Subject: [SocialistWorker.org] Los crímenes después de S11
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Obrero Socialista
======== LOS CRÍMENES DESPUÉS DE S11 =======================================
Durante la conmemoración del décimo aniversario del 11 de septiembre esta
semana, le corresponde a cada luchador por la paz y la justicia honrar las
víctimas de la "guerra contra el terror".
September 9, 2011
DESPUÉS DE los ataques sobre Nueva York y Washington, D.C., 11 de septiembre
del 2001, /Obrero Socialista/ publicó una edición especial con el
encabezado: "No conviertan la tragedia en guerra."
Pero como ya sabemos, la administración Bush hizo exactamente eso--primero
en Afganistán y luego en Irak. Una década más tarde, esas guerras han
originado sus propias innumerables tragedias, bajo Bush y Obama. La escala
del terrorismo de estado que ha tenido lugar después de los ataques del 11
de septiembre nunca será conocida en su totalidad.
Por ejemplo, a fines de agosto un cable diplomático hecho público por
WikiLeaks expuso una poco conocida atrocidad de la guerra estadounidense
contra Irak: la ejecución de 11 civiles iraquíes por tropas americanas en
una casa en la ciudad de Ishaqi, en el 2006, y su encubrimiento pidiendo un
ataque aéreo para destruir las pruebas.
El incidente se dio a conocer sólo gracias a que un coronel de la policía
iraquí y otros funcionarios de alto rango estuvieron dispuestos a hablar
sobre la masacre, incluso si esto arrojara una sombra de duda sobre las
tropas estadounidenses. Las estaciones televisoras iraquíes reportaron el
incidente, provocando una investigación de las Naciones Unidas.
En ese momento, funcionarios estadounidenses insistieron en que nada
inapropiado había ocurrido. Alegaron que un "militante" vinculado a al-Qaeda
había sido arrestado después de que la casa en que se había escondido
fuera destruida. Pero posteriormente la evidencia mostró que las tropas
americanas entraron en la casa, perteneciente a un campesino, y luego
esposaron y ejecutaron a cada uno de sus ocupantes con un tiro en la
cabeza--cinco niños de cinco años o menos, cuatro mujeres y dos varones.
Doce días después de los asesinatos, un investigador de la ONU, Philip
Alston, pidió en una carta a funcionarios estadounidenses una explicación
formal. De acuerdo al reporte noticiero McClatchy, "Alston dijo que para el
2010--los datos más recientes que él tenía--los funcionarios
estadounidenses aún no habían respondido a su solicitud, y que el gobierno
de Irak tampoco había sido receptivo".
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Pero este tipo de casos--una masacre y su encubrimiento--no es más que una
extensión de la conducta diaria de las tropas estadounidenses en Irak,
Afganistán y otras partes del mundo.
En los primeros años de la guerra contra Irak, los periodistas Laila
Al-Arian y Chris Hedges entrevistaron a soldados estadounidenses acerca de lo
que habían visto en su tur militar. Los principales medios de comunicación
bostezaron; el proyecto Censurado seleccionó el reporte de Al-Arian y Hedges
como una de las 25 noticias más importantes, insuficientemente cubiertas,
del 2008.
De hecho, las historias que Al-Arian y Hedges desenterraron podrían ser la
base para un sinnúmero de casos de crímenes de guerra. En medio de las
revelaciones del mes pasado sobre la masacre en Ishaqi, Al-Arian habló de lo
que ella y Hedges escucharon de los soldados estadounidenses:
>Las escenas que ellos describieron son terribles: caravanas de decenas de
>vehículos rugiendo por las carreteras iraquíes, pasándose de un lado del
>camino al otro, chocando vehículos civiles y golpeando a gente común sin
>detenerse a evaluar los daños. Describieron cómo la mecánica de la
>guerra--los allanamientos de casas, las caravanas, las patrullas, las
>detenciones y los puestos de control militar--derivan en el abuso diario y
>el asesinato de gente inocente, cómo la matanza de civiles se hizo
>rutinaria, cómo las reglas de combate se hicieron lacias, y como se
>materializó una cultura de impunidad cuando se trató de la muerte de no
>combatientes.
>
>"Es mejor ser juzgado por 12 que cargado por seis", es el lema preferido. Es
>mejor matar que morir.
>
El mismo patrón se ajusta a Afganistán--erróneamente considerada como la
"guerra justa".
En el otoño del 2010, por ejemplo, surgieron informes de un auto-nombrado
"equipo muerte", formado por 12 soldados americanos de la 5 Brigada Stryker.
Cinco de los doce fueron acusados de matar a civiles afganos "por deporte" en
tres incidentes separados, y siete fueron implicados en encubrimiento.
Pero de acuerdo con el general Stanley McChrystal--ahora retirado, pero
previamente el comandante de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán--las
operaciones diarias han matado mucho más civiles:
>Hemos disparado a un número increíble de gente y matado muchos, y que yo
>sepa, ninguno ha demostrado que hayan sido una amenaza real... Que yo sepa,
>en el período de nueve meses y un poco más que estuve allí, en ningún
>caso en el que hemos escalado un incidente de fuerza y hemos herido a
>alguien, resultó que el vehículo representó un riesgo de bomba o armas, y
>en muchos casos, había familias adentro.
>
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PERO EE.UU. tuvo que ir a la guerra contra Afganistán, ¿verdad? Después de
los atentados, los políticos, republicanos y demócratas por igual,
insistieron que guerra era el único curso de acción posible. Pero así como
Septiembre 11 y la "guerra contra el terror" dominan los titulares de este
fin de semana, habrá que recordar estos tres hechos.
