¿Obama gira a la izquierda?

Cualquiera que crea que Barack Obama realizará su "verdadera" agenda progresista esta vez debe repensar su entusiasmo.

Barack Obama gives his second inaugural address

"LA ERA del liberalismo está de vuelta", advirtió el líder de la minoría republicana del Senado Mitch McConnell el día después de la toma de posesión del presidente Barack Obama. Por su parte, el Wall Street Journal, con una editorial titulada "Nosotros, el gobierno", alarmó a sus lectores sobre un presidente que "estableció que no tiene ninguna intención de dejar que la deuda o el déficit o el lento crecimiento económico retrase sus planes de un gobierno activista y en expansión".

Pero si el miedo era alto entre los conservadores, el júbilo correspondiente entre muchos liberales fue aún mayor por un discurso inaugural que atacó la idea del congresista Paul Ryan que ésta es una "nación de dependientes", y que invocó luchas por la justicia social del pasado, incluyendo el movimiento por los derechos LGBT, con la frase "desde Seneca Falls, a Selma, a Stonewall".

El inicio oficial del segundo mandato de Obama y, en especial, su discurso en la escalinata del Capitolio trajeron a la palestra el mito de que Barack Obama es realmente un progresista, incluso un radical. Ahora que él no tiene que preocuparse por la reelección, dice el argumento, Obama no tiene nada que perder, así que finalmente se pondrá a trabajar en sus reales prioridades.

Pero la cruda realidad es que ya conocemos bien las "reales prioridades" de Barack Obama, porque las ha estado persiguiendo sin descanso desde hace cuatro años. Pensar que Obama se convertirá en un luchador progresista durante sus próximos cuatro años es una quimera, simple y puramente.

La única manera de presentar un reto a la austeridad y el conservadurismo de la política dominante es la movilización política desde las afueras de Washington.

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¿ESTABA OBAMA finalmente revelando su verdadero radicalismo en el día de la inauguración?

Haciendo referencia a los rumores de que Beyoncé no cantó realmente el himno nacional, Andrew O'Hehir escribió en Salon: "en un sentido, la estrella del gran show del lunes también uso sincronización labial, modulando la letra de los grandes éxitos de los cancioneros de Franklin D. Roosevelt y John F. Kennedy. Se escuchaba bien, especialmente para aquellos de nosotros que votamos por él a pesar de serias dudas. ¿Pero fue real?"

Una pregunta aún mejor: ¿Fue radical del todo?

"El discurso de Obama estuvo firmemente dentro de lo normal, tanto del país y como del Partido Democrático, el que ha absorbido las enseñanzas de su derrotas post-1968 e incorporado en su núcleo los valores de los Nuevos Demócratas de la era Clinton," escribió en el Washington Post, Kenneth Baer, __un ex funcionario de la administración Obama.

"El discurso sonó fuertemente liberal no porque el presidente o su partido hayan cambiado, sino porque el Partido Republicano se ha movido fuera de las normas del pensamiento político americano... Defender la idea de una red de seguridad social para proteger contra los caprichos de la vida es difícilmente algo radical".

Considere las más habladas palabras de su discurso, al referirse a las ideas de ex candidato republicano a la vice presidencia, Paul Ryan. Obama sostuvo que los llamados "programas de ayuda social", como el Seguro Social y Medicare "no nos hacen una nación de dependientes, sino que nos liberan para tomar los riesgos que hacen de éste un gran país".

A duras penas esto no es una idea radical. Las encuestas de opinión han consistentemente mostrado que la mayoría de se opone al recorte o "reforma" del Seguro Social y el Medicare. En una encuesta de Associated Press-GfK de agosto pasado, el 53 por ciento de los encuestados dijo que prefería un alza de impuestos en vez de ver los beneficios del Seguro Social recortados para las generaciones futuras. El 36 por ciento dijo que preferiría recortar beneficios en su lugar.

Si parece un refrescante cambio de paso que Obama vaya tras las políticas de la extrema derecha republicana es porque casi nunca lo hizo durante sus primeros cuatro años en la Casa Blanca.

Cuando realmente importó--durante el debate de la reforma de la ley de salud, o para elevar el techo de la deuda en 2011, o para alcanzar el acuerdo sobre el "acantilado fiscal" a comienzos de enero –Obama y los demócratas cedieron y cedieron una y otra vez, permitiendo a los republicanos mover el debate político aún más y más a la derecha.

El resultado neto es que a clase obrera estadounidense confronta una peor austeridad y la disminución de su nivel de vida, y fue el gobierno de Obama el que lo hizo posible, a pesar de los ocasionales discursos del presidente en sentido contrario.

