tenemos la permanente preocupación de cómo aportar para que todo este descontento y lucha de los últimos años se pueda traducir en expresiones políticas más fuertes y permanentes. Bajo esa lógica es que hemos impulsado la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), como germen de un partido político de la clase trabajadora, a partir de la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas. Y, recientemente, vemos con buenos ojos la posibilidad de que el CNI constituya un Consejo Indígena de Gobierno y que éste postule a una mujer indígena a la presidencia en 2018. En su momento lanzamos un saludo a esta iniciativa, pues creemos que hay una franja social que puede ser receptiva a una propuesta de organización a la izquierda de MORENA.

¿CÓMO VE el PRT la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos? ¿Cómo ves los efectos inmediatos que se desencadenarían en México si las amenazas de Trump se hacen realidad?

Lo veo como un hecho muy grave, de consecuencias inciertas hasta el momento. De confirmarse una deportación masiva en poco tiempo, la imposición de impuestos a las remesas (junto con el petróleo, las remesas son una de las principales fuentes de los cada vez más caros dólares) o la renegociación aún más negativa para México del TLCAN, esto no haría sino profundizar la crisis social de forma dramática.

Por su parte, Peña Nieto ya echó su suerte; recientemente nombró a Luis Videgaray (quien promovió la invitación a Trump como candidato a México, escándalo que lo obligó a dejar la Secretaría de Hacienda) como secretario de ¡relaciones exteriores! Esto indica que no se puede esperar ningún tipo de resistencia a las amenazas de Trump por parte del estado mexicano. Es, por tanto, urgente construir redes de solidaridad internacionalistas entre Estados Unidos y México.

Finalmente, es importante añadir que la postura ante Trump está significando un reto para la izquierda mexicana, más allá de un primer rechazo a su xenofobia. La izquierda mexicana lleva décadas denunciando y luchando contra el TLCAN y, ahora que Trump propone su cancelación o renegociación desde la derecha, la situación se complica. El PRD cayó en la posición caricaturesca de oponerse a Trump con la declaración de que, al final, "el TLCAN no era tan malo". Eso es una contradicción enorme.

En el caso de EEUU, no deberían olvidar que si las empresas se van a las maquiladoras aquí o en China, no es por un supuesto anti-patriotismo, sino simplemente porque las condiciones de explotación a los trabajadores son notablemente más altas aquí que en EEUU y, por tanto, si Trump convenciera a las empresas de "no mudarse" a estos países, esto solo podría cumplirse a partir de una precarización dramática de las condiciones de trabajo en Estados Unidos.

¿TIENES ALGO más que añadir para una audiencia izquierdista estadounidense?

Creo que es muy importante que la izquierda mexicana y estadounidense dialogue mucho entre sí, que construya puentes y se puedan generar acciones conjuntas. En México, por razones obvias, se tiende a ver en EEUU solamente al monstruo imperialista, sin detenerse a pensar que existen también espacios de lucha y resistencia, como Dakota lo demostró.

Para la izquierda a ambos lados del Río Bravo, resulta estratégico poder vincularnos mucho más profundamente, no solo con las redes que ya existen, sino ampliarlas, compartir debates y experiencias, así como acciones de protesta conjuntas.