El poder de la lucha

La huelga de los maestros de Chicago fue todo lo opuesto de lo que generalmente pasa por "política" en Estados Unidos.

Chicago teachers march with thousands of supporters during their strike

EL SINDICATO de Maestros de Chicago (CTU, por sus siglas en inglés) puso de relieve el poder de la lucha, ganando una huelga de nueve días contra políticos y funcionarios de educación que trataron de difamarlos.

La base sindical se mantuvo unida, decidida y activa en repeler el ataque a contra los maestros y la educación pública que ha barrido todas las ciudades del país, trayendo privatización y paralizando sindicatos. Pero en Chicago los maestros resistieron, convenciendo de paso a una gran mayoría de chicagüenses a apoyarlos.

El contrato que obtuvieron no es perfecto, y el escenario está puesto para nuevas luchas por venir. Pero en el rostro de décadas de retroceso laboral, los maestros anotaron una gran victoria manteniendo a raya a Rahm Emanuel y los campeones de la deforma escolar pro empresarial.

Ahora comenzamos a ver las consecuencias de esa victoria. Muchos trabajadores, en todo el país, prestaron a la CTU, y la huelga lo ha inspirado--transformando, en mayor o menor medida, cómo ven sus propias luchas.

En algunos lugares, la huelga de maestros engendró más huelgas de maestros. Unas semanas después de que la CTU suspendió su huelga, los docentes de Evergreen Park, en los suburbios de Chicago, declararon la suya. "Creo que [los maestros de Chicago], nos mostraron lo que podemos hacer", dijo al Southtown Star Melissa Rehfield, una asistente escolar en la Escuela del Noreste. Y con la huelga de la CTU en marcha, los maestros en Lake Forest, al norte de Chicago, también salieron de sus trabajos.

Otros trabajadores, fuera de las escuelas, también fueron inspirados por la huelga de la CTU. En Elwood, Illinois, obreros bodegueros se fueron a la huelga contra Wal-Mart, luego de que la empresa tomó represalias contra trabajadores que protestaban por las peligrosas condiciones laborales y el no pago de horas extras. El pequeño grupo de tres docenas de bodegueros encontró entusiasta apoyo en las masivas manifestaciones docentes. Los obreros de Wal-Mart ganaron su principal demanda en sus 21 días de huelga antes de volver a sus trabajos, y el pago completo de sus sueldos por el tiempo que estuvieron fuera.

Y para aquellos que no estuvieron en huelga, la lucha de la CTU tuvo el efecto de presentar una nueva manera de confrontar la austeridad y los recortes arrasando los estados y ciudades del país. Los maestros de Chicago enseñaron una alternativa: No tenemos por qué aceptar concesiones y apretarnos el cinturón por el "realismo", sino que podemos trazar una línea en la arena y organizarnos para luchar.

No hay garantía de que esta victoria será seguida por otras parecidas. Sin lugar a dudas, nuestro lado enfrentará retrocesos en el futuro, pero podemos decir que la huelga de la CTU representa un marcado quiebre con la usual timidez del movimiento sindical. La CTU organizó a sus miembros para la pelea; buscó la solidaridad de la clase obrera en su conjunto; desafió el liderazgo nacional del Partido Demócrata; y salió victoriosa.

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¿QUÉ LECCIONES debieran los activistas laborales sacar la huelga docentes?

En primer lugar, que la base del sindicato estuvo involucrada en cada paso en la lucha. Los preparativos para la huelga comenzaron más de dos años atrás, cuando el Caucus de Educadores de Base obtuvo una arrolladora victoria en las elecciones sindicales. Los nuevos líderes de la CTU comenzaron la formación sistemática de líderes en todas las escuelas de la ciudad.

Esa fuerza se manifestó la primavera pasada, cuando los miembros de la CTU sorprendieron a Emanuel votando autorizar la huelga con un 90 por ciento. De hecho, entre los que votaron, un increíble 98 por ciento apoyó autorizar la huelga. Y mientras la huelga parecía cada vez más inevitable, los miembros del sindicato estuvieron activos en las escuelas y en eventos de la ciudad para dar a conocer sus demandas.

Durante la huelga misma, prácticamente toda la base participó en los piquetes matutinos en las escuelas, para luego asistir a masivos mítines y marchas por la tarde. Cuando la ciudad finalmente desistió de su agenda y los líderes de la CTU llegaron a un acuerdo tentativo, 800 delegados sindicales decidieron continuar la huelga para que cada escuela pudiera discutir y debatir el contrato.

Todo desarrollo, antes y durante la huelga, reflejó el compromiso del sindicato con la democracia y el poder desde abajo. La pregunta de todos es ahora: ¿Por qué no todos los sindicatos operan de esta manera? ¿Por qué no el gobierno, también?

La organización y la movilización de la base fue un factor crítico para ganar el apoyo del público. Los maestros no tenían una gran cantidad de dólares para publicidad. Ellos no tienen grupos de presión. Desde luego, no tenían el apoyo de los funcionarios políticos, sus ricos patrocinadores o de los medios.

Lo que los maestros tuvieron--y que resultó ser el factor decisivo en esta lucha--fue la solidaridad.

La unidad de los maestros se ganó a muchos padres de estudiantes en las escuelas públicas de Chicago, a pesar de que la huelga planteaba dificultades a sus vidas personales. La CTU también dedicó importantes recursos, desde mucho antes de la huelga, para construir alianzas con organizaciones comunitarias.

