Con amigos como estos...

Con Barack Obama a la batuta, los demócratas empujan por recortes a programas sociales, como el Seguro Social, que otrora los republicanos sólo se atrevían a soñar.

President Barack Obama

EL PRESUPUESTO propuesto por la administración Obama representa un asalto histórico sobre uno de los programas gubernamentales más populares y exitosos en la historia de Estados Unidos: el sistema de jubilación del Seguro Social.

Si hubo algo más importante en la victoria de Obama en noviembre pasado, eso fue su promesa de defender el Seguro Social y el Medicare del asalto republicano. Pero ahora, a menos de tres meses de tomar posesión de su cargo por segunda vez, Obama está proponiendo lo que prometió impedir.

Su presupuesto para el año fiscal 2014 incluye un cambio en la forma de calcular el cambio inflacionario en los beneficios del Seguro Social. Así: "Un trabajador retirado a los 65 años de edad tendrá una reducción anual de $650 cuando alcance los 75, y para los 85 de edad años el recorte será de $1.130 al año", según Dean Baker, co-director del Centro para la Investigación Económica y Política.

Pero hay más. Obama también está proponiendo una "evaluación de medios" para calificar para el programa gubernamental de atención médica, Medicare, supuestamente para mantener a las personas más acomodadas fuera del sistema, pero serán aquellos con ingresos medios los más afectados.

Muchos en la derecha, quienes quieren eliminar el Seguro Social y el Medicare por completo, también apoyan sustituir el acceso universal a estos programas con estas evaluaciones, porque las ven como un paso más hacia la reducción o eliminación de estos programas.

La propuesta de la Casa Blanca trajo una tormenta de críticas por parte de muchos de los partidarios demócratas más incondicionales.

"El plan del presidente Obama para recortar el Seguro Social perjudicará a las personas mayores que han trabajado duro toda su vida", dijo el director ejecutivo de MoveOn.org, Anna Galland. "Es aún más indignante considerando que los republicanos en el Congreso ni siquiera han pedido este recorte al Seguro Social. Esta vez, el esfuerzo por reducir el Seguro Social está siendo liderado por el presidente Obama y los demócratas".

Stephanie Taylor, del Comité de la Campaña por un Cambio Progresista, dijo: "No puedes llamarte un demócrata y al mismo tiempo apoyar recortes en los beneficios del seguro social. El presidente no tiene un mandato para recortar estos beneficios, y los progresistas haremos todo lo posible por detenerlo".

Pero para ser exactos, liberales como Gailland y Taylor están furiosos con Obama por haber hecho precisamente lo que él ha estado diciendo que iba a hacer. Incluso como candidato en 2008, Obama prometió que tomaría "decisiones difíciles" para reducir el déficit federal. Esa fue la idea todo el tiempo, incluso mientras Obama prometía hacer frente a los republicanos en su reciente campaña electoral.

Y Obama ni siquiera no es el único. Otros queridos liberales, como la líder de la minoría Nancy Pelosi, fabrican excusas para atacar los programas que han mantenido la promesa de una jubilación digna y de atención médica básica para los ancianos. El hecho de que la mayoría de la gente quiere ver el Seguro Social y Medicare ampliados, no reducidos, no significa nada para los demócratas, quienes están empeñados en llevar a cabo las medidas de austeridad que los republicanos otrora sólo soñaban.

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LA ADMINSTRACIÓN Obama afirma que sólo se trata más de ajustar el Seguro Social para asegurar su viabilidad a largo plazo, introduciendo un "Índice de Precios al Consumidor (IPC)". El IPC es un cambio al modo de calcular ajustes al costo de la vida... para que no vaya a la par con la inflación real.

Preguntada acerca del IPC, Pelosi desafió la lógica contestando que ella no considera la reducción de las prestaciones del Seguro Social como "recortes". "Considero que refuerzan el Seguro Social", dijo Pelosi. Menos es más; los recortes fortalecen... Con amigos como estos, quién necesita a los republicanos.

Tanto Obama como Pelosi han adoptado la deshonesta narrativa que pone al Seguro Social en estado de "crisis", por lo que debe ser "salvado" mediante la reducción de beneficios. Según este argumento, el Seguro Social y Medicare están sufriendo "costos fuera de control", aumentando el déficit federal, por lo que será necesario aumentar la edad de jubilación o reducir las prestaciones, o ambos, para que el gobierno federal pueda equilibrar el presupuesto.

Pero esto simplemente no es verdad.

En primer lugar, el Seguro Social no está en crisis. Los trabajadores pagan al fondo de jubilación por medio de un impuesto a la nómina mientras trabajan, para luego obtener beneficios cuando jubilan. Es cierto que la Gran Recesión provocó una desaceleración de los fondos que entran al sistema, pero la administración de la Caja del Seguro Social anticipa un déficit sólo hasta el año 2033, lo más pronto.

En segundo lugar, incluso si hubiera una crisis en la financiación del Seguro, éste no tiene nada que ver con el déficit federal. Incluso Ronald Reagan, conocido por no tener ningún gran amor por el "gran" gobierno, entendió esto, y en 1984 declaró:

El Seguro Social está totalmente financiado por el impuesto sobre la nómina aplicado al empleador y al empleado. Si usted reduce los egresos del Seguro Social, el dinero no iría a parar al fondo general para reducir el déficit. Iría al Fondo Fiduciario del Seguro Social. Así que el Seguro Social no tiene nada que ver con el presupuesto, ni con eliminar o aumentar el déficit.

