¿Qué apoyan los demócratas?

Si el liderazgo demócrata pretende posar como una alternativa a los republicanos, seguro tiene una curiosa manera de mostrarlo, escribe Elizabeth Schulte.

Clockwise from top left: Nancy Pelosi, Hillary Clinton and Chuck Schumer

"OTRA VEZ soy una ciudadana activa y parte de la resistencia". Ese fueron las palabras de Hillary Clinton el mes pasado, cuando resurgió de su larga hibernación post-electoral.

Y sépalo cada uno, si no hubiera sido por los piratas cibernéticos rusos y por el director del FBI, James Comey, con esos correos electrónicos, ahora "yo sería presidenta", dijo Clinton a CNN.

Con la colosal crisis en que la administración Trump se encuentra en este momento, las acusaciones demócratas sobre una intromisión rusa en las elecciones aparecen más creíbles que nunca. Pero cuesta un poco m[as de trabajo atribuir esta razón a la derrota electoral de Clinton y los demócratas.

Y en cuanto a que Hillary Clinton sea parte de "la resistencia"...Es una broma, ¿verdad?

Como sea, ningún monto de intromisión rusa cambiará el hecho de que un sector de la base electoral del Partido Democrático no salió a votar porque Clinton, devota servidora de las corporaciones y del estatus quo político, representa todo lo que ellos detestan acerca de Washington.

Fue así, ofreciendo poco o nada a su base, que Clinton, habiendo ganado el voto popular con casi 3 millones, permitió a Donald Trump, el multimillonario antiinmigrante, misógino e islamófobo, robar una victoria en el Colegio Electoral.

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CON TRUMP siendo tan impopular, "el partido del pueblo" debiera estar en un buen pie para desafiarlo y parar su agenda presidencial, pero los demócratas siguen vacilando. Incluso, algunos líderes demócratas han concluido que ni siquiera es tiempo de liderar la lucha, sino de ceder terreno en asuntos claves, para alcanzar compromisos.

Temas como el aborto.

En abril, el Comité Nacional Democrático (DNC, por sus siglas en inglés) otorgó su apoyo al candidato a la alcaldía de Omaha, Heath Mello, un autoproclamado demócrata "pro-vida".

Después de un vendaval de críticas por parte de las fuerzas pro-opción, incluyendo NARAL Pro-Choice America, el presidente del DNC, Tom Pérez, quien apareció en un escenario con Mello junto al senador de Vermont, Bernie Sanders, se vio obligado a reafirmar públicamente el apoyo del partido al derecho de la mujer para optar por un aborto.

Pero algunos demócratas no recibieron el memorándum.

La líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi se apresuró a asegurar al público que, sí, el partido da la bienvenida a demócratas anti-aborto. "[El aborto] está desapareciendo como un asunto", dijo Pelosi al Washington Post. "Realmente lo es." Pelosi aconsejó a los demócratas que se concentraran más en aquellos cuestiones que afectan a las "familias obreras".

Por supuesto, el aborto no es un tema en desaparición; de esto los republicanos se han asegurado restringiendo el acceso de la mujer al aborto en docenas de estados.

Además, caracterizar los derechos reproductivos como una cuestión en la que la "familia obrera" no se interesa, en un país donde una de cada tres mujeres tiene un aborto, no pasa el test de la realidad.

El derecho al aborto fue una de las materias en que los demócratas se distinguían, al menos retóricamente, de los republicanos. Y ahora, en un momento crucial, los líderes demócratas debaten si tomar partido podría alienar a los votantes que quieren atraer.

"¿Sabes qué?" Pelosi dijo al Post. "Es por eso que Donald Trump es el presidente de Estados Unidos, los evangélicos y los católicos, la igualdad contra el matrimonio, el anti-aborto, así es como él llegó a ser presidente. Todo fue 'trumpeado', literalmente y figurativamente".

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SUBRAYANDO LA disputa acerca de que si el aborto es un asunto para el Partido Democrático yace otra acerca de cómo el partido debiera ganar una audiencia entre aquellos que fueron atraídos por la retórica de la campaña populista de Trump en 2016. Algunas de las principales figuras del partido están optando por minimizar los llamados "asuntos sociales ", como el aborto, el racismo o los derechos LGBTQ, a favor de los temas "económicos".

Esta visión errada de quiénes son los trabajadores y cuáles son sus intereses revela qué tan fuera de tacto los demócratas están con su base electoral. Pero incluso si la tomáramos en serio, la retórica económica populista de los demócratas no es siquiera mejor para los trabajadores que la de Trump.

La lucha por el cuidado de la salud es un excelente ejemplo. En mayo, los republicanos de la Cámara Baja emprendieron contra la Ley de Asistencia Asequible de la administración Obama (ACA), votando por un plan que eliminaría algunos de los pocos aspectos positivos de Obamacare, como la expansión de Medicaid y una garantía de cobertura para las personas con condiciones preexistentes.

