Medicare para todos

Una propuesta demostración nacional por Medicare Para Todos puede ser el primer paso para convertir el creciente favor por sistema de pago-único en organización.

Protesters take to the streets of Los Angeles to demand a single-payer health care system  (Molly Adams | flickr)

DONALD TRUMP y el Partido Republicano sufrieron otro revés en su intento de destruir Obamacare, un sistema de salud enfermo, y dejar que los súper ricos saqueen sus escombros.

En julio, en el curso de una semana, tres diferentes proyectos de ley empujados por Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado, para revocar la Ley de Asistencia Asequible (ACA) de Barack Obama, fallaron debido a la oposición dentro de la estrecha mayoría de su propio partido.

El primer intento fue un proyecto de ley que hubiera revocado y reemplazado Obamacare con un sistema de salud más favorable a los ricos que lo aprobado por la Casa de Representantes en mayo, y que el mismo Trump había cotejado de "tacaño"; el segundo hubiera revocado Obamacare sin reemplazo; y el último hubiera revocado sólo sus partes más impopulares, como la obligación de obtener un seguro de salud bajo pena de multa.

Estas son buenas noticias: todas las versiones de la legislación republicana eran un desastre. La propuesta del Senado, supuestamente más "moderada", hubiera, por ejemplo, reducido aún más el dinero para Medicaid que el proyecto aprobado por la cámara baja.

Pero también hay malas noticias: el fracaso de los republicanos no cambia el hecho de que el sistema de atención de la salud bajo ACA se hunde más profundamente en crisis.

Obamacare contiene algunos avances importantes que deben ser defendidos contra los republicanos. Pero al establecer mercados que dejan a decenas de millones de personas a la merced de la lucrosa industria de seguros, preparó el escenario para el caos entre las mismas personas que debía ayudar.

Si los republicanos están en condiciones de tratar de revocar Obamacare es porque pueden explotar la masiva insatisfacción popular con el estatus quo en la salud.

La única manera de salir de esta crisis en la atención de la salud es una alternativa radical a Trumpcare y Obamacare: un sistema de pago-único que cubra a todo el mundo bajo Medicare, ampliado y mejorado.

La verdadera buena noticia es que el apoyo para esta alternativa es fuerte y está creciendo. Una encuesta realizada el mes pasado por Pew Research Center mostró que el apoyo a un sistema de pago-único ha crecido la mitad en tres años, llegando al 33 por ciento. Lo mismo con las iniciativas de la izquierda para organizar este sentimiento en protesta y acción política.

Hay un largo camino por recorrer antes de obtener Medicare para todos, pero cada vez más personas se niegan a permitir que lo largo del camino les desanime a dar los primeros pasos.

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CUANDO McCONNELL admitió la derrota por segunda vez, el apoyo a su proyecto de ley se había hundido hasta el 12 por ciento, según una encuesta de USA Today.

La legislación era tan obviamente destructiva que gran parte de la industria del cuidado de la salud se opuso, pero la propuesta estuvo a sólo dos o tres votos de convertirse en ley. Con el margen tan estrecho, las protestas contra el GOP, en Washington y en todo el país, fueron cruciales.

En el Capitolio, por ejemplo, la organización ADAPT organizó un "die-in" en la oficina de McConnell en junio. La policía tuvo que arrancar a algunos manifestantes de sus sillas de ruedas y arrestaron 43 participantes.

Estas acciones ayudar a aumentar la presión sobre los republicanos mientras éstos aún se hallaban en Washington, pero cuando regresaron a sus estados y asistieron a asambleas con sus votantes las cosas no fueron diferentes. Durante todo el año, los legisladores republicanos enfrentado el tipo de oposición una vez movilizada contra los miembros demócratas del Congreso durante la era Obama. Y recibieron el mensaje; muchos cancelaron las apariciones en sus propios distritos.

Los locales del Partido Demócrata pudieron haber convocado alguna de estas protestas, pero las organizaciones de base que las convirtieron en puntos de discordia establecieron un marcado contraste con la actitud de mantener la cabeza baja que el partido prefirió.

La estrategia demócrata amontó a darle cuerda a los republicanos para que se ahorquen, y esperar por la próxima elección. Este cinismo se cristalizó después de que los republicanos de la cámara baja votaron su proyecto de ley de salud, y un grupo de fatuos demócratas comenzó prematuramente a celebrar las victorias electorales por venir.

No podemos confiar en que los demócratas vayan a luchar, incluso contra la destrucción de Obamacare. Es más probable, de hecho, que McConnell obtenga algunos Senadores demócratas para sacar una versión alterada de la propuesta republicana.

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LA IZQUIERDA debe recordar esto: Tomó un movimiento de protesta desafiar a Trump y los republicanos en el tema de la salud.

Esto encaja con la lección primordial de la era Trump, tanto durante su campaña electoral, como en los primeros meses de su presidencia. ¿Qué lección?: No puedes luchar contra la derecha desde el centro.

Trump y los republicanos tienen una cosa a su favor: El sistema de salud es un desastre para millones de personas. Las medidas positivas en ACA son anuladas por su núcleo tóxico, dejando a las aseguradoras libres para atrapar a los más necesitados, obligándolos a comprar su producto defectuoso y caro.

Desde la aprobación de ACA en 2010, la industria de seguros ha logrado aflojar las nuevas regulaciones federales, descubriendo cómo jugar con la ley para maximizar sus ganancias. Las primas están en alza, junto con el costo para los asegurados, y los "mercados" de ACA, donde un individuo debe comprar su seguro, están en peligro de quiebra, así como las aseguradoras se retiran en algunos estados.

Esas no son mentiras de Trump o propaganda republicana.

