Racismo en Rep. Dominicana

February 10, 2014

Cientos de miles de residentes de la República Dominicana se hallan ahora en un limbo legal después de que el máximo tribunal del país emitió un fallo racista que restringe la ciudadanía a las personas con al menos un padre dominicano, con efecto retroactivo al año 1929. Un número desconocido de personas, sobre todo descendientes de inmigrantes haitianos, podrían tener su ciudadanía revocada.

El racismo anti-haitiano vive enconado desde hace mucho tiempo en la República Dominicana, donde los residentes de ascendencia haitiana sufren discriminación, condiciones de desigualdad y mucho más. El fallo de la Corte Constitucional, conocido por su número de caso (168-13), da expresión legal efectiva a esta ciudadanía de segunda clase. Sin embargo, la élite dominicana y los ideólogos que la atienden, desafiantemente defienden la decisión de la corte, incluso acusando a sus críticos de infringir la soberanía dominicana.

En un artículo previamente publicado en su blog Radical Latina, Amanda A. responde a quienes dicen que estar defendiendo la nacionalidad dominicana al victimizar a los inmigrantes haitianos.

LOS ESCRITORES Junot Díaz, Julia Álvarez, Mark Kurlansky y Edwidge Danticat escribieron una carta al periódico The New York Times en la cual se oponen firmemente a la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional Dominicano que despoja de su ciudadanía a todos los dominicanos nacidos de padres indocumentados. Díaz luego dijo, frente a las cámaras de las noticias, que él piensa que los políticos dominicanos son corruptos.

En respuesta, José Santana, director ejecutivo de la Comisión Presidencial de la República Dominicana del asociado de la ciencia y de la tecnología, escribió un correo electrónico a Díaz donde le llamó un "falso y sobrevalorado pseudo-intelectual". Luego afirmó en otro correo electrónico a Latino Rebels que la soberanía dominicana estaba siendo atacada por las críticas a la sentencia del Tribunal Constitucional.

Lamentablemente, ésta no es la primera vez que escucho el argumento por la "soberanía dominicana". Una de mis amigas de la infancia recientemente publicó una foto en Instagram frente a un rally de la Red Nacional para la Defensa de la Soberanía Dominicana, en apoyo a la Sentencia 168-13. Diferentes personas estuvieron de acuerdo con su presencia en ese rally y dejaron comentarios diciendo "Esto no es acerca de raza, sino de soberanía".

Protesters oppose the Dominican Republic's Constitutional Court Ruling 168-13

Santana escribió en su carta a Latino Rebels: "La soberanía dominicana es el chivo expiatorio que Francia y Estados Unidos pretenden sacrificar a fin de librarse de la 'mala consciencia' que la tragedia haitiana representa, y los anti-dominicanos de los medios en nuestro país les asisten con entusiasmo en este festín ominoso".

Santana luego pinta una falsa imagen de la relación entre la República Dominicana y los inmigrantes de ascendencia haitiana que residen allí. Él habla como si ésta fuera una relación solidaria cuando, con excepción de la reciente respuesta a distintos desastres naturales, una mirada cercana a su historia demuestra todo lo contrario. Pero no hablaré mucho de ese tema en particular porque lo que en verdad quiero señalar es la ironía de esta carta escrita por el Sr. Santana y el argumento de que una crítica a la sentencia del Tribunal Constitucional --hecha por quien sea--es un ataque a la soberanía dominicana.

La República Dominicana ocupa el último lugar, entre 144 países, en el Foro Económico Mundial cuando se trata de gastos gubernamentales internos. La mayoría de los dominicanos ven al gobierno como corrupto, y aunque esto quizás no sea cierto para cada funcionario dominicano, amenazas como la de Santana de desafiar legalmente a Junot Díaz por hablar públicamente acerca de esta corrupción son lo que en verdad oprimen a la libertad de expresión, la libertad de periodismo y a la soberanía del pueblo quisqueyano [Quisqueya es el nombre nativo de la Isla La Española, que ambos países, Haití y Republicana Dominicana comparten].


DURANTE LAS las protestas contra el paquete de reforma financiera de 2012, conocido como "El Paquetazo", el pueblo exigió que en vez de incrementar los impuestos a la venta de combustible, se disminuyeran los gastos del gobierno. Esta petición popular fue hecha después de que fue revelado que los salarios de los funcionarios de gobierno estaban aumentando; como por ejemplo el salario de la Ministra de Educación, Josefina Pimentel, subió de 4.660 a 7.500 dólares por mes.

