Organizando voces de lucha

Organizaciones por los derechos civiles, laborales e inmigratorios, entre otras, se preparan para protestar la agenda de Trump este Primero de Mayo, el Día Internacional de los Trabajadores. Una de las organizaciones más activas, Voces de la Frontera, basada en Milwaukee, está coordinando movilizaciones a través de Wisconsin incluyendo una marcha entre Milwaukee y Madison, capital del estado.

Voces de la Frontera fue fundada en 1995 en Austin, Texas, como un periódico en solidaridad con los trabajadores de las maquiladoras. Se mudó a Wisconsin en 1998, y en el año 2000, lanzó una campaña por la legalización de los trabajadores indocumentados. En 2001, abrió un centro de trabajadores en Milwaukee.

Desde entonces, Voces se ha vuelto una organización de membresía, con ocho delegaciones en distintas partes del estado, y ha sido un componente central de varias importantes luchas por los derechos de los inmigrantes en Wisconsin, incluyendo las masivas marchas del 2006 contra la Ley Sensenbrenner, un proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes de los EEUU intentando criminalizar a los inmigrantes, patrocinado por un congresista republicano del estado.

Christine Neumann-Ortiz, co-fundadora y directora ejecutiva de Voces, habló con Lance Selfa sobre el trabajo de la organización y sus planes para el Primero de Mayo.

Immigrant workers demonstrate for equal rights in Milwaukee, Wisconsin (Voces de la Frontera | flickr)

¿QUÉ CAMBIOS has visto para los inmigrantes en Wisconsin desde que Donald Trump accedió al poder? Desde el 2011, también han vivido el reinado del gobernador derechista Scott Walker

LA ELECCIÓN de Trump representa definitivamente un momento decisivo, mucho más que lo es el período de Walker. Pienso que como es un cambio mucho más grande, realmente resonó con ondas de choque en toda la comunidad inmigrante, no sólo en Wisconsin, sino en todo el país.

Pero me siento muy bien sobre la manera como rápidamente confrontamos la situación, y comenzamos de inmediato a organizar agresivamente. La razón por la que pudimos hacer esto es porque somos parte de una red nacional, y planificamos de antemano para un escenario en el que Trump fuese electo. Aunque pensábamos era improbable, igual hicimos planes. Y eso nos permitió de verdad seguir el paso de la situación.

Organizamos foros comunitarios en muchas partes de Wisconsin, donde están nuestras delegaciones, y presentamos una propuesta sobre cómo organizarnos bajo Trump. La propuesta fue sometida a voto en todas las delegaciones, y es la que hemos estado implementando desde entonces.

Nuestra estrategia general se centra en organizarse localmente con un enfoque en políticas de santuario, sea en escuelas o en los gobiernos locales, y en trabajo anti-deportación de respuesta rápida. Hemos estado haciendo un montón de entrenamiento sobre lo que la gente tiene que tener a la mano cuando ocurre una deportación, pero no sólo para esas situaciones. Derechos de custodia temporales para menores de edad, planillas financieras, poderes de representación, son todos parte de conocer tus derechos, y no perderlos.

Estamos montando una línea de asistencia activa 24/7, y le hemos estado pidiendo a gente formar parte de redes locales de respuesta rápida, para que si recibimos una llamada, podamos mandar voluntarios a verificar si es real, y conectarse con las familias, para poder levantar esos casos y resistir agresivamente al tipo de programas de deportación masiva que Trump está intentando montar.

Otra parte de nuestra organización ha conversado con instituciones religiosas para que provean santuario físico. Eso es algo que hemos estado coordinando con iglesias, ya de hace muchos años.

El movimiento de santuario comenzó bajo la administración Reagan en los 80s, cuando iglesias de todas las denominaciones, con mucho coraje, procuraron santuario físico a gente escapando la guerra en Centroamérica, sin ser reconocidas como refugiados políticos por el gobierno estadounidense.

La segunda ola fue el nuevo movimiento de santuario bajo la administración Obama, inspirado por Elvira Arellano, que se rehusó a ser deportada y tomó santuario en una iglesia en Chicago.

Ahora bajo la administración Trump, estamos en una tercera ola del movimiento de santuario, fuerte y muy determinada, mucho más que la segunda, a mandar un mensaje a los inmigrantes y al gobierno sobre su compromiso a defender a los trabajadores inmigrantes y sus familias.

Hemos tenido una respuesta enorme. Tenemos en Wisconsin un gran número de iglesias, y redes religiosas enteras, como los luteranos y los metodistas, que están a punto de, o ya han apoyado a cualquier iglesia que provea santuario físico.