En otro ejemplo de la brecha entre las palabras y la realidad, su cometido a "responder a la amenaza del cambio climático", el gobierno de Obama hizo todo lo contrario durante sus primeros cuatro años, adoptando políticas que conducen a una mayor devastación ecológica, como la expansión de la extracción de petróleo, y la promoción del uso de carbón y la energía nuclear.

Luego están los derechos de los inmigrantes. Obama prometió en su discurso "encontrar una mejor manera de dar la bienvenida a los inmigrantes luchadores y esperanzados que aún ven a Estados Unidos como una tierra de oportunidades". Sin embargo, la deportación de inmigrantes indocumentados rompió el récor de la administración republicana anterior.

Algunos temas no fueron mencionados en el discurso de Obama, al igual que no lo fueron durante los últimos cuatro años. El hecho de que el primer presidente afro-americano pudo dar su discurso inaugural el día de Martin Luther King y decir nada sobre el racismo que hace estragos en EE.UU.--desde la re-segregación de las escuelas públicas, al encarcelamiento masivo de los afroamericanos, a los actos de violencia racista como el asesinato de Martin Trayvon--dice mucho de lo que podemos esperar de los próximos cuatro años.

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LOS COMENTARISTAS que especulan sobre si Obama tiene una oportunidad de impulsar una agenda progresista en su segundo mandato hacen la pregunta equivocada. Obama no tiene tal agenda ahora, ni nunca la tuvo.

Obama es un líder del Partido Democrático --"El segundo partido capitalista más entusiasta de la historia", para citar al autor conservador Kevin Phillips. La más alta prioridad de los demócratas es y siempre fue cumplir con la agenda de las corporaciones estadounidenses, y más aún bajo Obama, quien ve una oportunidad para que su partido desplace a la fanática derecha republicana y se convierta en el principal partido del gran empresariado.

Por supuesto, tiene que haber algunas diferencias entre los dos partidos en un sistema bipartidista, sino nadie se tomaría la molestia de votar en la "mayor democracia del mundo". Pero la diferencia es estrecha y, si se vislumbra, es más de estilo que de sustancia. Así, los republicanos afirman que los programas sociales permiten a los pobres tomar ventaja del resto de nosotros, mientras los demócratas afirman que todos tenemos que "apretarnos el cinturón" y participar en el "sacrificio compartido".

Al final, la meta de ambos partidos es similar --hacer que los trabajadores paguen por la crisis-- con la diferencias radicando en cómo.

En 1992, Bill Clinton llegó a la Casa Blanca con promesas de "cambio" tras 12 años de gobierno republicano. Durante su primer mandato, él dejó atrás una estela de promesas rotas, afirmando que tenía las manos atadas por matones republicanos como Newt Gingrich. Esa fue su excusa para firmar el "compromiso" legislativo que destruyó el sistema de bienestar para las familias pobres en 1996.

Clinton ganó la reelección para un segundo mandato, gracias al apoyo de los sindicatos y organizaciones de mujeres y de derechos civiles. Esa vez escuchamos lo mismo que ahora: que Clinton mostraría sus verdaderas inclinaciones progresistas en un segundo mandato, pero hizo aún menos para satisfacer las demandas de la base demócrata que durante los primeros cuatro años.

Toda concesión que Barack Obama ha hecho a su base --como finalmente "cambiar su opinión" y declarar su apoyo a l matrimonio gay, o emitir una orden ejecutiva que establece algunas de las disposiciones del proyecto de Ley DREAM para los jóvenes inmigrantes-- fue adquirida por la protesta política. Las organizaciones y activistas dedicadas a los derechos de los inmigrantes y de la comunidad LGBT merecen el crédito por cambiar el sentimiento público en contra de las leyes discriminatorias, no lo que Obama haya hecho.

Ahora, tenemos que agitar en una serie de frentes.

Después de ganar su primer mandato Obama dijo a sus seguidores: "Durante 18 largos meses, ustedes se han puesto de pie, uno por uno, y dicho "Basta" a las políticas del pasado... Ustedes han demostrado lo que la historia nos enseña --que en momentos decisivos como éste, el cambio que necesitamos no viene de Washington. El cambio llega a Washington".

En los últimos años, las luchas desde abajo --el levantamiento contra Scott Walker en Wisconsin, el movimiento Ocupa Wall Street en todo el país, las huelgas de maestros y las luchas de activistas para salvar a nuestras escuelas, y las protestas contra empleadores que pagan bajos salarios como Wal-Mart y McDonalds-- han mostrado el potencial para que una resistencia haga erupción rápida e inesperada.

Todas estas luchas nos muestran la importancia de construir una oposición izquierdista al largo plazo y un tipo de organización política independiente que pueda desafiar el asalto bipartidista sobre los trabajadores.

Traducido por Orlando Sepúlveda