¿Quién vigila al Gran Hermano?

Una oposición ensordecedora al poder del Estado --no el silencio-- es lo que hará del mundo un lugar más seguro.

Protesters gathered in New York City to show support for Edward Snowden (Michael Fleshman)

DICEN QUE esto es lo único que se interpone entre nosotros y la tiranía del terrorismo. Sólo que "esto" no es más que tiranía, ejecutada por el gobierno más poderoso de la historia del mundo, capaz de infligir terror en todos los rincones del globo.

Cuando la semana pasada fue expuesto el programa secreto de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) para espiar las comunicaciones telefónicas y electrónicas de millones de personas, sin importar si son sospechadas por algo, la administración Obama ya tenía su respuesta preparada.

El presidente, y ex profesor de derecho constitucional, aseguró a la prensa que esta "modesta intrusión a la privacidad", la que "modestamente " recolecta datos acerca de la gran mayoría de los usuarios de teléfonos en Estados Unidos, sin su conocimiento, "vale la pena " para mantenernos a salvo.

"No puedes tener cien por ciento de seguridad y luego tener cien por ciento de privacidad y cero inconveniencia", agregó Obama. "Vamos a tener que tomar algunas opciones como sociedad."

¿Opción? ¿Recuerda Ud. cuándo le dieron la opción de que la mayor agencia de espionaje del mundo se meta en sus llamadas telefónicas, su correo electrónico o su Facebook o sus conversaciones por Skype?

Y si fuera por la administración Obama, seguiríamos sin saber nada. Sólo sabemos que hemos estado "optando" entregar nuestras libertades por la valentía de un denunciante, Edward Snowden.

El mensaje de Barack Obama y su administración es claro: Ningún precio es demasiado alto en la "guerra contra el terror." La amenaza nos urge a racionalizar el espionaje, la destrucción de las libertades civiles, y la violación de la democracia por parte el gobierno de los Estados Unidos.

Así, el Director Nacional de Inteligencia, James Clapper advirtió sombríamente: "[M]ientras tenemos este debate, esta discusión, y todo esto explota el los medios... nuestros adversarios, ya sea un Estado-nación o un grupo nefasto, se benefician de nuestra transparencia".

Traducción: Si no está satisfecho con la "guerra contra el terror", o quiere saber por qué el gobierno necesita entrometerse en sus comunicaciones electrónicas y telefónicas, entonces, usted está ayudando al enemigo. George W. Bush no pudo haberlo dicho mejor: "estáis con nosotros o en nuestra contra".

Esto hace de Edward Snowden el enemigo público número uno de la "comunidad" de inteligencia y la Casa Blanca; es por eso que él ahora necesita de todo el apoyo que podamos organizar.

Ahora, nos demandan callarnos y alinearnos, pero a pesar de la incesante retórica que trata de negarlo, la represión y la violencia estatal no nos protegen de un mundo peligroso, sino que al contrario lo hacen mucho más peligroso.

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EL ESCÁNDALO del espionaje es el último de una larga lista de abusos cometidos por la administración Obama. Otros incluyen: la detención indefinida de prisioneros, el aumento de ataques con aviones no tripulados en todo el mundo, la discriminación contra árabes y musulmanes, y el uso de la tortura.

Hubo un tiempo en que Obama denunció la crueldad y arrogancia de la administración Bush. Ahora en el cargo, Obama se ha convertido en el Gran Hermano de 1984 de George Orwell, el mundo al revés donde el gobierno destruye las libertades en nombre de la libertad, y miente en el interés de la verdad.

"Desde la perspectiva de las libertades civiles, el programa [de espionaje de la NSA] no puede ser más alarmante", Jameel Jaffer, director jurídico adjunto de la Unión Americana de Libertades Civiles, dijo a The Guardian. "Es un programa en el que un número incalculable de personas inocentes han sido puestas bajo constante vigilancia por agentes del gobierno. Esto más que orwelliano, y es una prueba más del grado en el que los derechos democráticos básicos están siendo carcomidos en secreto por agencias de inteligencia que no rinden cuentas".

Sin embargo, a unos pocos días después de que el público se enteró de que su administración había aprobado una masiva campaña de vigilancia y que había mentido al respecto, Obama no tuvo problema alguno en reprender al presidente chino, Xi Jinping, por presunto espionaje cibernético. Sólo hipócritas pueden racionalizar el espionaje en nombre de la seguridad.