Hemos conformado grupos de trabajo enfocados en organizar alrededor de planteles educativos, sitios de trabajo e iglesias. Un ejemplo de esto fue el "Día sin Latinos, Inmigrantes y Refugiados", el 13 de febrero, en el que usamos nuestro poder económico para mandar un claro mensaje.

También estamos formando alianzas más amplias. Creamos la Coalición por un Wisconsin Inclusivo para trabajar con otros grupos también acosados por el gobierno. Hemos trabajado de cerca con la comunidad musulmana en particular. Hay ahora alianzas cercanas entre la comunidad por los derechos de los inmigrantes y la comunidad musulmana, porque también ellos están en la mira de Trump y sus órdenes ejecutivas.

MENCIONASTE LA acción del 13 de febrero. ¿Cuál fue su trasfondo?

EL TRECE de febrero fue un paro general, a nivel comunitario. Hicimos un llamado por una respuesta a nivel estadal para demostrar nuestra profunda oposición al anuncio del Sheriff del Condado de Milwaukee, David Clarke de querer traer a su jurisdicción el programa 287(g).

La Fuerza de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) tiene el controversial programa 287(g) que dice que cualquier oficial de los organismos policiales puede volverse un agente de migración. Reciben un mes de entrenamiento, y ya.

Este ha sido un programa altamente controversial. El antiguo Sheriff del condado de Maricopa, Arizona, Joe Arpaio, lo hizo infame violando los derechos constitucionales de la gente, sus derechos civiles, con pesados abusos de poder. Ese ha sido el patrón en todas partes donde ha sido aplicado.

Trump quiere hacer que las fuerzas policiales locales adopten 287(g) en al menos 70 sitios. Y ICE ha contactado a cárceles municipales para sub-contratarlas. Así que esto significa que la infraestructura de los gobiernos locales se está volviendo parte del plan de Trump para las deportaciones masivas.

Otra parte importante de estas políticas es la legalización del perfilamiento racial. Haciendo de tu manera de vestir, tu acento, el color de tu piel, causas suficientes para que la policía te detenga. Esto retrocede el progreso social alcanzado, y los sacrificios hechos, por el movimiento por los derechos civiles. Creo que es algo que a veces no se investiga lo suficiente.

Para Voces de la Frontera, el 13 de febrero fue la quinta vez que hemos utilizado el arma de un paro general comunitario, incluyendo llamados a no trabajar, no ir a la escuela, no hacer compras, cerrar negocios y protestas masivas. Hemos usado ese paro general, que llamamos "Un Día sin Latinos e Inmigrantes" en el pasado, pero esta vez, añadimos "Refugiados" al nombre. Tuvimos un torrente masivo de decenas de miles de personas en todo el estado que salieron a la calle, en Milwaukee, sólo diez días después del llamado a la acción. Fue una manifestación de fuerza increíble.

En términos del movimiento social, definitivamente tuvo un impacto, porque inspiró apoyo nacional e internacional, así como renombre, en una manera que no había pasado antes. Eso tiene que ver directamente con que estamos bajo el gobierno de Trump, y que el Sheriff Clarke quiere presentarse como el nuevo Arapio. Así que el viento agitó nuestras banderas, y empujó a muchos otros a hacer como nosotros.

Esta vez, de verdad, atrajo mucha atención, y a través de las redes sociales, ese llamado general a "detener 287(g) y rescindir las órdenes ejecutivas" agarró vuelo. En múltiples ciudades del país otros trabajadores y dueños de negocios pequeños tomaron en sus manos el realizar acciones similares el 16 de febrero. Ahora tenemos un reconocimiento del poder el paro general.

Ello ha sido adoptado ahora como parte de la movilización del Primero de Mayo en todo el país, que tiene un muy fuerte apoyo. [Una de las campañas de Voces será un llamado nacional, como parte de la movilización del Primero de Mayo, para presionar al gobernador Walker a despedir al Sheriff Clarke.--ed.] Así que es una protesta masiva, pero que también abraza la estrategia de la huelga general.

No hay duda de que ha tenido un poder inmenso, y sé que Voces cree que, en el clima político actual, debemos apoyarnos más en esfuerzos estratégicos más refinados que utilicen nuestro poder económico colectivo como trabajadores y dueños de negocios pequeños para en serio mandar ese mensaje.

Acabamos de convenirnos en Wisconsin los primeros dos días de abril, reuniendo a varias de las organizaciones, tanto de trabajadores como de inmigrantes, que están haciendo un muy buen trabajo en relación a la organización laboral o de paros, y de verdad enfocándose en cómo podemos abrir la conversación, para en el proceso formar un espacio de desarrollo de liderazgo donde podamos compartir nuestras experiencias y estrategias y fortalecer a esta parte del movimiento.