En tercer lugar, sería fácil generar ingresos adicionales para el Seguro Social eliminado el tope de ingresos que pagan al Seguro. Los ingresos por encima de $113.700 al año están exentos del impuesto, lo que significa que la gente que puede más en realidad contribuye menos, proporcionalmente.

En cuarto lugar, el costo de Medicare está creciendo, debido al descontrolado aumento en los precios de atención de salud, y la reforma de Obama fracasó en frenarlos porque la ley protege el provecho económico del complejo industrial ligado a la atención médica, los seguros y los farmacéuticos. Recortar el Medicare no hará nada por resolver el creciente costo de atención de salud.

Insulto sobre injuria, estos recortes están siendo cínicamente utilizados en la batalla entre Obama y los republicanos por reconsiderar el secuestro (los recortes que entraron en vigor el 1° de marzo) y una propuesta para una modesta alza de los impuestos. Como Kevin Robillard de Politico.com reportó:

La administración espera que los recortes, incluyendo la adopción del IPC en el Seguro Social y los cerca de $400 millones que serán recortados del Medicare durante la próxima década, persuadan a los republicanos de revertir el secuestro y acordar a adicionales aumentos de ingresos. En total, el plan del presidente reduciría el déficit en $1,8 billones en 10 años.

En otras palabras, Obama inició negociaciones presupuestarias con concesiones históricas al Seguro Social y Medicare sin la menor garantía de que los republicanos acepten mayores impuestos o menores reducciones en otros programas gubernamentales.

Cualquiera puede ver lo estúpido de esta movida. A menos que la estrategia de Obama no sea evitar los recortes de nuestros derechos.

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PERO HAY una crisis a la que muchos estadounidenses jubilados o prontos a retirarse se enfrentan. Sin embargo, la solución no es el recorte de los beneficios del Seguro Social, sino su ampliación.

El ingreso medio para la gente mayor de 65 años ya es menos de $20.000, y casi 70 por ciento de los ancianos dependen del Seguro Social para al menos la mitad de sus ingresos. Como Teresa Ghilarducci, experta en política de jubilación y profesora de economía, escribió el año pasado:

El setenta y cinco por ciento de los estadounidenses cercanos a la edad de retiro en 2010 tenía menos de $30.000 en sus cuentas de jubilación. El fantasma de la movilidad descendente en la jubilación es una realidad que se avecina, tanto para trabajadores de medianos y altos ingresos. Casi la mitad de los trabajadores de clase media, 49 por ciento, será pobre o casi pobre al jubilar, viviendo con un presupuesto alimenticio de alrededor de $5 diarios.

Una abrumadora mayoría de personas en EE.UU. se opone a los recortes que están siendo formulados por los demócratas y a las aún más duras medidas con que los republicanos puedan salir. Según una encuesta:

-- Hay un firme rechazo a reducir los beneficios del Seguro Social. 71 y 67 por ciento se opuso a las evaluaciones de medios y a elevar la edad de jubilación, respectivamente;

-- 64 por ciento está firmemente opuesto a recortar los beneficios del Medicare para los futuros jubilados y el 59 por ciento se opone cortar los pagos a los proveedores de Medicare...

-- Sesenta y cinco por ciento de los votantes favorece levantar poco a poco el tope de salarios que pagan impuesto al Seguro Social, incluyendo 75 por ciento de demócratas, 63 por ciento de independientes y 54 por ciento de republicanos.

Ante este abrumador sentimiento público, Obama podría haber resistido cualquier recorte al Seguro Social y Medicare. Pero a pesar de su ocasional retórica, él ha dejado claro que su lealtad yace con Wall Street y las corporaciones, y que su voluntad de abrir las negociaciones presupuestarias prometiendo recortes sociales señala al Partido Democrático como el portavoz de esos intereses.

La propuesta presupuestaria de Obama no es una capitulación innecesaria ante los republicanos, como muchos comentaristas liberales comentan, sino un esfuerzo para posicionar a los demócratas como el primer partido del capitalismo estadounidense.

Durante décadas, los republicanos han querido desmantelar el Seguro Social. George W. Bush, por ejemplo, trató de hacer de la privatización del sistema previsional una pieza central de su segundo mandato, pero al igual que otros antes que él, fracasó estrepitosamente.

Como resultado, tratar de recortar el Seguro Social llegó a ser conocido como el "tercer riel" de la política; cualquier funcionario electo que se atreviera a tocarlo arriesgaba su carrera.

Obama cree que puede sobrevivir tocar el tercer riel, porque cree que puede controlar la base liberal del Partido Democrático, quienes estarían listos a entrar en acción si fueran los republicanos quienes tratasen de recortar el Seguro Social.

La única manera de salvar el Seguro Social, y otros programas sociales vitales, y al mismo tiempo hacer frente a la política de austeridad, es movilizando una masiva oposición que sacuda el estatus quo, sin importar qué partido esté a cargo. Pero esto significa la construcción de una lucha independiente de los demócratas.

Traducido por Orlando Sepúlveda