Claro que Obama no llegaría muy lejos si dijera la verdad. Imagine ese discurso: "Estamos invadiendo su privacidad y restringiendo sus libertades para que hacer más fácil nuestro dominio imperial del mundo y asegurar que las empresas estadounidenses saquen más provecho económico. Y ya que estamos en ello, vamos a espiar a la oposición interna, porque sólo nos hacen las cosas más difíciles".

La exposición del Gran Hermano â la USA arroja luz sobre la realidad de la democracia gringa. George Bush afirmó que al-Qaeda atacó a Estados Unidos porque "odian nuestras libertades". Pero la verdad es que el gobierno estadounidense odia nuestras libertades si éstas plantean la más mínima amenaza al estatus quo, y las derogará, según sea necesario, si cree que pueden salirse con la suya.

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BARACK OBAMA dice que "menores intrusiones" a nuestros derechos valen la pena hacer si garantizan nuestra seguridad, asumiendo, por supuesto, que la protección y la seguridad de todas las personas en nuestro país es la prioridad del gobierno.

No es así. El enorme edificio de las leyes, y las instituciones que las aplican, administran y adjudican, perpetúa la ilusión de que el Estado trabaja para el bien común de todos sus ciudadanos. Pero sólo una visita a una corte judicial deja ver que algunas personas son menos iguales ante la ley, mientras otras, parte de la elite, tienen el poder de jugar con las leyes a su antojo, o deshacerse de ellas por completo.

El socialista estadounidense Eugene Debs, reo por años por oponerse a la Primera Guerra Mundial, dijo esto acerca de la "igualdad ante la ley":

¿Y cómo y por qué sucede que las empresas nunca son restringidas? ¿Son ellas absolutamente respetuosas de la ley? ¿Siempre tiene la razón? ¿Nunca transgreden la ley o es que los jueces federales son sus criaturas? Es una certeza que la voz unida de los trabajadores del país no sería capaz de nombrar a un juez federal. Si todo el pueblo llano se uniera para solicitar designar un juez federal, su voz no sería atendida más de que si fuera el canto de un grillo. El dinero habla...

Hay algo mal en este país, las redes de la justicia son suficientemente finas como para atrapar sardinas, pero dejan pasar ballenas, y el juez federal está tan alejado de la gente común como si habitara otro planeta.

El espionaje de la NSA está mostrando a millones de personas de que las cosas no son tan diferentes casi un siglo más tarde. Esto en sí mismo es un paso importante, como reconoció Edward Snowden al ser consultado por un periodista del Washington Post si su acción cambiará algo. Snowden respondió:

Creo que ya lo ha hecho. Cada uno, en todas partes, ahora entiende lo bajo que las cosas han llegado, y están hablando de ello. Tienen el poder de decidir por sí mismos si están dispuestos a sacrificar su vida privada a la vigilancia estatal.

Snowden tiene razón en que es importante exponer los crímenes de la NSA, pero eso es sólo el primer paso. En los años 1960 y 70, los movimientos sociales expusieron las atrocidades del gobierno, aquí como en el exterior. El movimiento anti-bélico arrojó luz sobre la barbárica guerra en Vietnam, pero además sobre la más amplia agenda imperialista, llevada a cabo abierta y encubiertamente desde América Latina a Europa y Asia. En el país, el movimiento por el Poder Negro y el de los derechos civiles revelaron la violencia de la máquina estatal contra los propios ciudadanos.

Bajo presión del generalizado descontento y activismo, el Senado creó un comité, a cargo del senador Frank Church, para investigar las actividades de inteligencia del gobierno federal. El Comité Church encontró que la CIA, NSA, FBI y otros organismos federales estaban involucrados en una campaña secreta de vigilancia, sabotaje y otros trucos sucios contra los ciudadanos y, peor aún, en el extranjero.

Como consecuencia, nuevos controles fueron impuestos sobre el lado secreto y no electo del gobierno. Sin embargo, no fue el Comité Church el responsable, sino los movimientos sociales que expusieron los crímenes del gobierno, dentro y fuera de Estados Unidos.

Hoy, será el mismo tipo de oposición vocal y activa, no el silencio, que harán nuestro mundo un lugar más seguro, más democrático; con denunciantes, periodistas de izquierda, y disidentes y manifestantes trabajando juntos para exponer la democracia norteamericana por la mentira que es.

Traducido por Orlando Sepúlveda