Estoy muy emocionada sobre este desarrollo. Es de necesidad absoluta.

EL AÑO pasado, una movilización de trabajadores inmigrantes fue el factor clave en derrotar un esfuerzo de la cámara legislativa de Wisconsin para criminalizar inmigrantes y a los trabajadores estatales que les den servicios. Cuéntame sobre eso.

POR MÁS de una década hemos estado en distintos niveles empujando contra la criminalización de los inmigrantes, de quienes los apoyan y de organizaciones enteras. En el 2006, Milwaukee fue la tercera ciudad en número de personas que salieron en protestas masivas y exitosamente derrotaron la Ley Sensenbrenner. Esto trajo de vuelta a la mesa la necesidad de reformar nuestras leyes inmigratorias y proveer un camino a la ciudadanía. Así que en términos del nacimiento del movimiento moderno por derechos de los inmigrantes, para mí comenzó en el 2006 con esa protesta masiva, que fue una masiva huelga general.

De las cinco veces que hemos hecho el paro general, en dos ocasiones hemos verdaderamente demostrado su poder. La primera vez fue en el 2006, y la siguiente en el 2016, cuando logramos una victoria contra John Spiros, miembro de la Asamblea del Estado, que había introducido, entre varias otras, una ley que hubiera prohibido ciudades santuario.

Decidimos que teníamos que hacer algo audaz para derrotar esto. Así que pusimos el llamado, lo sometimos a voto con nuestros miembros, y en once días, teníamos un paro general en todo el estado convergiendo en la capital.

Nuestra prueba de fuerza cortó a través de todo tipo de industrias, pero creo que lo que al final hizo palanca en nuestra victoria sobre esta ley anti-santuario fue que la acción alcanzó a la industria láctea, que depende fuerte y considerablemente de trabajadores inmigrantes. Y fueron trabajadores inmigrantes, en defensa de sus familias y las vidas que han construido, los que salieron a la calle.

Por esto, realmente agarró la atención de los empresarios lecheros, en gran parte republicanos, sobre esta cuestión. Se volvieron parte de la lucha por derrotar la ley. Y sí prevalecimos, y el proyecto no se volvió ley. Pero fue reintroducido este año, y es parte de la razón por la que estamos haciendo un llamado similar a la acción para el Primero de Mayo. Es por la lucha local, estatal y nacional, y lo que es distinto este año, es que también es nacional.

¿QUÉ RELACIÓN tuvo el movimiento inmigrante del estado con la Rebelión de Wisconsin en el 2011, contra el Acta 10, un ataque contra los derechos de negociación colectiva de los trabajadores del sector público?

SALIMOS FUERTEMENTE en defensa de los empleados públicos y su derecho a la negociación colectiva. Todo fue muy orgánico. El brazo juvenil de Voces de la Frontera comenzó en las escuelas muchos años antes, en el 2003, así que hemos tenido relaciones fuertes con los maestros que asesoran a nuestras delegaciones de estudiantes.

En el pasado, fueron los maestros y los consejeros escolares los que salieron en apoyo de la juventud inmigrante y sus padres, apoyando asuntos de derechos educativos como el Acta DREAM, o por equidad en costos de matrícula. En esta instancia, vimos la otra cara de la moneda y los ataques se enfocaron en los maestros. Fueron hechos chivos expiatorios por supuestamente tener demasiados beneficios y obtener salarios demasiado altos, para justificar la ofensiva contra sus derechos, su fuente de empleo y su calidad de vida.

Así que salimos en apoyo de los maestros y consejeros, quienes en el pasado habían apoyado a la juventud inmigrante y sus padres, no sólo alrededor de cuestiones de educación sino de todo tipo: reforma inmigratoria y lograr que el estado otorgue licencias de conducir a inmigrantes. Creo que alrededor de ocho autobuses salían cada día en las primeras dos semanas de las protestas masivas contra el Acta 10.

El movimiento por los derechos de los inmigrantes tuvo una presencia muy fuerte en la lucha entera. Lo que es muy importante sobre esto es que por la relación que habíamos cultivado a lo largo de los años con distintos líderes sindicales, tuvimos la plataforma en esas protestas masivas para levantar no sólo un mensaje de solidaridad, sino también las cuestiones por las que habíamos estado luchando.

El presupuesto del gobernador limitó la equidad en el costo de la matrícula para la juventud inmigrante. Esta se había ganado dos años antes, y nos había tomado 10 años ganarla. Estas cuestiones fueron realmente levantadas, y nos trajo mucho más cerca a otros sindicatos con los que no habíamos trabajado antes. Tuvimos maestros que se nos acercaron y se ofrecieron para ser consejeros escolares para nuestras delegaciones, así que vimos un crecimiento organizacional y alianzas más fuertes, por lo que creo que en términos del movimiento, a pesar de nuestras derrotas, nos fortalecimos.