Entonces, The Economist escribió: "El Estado contrata mucha gente para trabajos no esenciales -- [la Republica Dominicana] tiene más diplomáticos en Estados Unidos que Brasil y los siete países centroamericanos combinados, y les paga generosamente. El Presidente del Banco Central del país gana un 32 por ciento más que Ben Bernanke de la Reserva Federal de Estados Unidos".

Incluso hay un coloquialismo dominicano, trabajo botella, que se refiere a personas con puestos en el gobierno que reciben salario sólo por el título, pero no hacen nada. Así que, al Sr. Santana y a otros que estén atacando a Junot Díaz por hablar de la corrupción del gobierno, recuerden que los propios dominicanos --los DOMINICANOS, como escribió Santana, diferenciando las palabras con letras en negrita y mayúsculas--eran los que estaban en la Plaza de La Bandera en 2012, gritando "¡Ladrón, ladrón, ladrón, ladroncito, ladronazo, ladronazazaso!" Diga, Sr. Santana, ¿los demandará a ellos también?

Aun así, hay que reconocer que la carta de Santana sí revela algunas cosas: Estados Unidos y Francia son en gran parte culpables de la pobreza en Haití. Pero recuerden que EE.UU. también es en parte culpable por la situación en la República Dominicana; ha intervenido en la República Dominicana en numerosas ocasiones, la última fue durante el golpe de estado de 1963 para derrocar a Juan Bosch, el primer presidente elegido democráticamente después de la dictadura de Rafael Trujillo. Esta intervención se llevó a cabo a causa de los ideales izquierdistas de Bosch.

El Banco Mundial afirma que la República Dominicana ha sido una de las economías de más rápido crecimiento en América Latina durante estos últimos años. Sin embargo, el 40 por ciento de su población es pobre. ¡Cuarenta por ciento! ¿Dónde está todo ese dinero? ¿Y por qué ha aumentado la desigualdad de ingresos en la República Dominicana es en estos últimos 10 años? Si el gobierno no tuviera al pueblo dominicano bajo el agua y Estados Unidos no tuviera una relación tan cercana con la República Dominicana, esta cifra de seguro cambiaría.

Un informe de RT muestra que en casi todos los sectores económicos del Caribe existe una inversión extranjera. El gobierno dominicano es un fiel servidor del socio más importante del país, Estados Unidos. Esto no sólo se ve en la relación económica entre los dos países, sino también en el número de dominicanos que habla inglés en las calles, el número de restaurantes gringos en las partes centrales de las dos ciudades más grandes del país, y la música que se escucha en muchas emisoras.

Por lo tanto, la decisión del Tribunal es un ejemplo más de la americanización del país en términos de leyes y políticas fronterizas. Un artículo reciente en The Nation expone la presencia de patrullas fronterizas estadounidenses en la República Dominicana, con los agentes estadounidenses entrenando a los dominicanos. El refuerzo de la frontera es algo que EE.UU está exportando, así que esta sentencia no es una a la cual el gobierno de EE.UU. se opondría.

De hecho, dada la importancia de la mano de obra barata de los inmigrantes haitianos en diferentes sectores --por ejemplo, en las plantaciones de banano--yo diría que son las empresas las que deberían ser reguladas por abusar de su poder financiero. Este abuso obliga sistemáticamente a los dueños de plantaciones a pagar salarios míseros a sus trabajadores. Al igual que con los trabajadores indocumentados en EE.UU., los trabajadores haitianos son explotados en la República Dominicana, y la sentencia 168-13 crea un espacio para que haya aún más discriminación.

La presencia de la patrulla fronteriza estadounidense demuestra el interés en mantener a los ciudadanos de los países pobres sin forma de emigrar, como fue escrito en The Nation: "Todo está relacionado con Haití, uno de los países más pobres del planeta. Es una respuesta a los temores de los movimientos de masas de desesperados, hambrientos, a menudo gente en el ámbito de la dominación de EE.UU. Es la manifestación de una nueva visión de la geopolítica global en la que los seres humanos necesitado son acorralados, su libre circulación criminalizada y su trabajo explotado".

Al imponer esta sentencia, la República Dominicana está renunciando a su capacidad soberana de elegir solidarizarse con los inmigrantes haitianos, que, al igual que los millones de inmigrantes dominicanos en los EE.UU. y Puerto Rico (como lo soy yo, y tal vez la familia de Junot Díaz) buscan una vida mejor. El mismo Santana señaló que Francia y los EE.UU. tienen la culpa de la pobreza prevaleciente en Haití, pero situarse al lado de estas naciones imperialistas no es la respuesta correcta para la República Dominicana que en sí es un país en desarrollo y propenso a ser explotado.