Primero, 15 de los 19 que realizaron el ataque terrorista eran de Arabia
Saudita; ninguno iraquí o afgano. Y como lo reconoció George W. Bush
durante un viaje a Arabia Saudita en el 2007:
>Hay mucha de gente buena aquí. No podemos negar el hecho de que algunos, la
>mayoría de los terroristas venían de Arabia Saudita, pero no se debe
>condenar a toda una sociedad basados en las acciones de un puñado de
>asesinos.
>
Pero eso es precisamente lo que EE.UU. hizo cuando declaró la guerra a
Afganistán.
Segundo, el régimen Talibán de Afganistán ofreció entregar a Osama bin
Laden antes que la campaña aérea estadounidense comenzara el 7 de octubre
de 2001, a condición de que EE.UU. proveyera la evidencia que implicaba a
Bin Laden en los atentados, y de que fuera entregado a un tercer país para
ser juzgado.
Diez días después de que el bombardeo comenzó, el Talibán una vez más
ofreció entregar a Bin Laden, esta vez sin contar con pruebas. La
administración Bush rechazó esto también. "No habrá negociación", dijo
el entonces Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Ari Fleischer. "El
presidente no está siguiendo ese curso porque no cree que se constructivo".
Por fin, el profesional de la mentira estaba diciendo la verdad. La
administración Bush no pensó que una negociación fuera "constructiva"
porque deseaba la guerra--para así cumplir con los grandes objetivos
económicos, militares y geopolíticos de EE.UU. en la región. La captura de
Bin Laden fue sólo el pretexto para estos más amplios planes.
Tercero, ese plan ya había tomado forma antes de Septiembre 11. Ambos,
Clinton y Bush consideraron la línea dura Talibán como una fuerza
estabilizadora en Afganistán, para frenar el tráfico de opio y para imponer
la ley y el orden, haciendo más seguro hacer negocios en la región.
A comienzos del 2001, la administración Bush estaba negociando con el
Talibán la construcción de un gasoducto en Asia Central por Unocal, para
desafiar el largo dominio ruso de los recursos energéticos de la región.
Pero cuando el régimen Talibán buscó una mayor parte de la riqueza, "En un
momento durante las negociaciones, uno de los representantes de EE.UU. dijo a
los talibanes, 'O aceptan nuestra oferta de una alfombra de oro, o los
enterramos bajo una alfombra de bombas'", escribió Jean-Charles Brisard,
autor de un libro sobre Bin Laden publicado en francés.
Diez años más tarde, las encuestas muestran que la gente en EE.UU. tiene
opiniones contradictorias sobre los atentados de Septiembre 11.
Según una encuesta de Pew Research Center realizada en agosto:
>En respuesta a la notoria pregunta: "¿Por qué nos odian?" los encuestados
>estuvieron en general más dispuestos hoy a creer que la política de EE.UU.
>en el Medio Oriente podrían haber motivado los ataques de al-Qaeda.
>Inmediatamente después de los ataques, la mayoría de los encuestados (55
>por ciento) rechazó esta idea, y sólo un tercio estaba de acuerdo. Diez
>años después, la opinión del público está más dividida, con un 43 por
>ciento de acuerdo con la proposición de que los ataques pueden haber sido
>motivados por algo que " EE.UU. hizo mal en sus relaciones con otros
>países", y el 45 por ciento en desacuerdo.
>
Al mismo tiempo, empero, el número de encuestados que piensa que el ataque
de Septiembre 11 marcó "el inicio de un gran conflicto entre los pueblos de
América y Europa contra la gente del Islam" en lugar de "un conflicto con un
pequeño grupo radical" ha crecido de un 28 por ciento en octubre del 2001 al
35 por ciento hoy.
Los hechos hablan por sí mismos. Es el gobierno de EE.UU. el que ha
proseguido incansablemente una guerra contra "el pueblo del Islam", no a la
inversa--y no por razones religiosas, sino porque los países árabes y
musulmanes ocupan partes del mundo donde yace la mayoría de un recurso vital
para el capitalismo de hoy: el petróleo.
La búsqueda de este producto por las sucesivas administraciones
estadounidenses ha dado lugar a un siglo de chantaje económico y apoyo a
golpes e intervenciones militares. Del apoyo al Shah de Irán al dictador
egipcio Hosni Mubarak o a la familia real Saudí--sin mencionar el apoyo de
Washington a Israel y su despojo colonial de los palestinos--EE.UU. se ha
ganado el desprecio de los árabes y musulmanes, víctimas de la represión
de los tiranos que apoya.
Hoy, las revoluciones y alzamientos en el norte de África y el Medio Oriente
representan, en parte, una reacción a esto. Barack Obama prometió poner fin
a las guerras y respetar al mundo árabe. En su lugar, duplicó el número de
tropas en Afganistán e intensificó los ataques aéreos no tripulados en
Pakistán, Yemen y Somalia--mientras continúa con la política de Bush de
torturar prisioneros en Guantánamo.
Los medios de comunicación se la pasarán "honrando las víctimas de
Septiembre 11" esta semana. Pero debemos recordar, a todos los que buscan
verdadera paz y justicia, de todas las vidas destruidas por la "guerra contra
del terror" de Estados Unidos.
/Traducido por Orlando Sepúlveda/
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