La cura, por supuesto, no es el veneno del GOP. La cura es una ruptura radical, una que Obama nunca consideró en 2009: Un sistema de pago-único que proporcione atención universal de salud, como existe en casi todos los países industrializados del mundo.

Esta urgente necesidad es ahora compartida por un número más amplio de personas. A pesar de las calumnias de la industria de la salud, un tercio de la gente dijo a Pew Reaserch Center que apoyan tal alternativa. Un 60 por ciento dice que el gobierno federal debe ser responsable de asegurar la cobertura médica para todos los estadounidenses, lo que es sólo posible bajo un sistema de pago-único.

El tiempo ha llegado para que los que apoyamos Medicare para todos tomemos la iniciativa. Pero eso requiere una comprensión clara de lo que obstaculiza nuestro camino: la industria de la salud y de seguros, los republicanos, por supuesto, pero también los demócratas.

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DESTRIPADOS DE su poder en Washington por las elecciones de 2016, los líderes demócratas sienten la libertad para dar apoyo retórico a un sistema de pago-único. Por primera vez, la mayoría de los demócratas de la cámara baja ha registrado su apoyo a una propuesta de Medicare para todos. No sólo Bernie Sanders, sino también los senadores Elizabeth Warren, Kirsten Gillibrand y Kamala Harris han expresado diverso grado de respaldo.

Pero para cuando las papas queman, el entusiasmo demócrata se enfría.

En California este año, donde el gobernador es un demórata, los activistas por el derecho a la salud presionaron a la legislatura estatal, totalmente controlada por los demócratas, a tomar un proyecto de ley que habría comenzado a trabajar en un sistema de pago-único.

La popular medida pasó fácilmente el Senado estatal. Pero en junio, cuando el proyecto de ley debía ser retomado por la Asamblea Estatal, su presidente, Anthony Rendon, anunció que permanecería en comité indefinidamente, una sentencia de muerte legislativa.

¿Su excusa? Rendon afirmó que el aplazamiento era para hacer que la lucha contra Trumpcare en Washington "fuera la principal prioridad en el cuidado de la salud".

Esto es ridículo, por supuesto. La aprobación de una legislación de pago-único, en el estado más poblado del país nada menos, habría desafiado a los reaccionarios republicanos en Washington y hubiera galvanizado la lucha contra Trumpcare en todo el país.

La verdadera razón por la que Rendon mató el proyecto de ley es que los demócratas ven la ventaja política en decir que apoyan tal sistema, pero no quieren incurrir en la ira de la industria de la salud.

Por el contrario, los activistas de la salud que se movilizaron en California y en el estado de Nueva York, donde una legislación similar avanzó una cámara de la legislatura, pero fue detenida en la otra, demostró que se puede luchar contra Trumpcare y por pago-único.

De hecho, las dos batallas necesitan ser ligadas, porque las protestas contra el desastre de salud republicano serán mucho más efectivas si tenemos algo mejor que Obamacare como alternativa.

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EL MOMENTO crece para que la izquierda tome esta lucha. Cuando los Social Demócratas de América (DSA, por sus siglas en inglés), quienes han cuadruplicado su tamaño durante el último año, encuestó a sus miembros sobre qué campañas deben ser una prioridad, Medicare para Todos fue mayoritaria por un amplio margen.

Los miembros de DSA en torno a la revista Jacobin, entre otras, proponen que su organización, en coalición con otros grupos de izquierda, convoquen una demostración nacional por un sistema de pago-único en Washington, DC. Dustin Guastella escribió en Jacobin:

Una marcha daría a los socialistas la oportunidad de liderar, vocal y agresivamente, en una demanda esencial de la clase obrera. Nos ayudaría a construir la organización, forjar un consenso político y reintegrar el movimiento socialista en un sector clave del movimiento obrero. Ese mismo nivel de unidad y claridad de enfoque no podría lograrse mediante tácticas de cabildeo, como los telefoneando a los senadores, o mediante campañas locales.

Los activistas por la salud necesitan una forma de generar impulso en un momento en que las campañas locales y estatales han tropezado con obstáculos, como en California. Y una acción a nivel nacional podría proporcionar un enfoque que galvanizaría el amplio sentimiento en favor de un sistema de pago-único.

Pero algunos en la izquierda se han opuesto a esta marcha nacional, incluso dentro de DSA. Un documento que circula en Internet de los miembros de DSA en Washington, DC, argumenta que una demostración consumiría recursos que podrían ser usados en la organización local, sin tener ningún impacto real.

Desafortunadamente, el documento incluye algunas caricaturas comunes de la izquierda que a menudo se utilizan para desacreditar la idea de protestar. Pero incluso dejando eso de lado, la crítica de que una marcha nacional desviaría la atención de la organización local es errónea. La experiencia pasada demuestra que la movilización para una marcha nacional es una excelente manera de reunir a personas, localmente, que podrían no juntarse de otra manera.

Además de iluminar un tema que el establecimiento político y mediático prefiere ignorar, una marcha por Medicare para Todos podría ayudar a convertir un estado de ánimo generalizado en una organización tangible, que puede dar los siguientes pasos, a nivel local, nacional, o ambos.

El ataque republicano no será detenido con una sola demostración, ni tampoco una victoria a nivel nacional por pago-único está a la vista. Pero si esperamos ganar en cualquier momento, nuestro lado necesita organizarse y debemos aprovechar todas las oportunidades para hacerlo.

En este momento, el foco se centra en la atención de la salud, y el desastre republicano expone no sólo la miseria que nos quieren infligir, sino también la necesidad de demandar algo mejor que Obamacare. Los socialistas tenemos algo que decir al respecto.

Traducido por Orlando Sepúlveda