El invierno pasado, la CTU fue parte de la lucha (en última instancia, sin éxito) para detener el cierre o "reconstitución" de 17 escuelas, todas ellas desproporcionadamente en los barios más pobres de la ciudad. Y durante la huelga, el sindicato continuamente enfocó su atención en cuestiones de justicia en la educación, a pesar de que las leyes estatales le prohíben hacer este tipo de preocupaciones el foco de la huelga.

Como resultado, los maestros fueron vistos por muchos padres y activistas de la comunidad como aliados en la lucha contra lo que la CTU llamó en un informe "la segregación en las escuelas de Chicago".

Así, los profesores tuvieron un apoyo público mayoritario para su huelga. Esto no es poca cosa. La campaña para culpar a los trabajadores del sector público, y a los maestros en particular, se suponía pondría la opinión pública permanentemente contra toda acción militante por parte de los sindicatos docentes.

La arrogancia de Emanuel durante la huelga y las negociaciones, sin duda, provino de su certeza de que el apoyo público estaría con él si los profesores se atrevían irse a la huelga. Él y otros líderes políticos creyeron que la campaña para culpar a trabajadores del sector público había convencido a la mayoría de la ciudad que los maestros son egoístas, y que el sindicato sólo se preocupa de sus miembros.

Pero Rahm se equivocó. Desde el comienzo, la mayoría de los residentes de Chicago dijo que confiaba mucho más en los maestros que en las autoridades de la ciudad en cuestiones de educación. Dos de cada tres apoderados apoyó a la CTU en su acción, un sentimiento sin precedentes en una huelga de maestros. Entre negros y latinos, el apoyo a la unión fue aún más fuerte.

En última instancia, la CTU logró resucitar lo mejor de las tradiciones del movimiento obrero: la huelga de un grupo de trabajadores es parte de una lucha más amplia de la clase obrera entera, pues una injuria a uno es una injuria a todos, y la victoria de uno es la victoria de todos.

Al irse a la huelga, los maestros de Chicago proveyeron la voz que faltaba en el debate sobre el futuro de la educación pública y en el empuje de la austeridad. Como el historiador Mark Naison dijo de la lucha de Chicago, "En ningún otro lugar ha un sindicato docente dicho: "¡Basta! Este es el día cero de la resistencia contra la reforma escolar pro empresarial".

Más allá del debate sobre la deforma escolar, los profesores comenzaron a cambiar el debate nacional acerca de la recesión y sobre quién debe pagarla. La huelga de la CTU puso en tela de juicio la lógica aceptada por los gobernantes de todo el mundo: no hay otra opción que la austeridad para los trabajadores, mientras que los bancos y las grandes empresas continúan sacando provecho.

"La huelga transformó a los docentes de débiles a poderosos". Así describió la ex funcionaria republicana de la educación, quien ahora es una acérrima crítica de la deforma escolar, Diane Ravitch.

John, un maestro en una escuela del sur de Chicago, lo dijo de otra manera:

He sido delegado por 11 años, pero nunca he visto nada como esto. He tenido algo de éxito en involucrar a la gente en, tal vez, algo de cabildeo, pero el nivel de unidad y participación en esto es increíble. Claro, hay algunas cosas en el contrato que me gustaría que fuesen mejor, pero podemos volver a trabajar más fuerte y mejor preparados para organizar y luchar otra vez.

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LA HUELGA de los maestros de Chicago fue todo lo opuesto a las elecciones de este año o a lo que pasa por "política" en Estados Unidos.

Con los demócratas y los republicanos definiendo los límites del debate político, las elecciones no son más que de elegir entre dos candidatos que difieren sólo en su retórica, a veces en los detalles de sus propuestas, pero que comparten mucho en común en lo que respecta a prioridades y políticas básicas.

Esto fue más evidente que nunca durante la huelga, ya que el sindicato confrontó un establecimiento enteramente demócrata. No hubo diferencia alguna entre los dos partidos a la hora de la huelga, ambos se opusieron a ella.

Los demócratas, "amigos de los obreros", no tuvieron nada que ofrecer durante la huelga docente, y de hecho, la atacaron. Aun así, se nos dice que la izquierda que toma la política en serio debe votar por Obama y los demócratas de todos modos, con el fin de evitar el "mal mayor". Es difícil pensar en algo menos serio que esto.

Así, en 1900, el líder socialista Eugene Debs describió cómo los demócratas de su época ignoraron la represión de mineros por parte de las tropas federales en Coeur d'Alene, Idaho:

Con frecuencia oímos que el Partido Demócrata es el "partido del pobre", el "amigo de los obreros"... Si es el "amigo de los obreros" más de lo que el Partido Republicano es, ¿por qué entonces su plataforma es muda con respecto a Coeur d'Alene? Ellos saben de estos crímenes contra los obreros, sus mujeres y niños que ennegrecerían las páginas de Siberia, ¿por qué no se pronuncian?

Se nos enseña que las decisiones más importantes en la sociedad son hechas por expertos--funcionarios de gobierno, consejeros, y otros. El trabajo de la gente común es votar por aquellos que mejor les representa, y nada más.

La huelga docente de Chicago--como muchas otras previas batallas obreras en la historia de EE.UU.--proporciona una visión diferente de lo que "la política" debe ser: No un falso debate entre candidatos de elite o un millonario ataque publicitario, sino que gente común debatiendo, organizando y movilizando para convertirse en una fuerza lo suficientemente poderosa para hacer sus demandas una realidad.

Esta es la verdadera política de los socialistas--la política de la lucha de clases--y es de donde el cambio social viene.

También sabemos que nuestro lado enfrenta muchos desafíos. Es el momento de aplicar las lecciones de la huelga de Chicago en nuestros puestos de trabajo, nuestros sindicatos, nuestras escuelas y nuestros barrios.

Traducido por Orlando Sepúlveda