POR OTRA parte, la República Dominicana es un país con una cultura de auto-discriminación. Los dominicanos han perdido su fe en el gobierno, que en los últimos años ha sido dominado por dos partidos mayoritarios, especialmente desde la muerte de Joaquín Balaguer y Juan Bosch, y el descenso en popularidad del Partido Reformista Social Cristiano.

En su poema "Hay Un País en el Mundo", Pedro Mir escribió sobre la corrupción y el robo de tierras. El dijo que "faltan hombres" para revivir la tierra. Décadas después de ser escrito, la falta de estos "hombres" sigue prevaleciendo.

Otros países de América Latina se están volviendo más progresistas. En Chile, Michelle Bachelet, del Partido Socialista, fue elegida presidente por segunda vez; en Brasil, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, ha sido presidente desde 2011; en Ecuador, Rafael Correa, estremeció al publico al declarar que si EE.UU. desean tener una base militar en el país, entonces EE.UU. debe permitir que Ecuador tenga una base militar en Miami; el líder de Bolivia, Evo Morales, llegó al mando como producto de movimientos sociales del pueblo.

¿Dónde están los hombres y las mujeres que faltan en el poema de Pedro Mir, aquellos que finalmente podrán revivir a nuestra hermosa tierra? ¿Cuándo va el pueblo quisqueyano ver por fin una alternativa al Partido de la Liberación Dominicana y al Partido Revolucionario Dominicano?

Arundhati Roy escribe en su ensayo "La democracia: ¿Quién es ella cuando está en casa?" sobre el auge del fascismo en India. Ella dice: "Históricamente, los movimientos fascistas han sido alimentados por sentimientos de desilusión nacional". La sentencia 168-13 es un ejemplo de esto. A finales de 2012 los dominicanos estaban protestando por un cambio, y en el 2013 le metieron una distracción.

Es ridículo pretender que esta ley, que despoja a las personas de su ciudadanía de manera retroactiva, repito, no está de alguna manera relacionada al racismo que se ha hecho inherente en la sociedad dominicana. La República Dominicana no ganó su independencia de España el 27 de febrero de 1844, como muchos creen. De quien se independizó fue de Haití. Más de dos décadas antes de esta independencia, Haití impuso fuertes impuestos a los dominicanos, liberó a los esclavos que quedaban y anuló el derecho a las élites blancas de tener propiedad terrenal lo cual hizo que muchos de estos se trasladaran a Puerto Rico.

Por lo tanto, desde el momento de la independencia de la República Dominicana en 1844, la relación entre ella y Haití se ha visto complicada: ambos países han sido víctimas de dos colonizadores más grandes. Primero, España, que trató de volver a ocupar la República Dominicana, y Francia, que impuso un costo muy alto en los haitianos por ganar su libertad. A esta lista podemos añadir la masacre de haitianos durante la dictadura de Trujillo de octubre de 1937.

En general, hay un desprecio hacia la negritud en la República Dominicana. Por ejemplo, ser llamado "haitiano" por ser de piel oscura es considerado un insulto. Hace poco escribí lo siguiente en mi blog: "Una vez, cuando yo tenía probablemente alrededor de 11 años de edad, caminaba por una calle de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, con mi madre, cuando vimos que un hombre haitiano estaba siendo arrastrado por el brazo por varios hombres dominicanos. Estaba sudoroso, asustado y claramente tratando de huir. Si recuerdo bien, creo que no llevaba zapatos y que su pecho estaba al descubierto. Le pregunté a mi madre lo que estaba pasando, y ella respondió: 'Oh, probablemente trató de robar algo'."

Más tarde me dijeron que él podría ser golpeado o incluso violado sexualmente por aquellos hombres. Sin lugar a dudas, la sentencia 168-13 es racista y se basa en creencias racistas y un sentimiento de auto- discriminación que los dominicanos tienen en contra del color de su propia piel. Si el gobierno dominicano quiere luchar por la soberanía, ¿por qué no luchar por una clase de soberanía que proporcione más espacio para reformas sociales positivas, para la mejora de programas de educación y para una mejor protección para los trabajadores? ¿Por qué la soberanía está ligada a la redefinición de nacionalidad, en lugar de una reforma de la sociedad?

Por último, decir que alguien es un vende patria por estar en desacuerdo con el gobierno es una forma de intimidación política. Así que aquellos que acusen a Junot Díaz y a los otros de hacer eso: ¡Mírense al espejo!

Y como parece que les gusta tanto las frases entre comillas, les dejo con esto: "Nosotros somos una tierra pequeña, que sólo podemos engrandecernos por el amor, por la virtud, por la cultura, por la bondad" -- Juan Bosch.

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