¿SE CONSIDERAN, tú y Voces de la Frontera, como parte de un ala más activista o de izquierda del movimiento por los derechos de los inmigrantes?

VOCES ESTÁ definitivamente marcada por principios muy progresistas alrededor de derechos económicos y sociales, así que diría que sí, definitivamente hemos puesto como prioridades ser parte de mesas, en todo el estado, que reúnen a distintos grupos luchando tanto por los derechos económicos como por cuestiones de los derechos civiles.

Hemos sido parte de asegurar que la comunidad latina e inmigrante esté informada sobre asuntos actuales y que pueda tener una voz en estas luchas más amplias. Por ejemplo, la gente siempre habla sobre el asunto de la inter-seccionalidad. Creo que una de las fortalezas de Voces, que es parte de nuestro ADN, es que siempre hemos estado al ritmo de ello. No es algo nuevo para nosotros.

Los asuntos de justicia económica son extremadamente importantes para latinos e inmigrantes, así que obviamente siempre hemos formado conexiones a su alrededor. Pero hay otras cuestiones también. Por ejemplo, recientemente ganamos en Milwaukee una tarjeta de identidad municipal que no sólo beneficiará a los inmigrantes indocumentados, a quienes el estado no otorga identificación, pero que también es el mejor ID en el país en términos de los derechos de las personas transgénero.

Parte de esa lucha fue una coalición más amplia, y nos permitió la oportunidad de levantar las voces de nuestros propios miembros en Voces que son transgénero. Así que es, en verdad, acerca de levantar conciencia en solidaridad con otros frentes por los derechos civiles, de los cuales nuestras propias comunidades y familias son parte.

¿QUÉ PIENSAS acerca de la reforma inmigratoria integral que ha sido el enfoque principal desde el 2006 para las organizaciones por los derechos migratorios?

PIENSO QUE parte de la razón por la que no tenemos una reforma inmigratoria es que ha habido demasiada batalla sobre el tipo de reforma que queremos. Una de mis preocupaciones es que ahorita, bajo el gobierno de Trump, van a estar usando distintas tácticas intimidatorias, como redadas masivas y teatrales en sitios de trabajo en distintas ciudades, para luego hacernos tragar un programa de trabajadores huéspedes, dándole a los empleadores aún mayor control. Estos programas son tan abusivos, que en algunos casos han sido comparados al tráfico humano.

Pienso que este es el tipo de cosas sobre las que tenemos que informar a los trabajadores y sus familias. Tenemos que mantener un estándar alto acerca del tipo de reforma que queremos para no terminar en un escenario peor. Pero diría que hasta ahora no hemos logrado reunir suficiente poder como para asegurar una reforma inmigratoria.

Creo que una gran decepción para mucha gente que estuvo involucrada en apoyar esfuerzos electorales fue ver que entre el 2006 y el 2010 no nos pudimos mover ni siquiera más allá del Acta DREAM. Así que mucha de la pelea bajo el presidente Obama fue contra la ejecución de las deportaciones, que estuvo a un nivel más alto que bajo cualquier otro presidente estadounidense.

Por el otro lado, siento como si hubiéramos estado en entrenamiento, por la agresiva ejecución de deportaciones bajo Obama, para enfrentar los tiempos que ahora vivimos. Así que por un lado, siento que estamos en el momento indicado por nuestras experiencias y que estamos en una posición más fuerte para ayudar a liderar el movimiento. Pero por el otro, pienso que hay una nueva oportunidad que sencillamente no existía en el pasado.

En el pasado, los poderes existentes se contentaban con aislar a un grupo del otro, tomando medidas sobre cuánto quitarle a cada uno. Pero ahora, todos estamos bajo ataque al mismo tiempo. Creo que hay una necesidad absoluta de audacia y de mantenernos a la delantera de cualquier situación. Pero al mismo tiempo, no hay duda que en términos del tipo de cuestión por la que deberíamos estar luchando, tenemos un horizonte mucho más amplio.

No hay duda, el derecho a migrar debería ser visto como un derecho fundamental. Y eso no es por decir que no nos vamos a meter en los detalles sobre el tipo de políticas o sistemas que también deben cambiar, sino que en términos de los valores, estándares y principios, a lo largo y ancho también se han abierto esos horizontes. La gente ahora está diciendo que el derecho a la educación pública para todos debería ser un derecho fundamental. Siento que estamos en un momento distinto, que tenemos una mayor oportunidad alrededor del tipo de principios y visión que queremos, y que definitivamente debemos estar levantando.

Traducido por Alejandro Q.