¿Y cuál fue la reacción de los demócratas? El partido que clama representar al pueblo obrero de estados Unidos se detuvo a contemplar como los republicanos destrozaron ACA, con la esperanza de que esto los dañaría fatalmente con los votantes.

Mientras que la mayoría de los seres humanos reaccionó con conmoción e indignación, los líderes demócratas celebraron el hecho de que la acción republicana puede ayudarles a ganar una victoria en las elecciones legislativas de 2018. La estratega demócrata Caitlin Legacki lo resumió así al New York Times: "Nuestra mejor manera de detener a los republicanos siempre ha sido dejar que se auto-canibalicen, y esto lo ha demostrado".

Y mientras los demócratas celebran Trumpcare, la gente con una real necesidad de atención médica enfrenta la amenaza diaria de no poder permitirse el lujo de la salud.

Trumpcare es muy impopular. Sólo el 17 por ciento de la población dice que apoya la derogación y la sustitución de Obamacare con el plan republicano, de acuerdo con una encuesta Quinnipiac. Pero hay una creciente frustración con Obamacare, también.

El plan de salud de Obama puede haber incluido algunas reformas importantes, pero también mantuvo los peores aspectos de la asistencia médica con fines de lucro, y como resultado, los seguros de salud se volvieron aún más caro para los trabajadores.

Cuando Trump y los republicanos amenazaron con hacer la atención de la salud aún más inaccesible, dieron a Obamacare y a los demócratas un salvavidas, al menos en lo que respecta a la opinión pública. En este contexto, muchas personas sienten que no tienen otra opción más que defender el estatus quo; el menos malo Obamacare.

Los políticos demócratas están haciendo cálculos similares cuando se trata de proteger a los inmigrantes de los ataques de Trump.

En abril, cuando los legisladores de California votaron para convertir l estado en " santuario", para enfrentar la amenaza del Procurador General Jeff Sessions de cortar fondos federales a estados que no cooperaran con ICE, algunos demócratas advirtieron contra ir demasiado lejos.

"Puede sentirse bien tomar estas acciones, pero podrían resultar en un verdadero daño en el terreno", dijo el alcalde de Los Ángeles Eric Garcetti al New York Times. "Mi responsabilidad es asegurar recursos para mi ciudad, que vienen de los impuestos que enviamos a Washington".

"El movimiento por los derechos civiles no se ganó llamando racista a Bull Connor ", dijo Garcetti. "Si, él era un racista, pero ganamos diciendo que deberíamos estar en el mostrador para el almuerzo".

Garcetti está olvidando lo más importante que sucedió en esos mostradores: protesta.

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SI ESTA estrategia, conceder y retroceder, suena familiar, eso es porque lo es. Los demócratas la usaron durante la elección 2016, al nominar a Hillary Clinton, la representante del estatus quo con una historial de servicio a los ricos y poderosos, como la candidata que por seguro ganaría sobre Trump.

El partido detrás de su "campaña de complacencia militante", como el autor Thomas Frank lo caracteriza, ni siquiera consideró que el electorado podría estar insatisfecho con el estatus quo que Clinton abrazó.

En otras palabras, en un momento en que muchos en su base buscaban soluciones más radicales, el establecimiento demócrata ofreció algo incluso más a la derecha de lo existente. Y así, sin de hecho tomar posiciones, continuó apostando al hecho de que Trump y los republicanos son apenas peores.

Esta realidad conducirá incluso a los mejores activistas, mil veces más preocupados por un cambio real que Nancy Pelosi, a concluir que lo más importante en el próximo año es elegir a más demócratas en oficinas públicas, no importa los compromisos.

Bernie Sanders, quien es pro-opción, llegó a la misma conclusión que Pelosi: un demócrata no tiene que ser pro-opción para obtener su apoyo.

Los Socialistas Democráticos de América, desafortunadamente, sucumbieron a la misma presión cuando publicaron una declaración en respuesta al apoyo de Sanders a Heath Mello que rechazó tomar una postura y en cambio aconsejó a sus miembros "confiar en nuestras bases".

Pero confiar en las bases significa tomar una postura por intereses políticos.

No necesitamos decir que Hillary Clinton no forma parte de ninguna "resistencia". Pero una resistencia está bajo construcción. Tuvo sus inicios antes de las elecciones de 2016, pero con Donald Trump en la Casa Blanca más gente ha concluido que necesitamos organizarnos.

Algunos esperarán a que el Partido Demócrata tome la iniciativa en la oposición anti-Trump, y esperarán por mucho tiempo. Tenemos que tomar parte en la organización de una base que resista a los ataques de ambos, republicanos y demócratas; y que ofrezca una alternativa a un estatus quo que no podemos aceptar.